Jesús Díez Manglano (SEMI): “Llegar a un 50% de la población vacunada mejoraría mucho la pandemia”

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna hace un recorrido por el manejo COVID de la especialidad y la atención al resto de patologías

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De lo esperado a lo deseado. Más que como un vaticinio como una esperanza, lograr suficientes dosis y que se vacune a un gran ritmo sigue siendo el gran anhelo de los profesionales sanitarios. Así lo destaca Jesús Díez Manglano, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), en una entrevista exclusiva con Gaceta Médica. “Si se ponen 400.000-500.000 dosis de vacuna diarias, serían en torno a 2-2,5 millones semanales solo de lunes a viernes, lo que equivaldría a 8-10 millones de dosis puestas al mes”, augura. Más allá incluso del archiconocido objetivo del 70 por ciento para finales de agosto, Manglano apunta que si se consigue “llegar rápidamente a un 50 por ciento de la población vacunada, mejoraría mucho la pandemia”.

“Indudablemente, si llegamos a más, mejor”, añade el experto. “Si consiguiéramos que, de aquí a final de mayo, en lugar de 10 millones de personas con una dosis, estuviéramos en 20 millones, lo íbamos a notar; aún no sería el 50 por ciento, pero lo íbamos a notar. Y si a 30 de junio estuviéramos en 30 millones, iban a bajar mucho los casos, las hospitalizaciones y las muertes”, explica.

Actualmente, y a medida que sigue avanzando el proceso de inmunización, los pacientes más mayores que durante la primera ola colapsaron los hospitales desaparecen del entorno sanitario. “Ahora tenemos muy pocas personas ingresadas de más de 80 años y prácticamente ninguno de más de 90”, reseña Manglano. El descenso en la edad de un nuevo perfil no ha variado aun así que aquellos con un peor pronóstico y, por tanto, ingresados, sigan presentando comorbilidad. Según el experto, “con frecuencia tienen diabetes, obesidad, han sido muy fumadores o padecen EPOC”.

“Hay que tener en cuenta la nueva variante de la India; ya veremos la repercusión que tiene”

Con este cambio a consecuencia de la inmunización del perfil de paciente COVID, convive la aparición de nuevas cepas. Sin embargo, Manglano apunta a que el desarrollo de variantes del SARS-CoV-2 “no está influyendo excesivamente en el hecho de que ingrese más un tipo u otro de paciente”. “Lo que sí influye es en la prevalencia de las mismas; prácticamente 7 de cada 10 pacientes ingresan con la variante británica”.

Por otro lado, la brasileña y sudafricana son poco prevalentes, aunque “hay que tener en cuenta la nueva variante de la India, que ya veremos la repercusión que tiene”, avisa el internista. Si bien en España parece que pueda tener poca, Manglano apunta que en Reino Unido están “muy recelosos” a pesar de contar con una cobertura de vacunación amplia “por el gran intercambio histórico” entre ambos territorios. No obstante, el experto resalta que la inmunización sigue siendo la mejor arma para frenar la aparición de nuevas variantes.

Respuesta y manejo de la especialidad

Según indica el presidente de SEMI, la pandemia ha demostrado que la medicina interna es “una especialidad fundamental”. “Respondimos cuando estuvo el síndrome del aceite tóxico, la pandemia del sida, el virus ébola, la gripe A y ahora con la COVID-19”. Manglano subraya así la visión amplia y holística de Interna para tratar nuevas enfermedades de manera efectiva, lo que ha permitido una buena relación con otros especialistas para crear equipos de trabajo.

Precisamente, el papel jugado por Interna durante la emergencia sanitaria acredita a la especialidad como una de las voces autorizadas de cara a un mejor manejo de la COVID-19. En este sentido, resulta primordial un adecuado soporte de los pacientes.

“Es fundamental una buena hidratación, una buena alimentación y garantizar un soporte respiratorio adecuado, una buena oxigenación”

“Que tengan una buena hidratación, una buena alimentación y garantizar un soporte respiratorio adecuado, una buena oxigenación. Esto es lo primero y esencial. También que aquellos que estén en condiciones hagan movimiento, que no estén completamente inmóviles y encamados”, añade Manglano.

Análisis de situación: patologías no COVID

Tal y como ha sucedido en prácticamente todo el ámbito sanitario, durante la primera ola hubo que dedicar esfuerzos a atender sobre todo la COVID-19. En consecuencia, se suspendieron consultas en hospitales y centros de salud, pasando a una atención telefónica, lo que se dejó notar también en el servicio de Interna, según explica el experto, aludiendo también al miedo que sintió la población en esta fase inicial a acudir a estos entornos.

“Ahora estamos viendo algunos casos de personas que por miedo a no consultar vienen con enfermedades avanzadas. Por ejemplo, estamos viendo casos de tumores avanzados con una frecuencia mayor de lo que se veía hace 2-3 años”, indica Manglano.

“Indudablemente hay enfermedades que se han descontrolado por múltiples factores: porque el propio paciente no ha tenido miedo, no le ha hecho caso a la enfermera o porque los servicios sanitarios han estado dedicados a otras cuestiones. También hay otras personas que han visto un empeoramiento de sus enfermedades crónicas como consecuencia de la pandemia”.

“Los ingresos por agudizaciones de personas con EPOC o bronquitis crónica este invierno han sido excepcionales y no hemos tenido prácticamente casos de gripe”

Sin embargo, esta situación también derivó en una mejora en el autocontrol de las personas, según el presidente de SEMI, dejando así un “pequeño lado positivo” en la pandemia. “Los ingresos por agudizaciones de personas con EPOC o bronquitis crónica este invierno han sido excepcionales. No hemos tenido prácticamente casos de gripe. Esto es consecuencia de que las personas han salido menos, han interactuado menos y han llevado mascarilla”, desgrana.

Entre los retos pendientes para la especialidad, Manglano quiso resaltar como fundamental el descanso. “Necesitamos que la pandemia amaine para poder tener descanso, no solo físico si no también mental”. Del mismo modo, seguir manteniendo el nivel de investigación, formación y asistencial en estándares de calidad seguirá siendo una tarea esencial para SEMI. Asimismo, también quedó marcado en rojo el desafío que supone la mejora de las condiciones laborales y económicas de los sanitarios “si queremos tener un buen sistema”.


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