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El mundo está volcado en buscar vacunas eficaces para acabar con el nuevo coronavirus. Pero, ¿cuánto costará un acceso global a ellas? El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha asegurado en una conferencia de prensa que se necesitarán más de 100.000 millones de dólares para su fabricación y distribución mundial. Pero, a pesar de ser una gran cantidad de dinero, es “pequeña en comparación con los diez billones de dólares que ya han invertido los países del G20 en estímulos fiscales para hacer frente a las consecuencias de la pandemia hasta ahora”, ha afirmado. 

Para el director de la OMS, mientras los países trabajan para suprimir la COVID-19 con sus propias medidas, lo primordial es acelerar aún más el trabajo para desarrollar rápidamente y distribuir equitativamente las herramientas adicionales necesarias para detener la pandemia.

El ACT-Accelerator, sin fondos suficientes

Y, la forma más rápida y eficaz de conseguir esto, ha recordado, es el ACT-Accelerator que se lanzó hace tres meses. Sin embargo, existe una gran brecha global entre la ambición por ACT-Accelerator y la cantidad de fondos que se han comprometido. Según Tedros Adhanom, solo ha recibido el 10 por ciento de los fondos necesarios para la ampliación y producción de una nueva vacuna, así como de nuevos tratamientos y diagnósticos para la COVID-19. “Y esto es solo una parte de la inversión global necesaria apra garantizar que todo en todas partes puedan acceder a las herramientas”, ha añadido. Por eso, para aprovechar el ACT-Accelerator, se debe ampliar fundamentalmente la forma en que se financia y priorizar el uso de nuevas herramientas.

Ha señalado que “es la única solución global que combina la experiencia del sector público y privado en investigación y desarrollo, fabricación, adquisición y entrega de las herramientas necesarias para abordar la causa de la pandemia”. También ha destacado que las vacunas respaldadas por aceleradores se encuentran en ensayos de fase 2/3.

Además, se están haciendo otros esfuerzos. Por ejemplo, un Centro Mundial de Vacunas está participando en más de 160 países. Asimismo, la primera terapia para tratar la COVID-19 grave, la dexametasona, está en aumento, y se están analizando docenas de otras terapias prometedoras; se están evaluando más de 50 diagnósticos, incluidas las pruebas rápidas de antígenos que pueden cambiar el juego; y se está consultando un marco integral para asignar estas escasas herramientas para lograr el mayor impacto global.

Países de referencia

El director de la OMS ha querido dejar claro que no importa la situación en la que se encuentre cada país, región, ciudad o pueblo, pues “nunca es demasiado tarde para revertir el brote“. Y es que hasta ahora se cuentan ya 20 millones de casos registrados de COVID-19 y 750.000 muertes en todo el mundo.

Ha puesto de ejemplo algunos países de la región del Mekong, Nueva Zelanda, Ruanda y muchos estados insulares del Caribe y el Pacífico, que pudieron frenar el virus de forma rápida.

Nueva Zelanda es considerada un referente mundial, pues durante el fin de semana pasado, el país celebró 100 días sin transmisión comunitaria, aunque su primera ministra enfatizó la necesidad de permanecer cauteloso.

En Ruanda, el progreso se debe a “una combinación similar de liderazgo sólido, cobertura sanitaria universal, trabajadores sanitarios bien apoyados y comunicaciones claras de salud pública”. Además, todas las pruebas y el tratamiento para COVID-19 son gratuitos en este país. De este modo, no existen barreras financieras para que las personas se hagan la prueba. Cuando las personas dan positivo en la prueba del virus, se aíslan. Además, los trabajadores de la salud visitan a todos los contactos potenciales y también les realizan pruebas.

Tomar medidas a tiempo

Otros países que también han tenido brotes importantes del virus son Francia, Alemania, la República de Corea, España, Italia y el Reino Unido. Pero pudieron frenar el virus cuando tomaron medidas.

“Muchos países de todo el mundo están utilizando ahora todas las herramientas a su disposición para hacer frente a nuevos picos”. En los últimos días, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, ha notificado a los ciudadanos de ciertas áreas del norte de Inglaterra que deben permanecer en sus hogares, al identificarse grupos de casos. En Francia, el presidente Macron ha impuesto la mascarilla obligatoria en los espacios concurridos al aire libre de París como respuesta al aumento de casos.

“Medidas firmes y precisas como estas, combinadas con el uso de herramientas disponibles, son clave para prevenir cualquier resurgimiento de enfermedades y permitir que las sociedades se reabran de manera segura”, ha resaltado el director de la OMS.


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