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| viernes, 23 de marzo de 2018 h |

Los médicos se han cansado de esperar las promesas de Alfonso Alonso, que en su etapa de ministro de Sanidad anunció que había llegado el momento de compensar a los profesionales sanitarios por los esfuerzos realizados durante la crisis económica. Desde entonces han pasado por el Paseo de El Prado Fátima Báñez —en funciones— y Dolors Montserrat, que porta en la actualidad la cartera de Sanidad.

Todos han repetido sus buenos propósitos sin que hayan terminado de cumplirse los deseos de la profesión. Los médicos no se sienten partícipes del acuerdo firmado entre los sindicatos y el Ministerio de Hacienda y han decido ejercer presión ante la proximidad de la convocatoria de la Conferencia Sectorial. CESM, la Organización Médica Colegial y Facme los consideran aún insuficientes.

La principal demanda radica en que el acuerdo con Hacienda no contempla la recuperación de las medidas de ahorros planteadas en 2010, entre ellas los recortes en el salario base y en las pagas extraordinarias. Los médicos consideran un insulto esta omisión en un contexto marcado por los mensajes del Gobierno que insisten en la recuperación económica, la salida de la crisis y el fuerte crecimiento económico registrado en los últimos años. Los profesionales perciben que a pesar de este optimismo su situación no ha mejorado, sino que ha empeorado con la inflación de los últimos años.

Los profesionales no pueden dejar de mirar a otros países europeos y comparar su situación. Los salarios de los médicos españoles quedan muy por debajo de los de sus compañeros de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia. Sirve también esta diferencia en los sueldos para explicar que España se encuentre entre los 10 sistema sanitario más eficientes del mundo, como apareció en el informe de The Lancet. Aún así el salario de los profesionales supone aproximadamente el 40 por ciento de los presupuestos regionales. Pone de manifiesto esta realidad que es necesario incrementar el gasto para dar acceso a las nuevas tecnologías, a las innovaciones terapéuticas, reformar los grandes hospitales, invertir en infraestructuras…

Porque no se trata para los médicos de una simple cuestión económica, es importante también mejorar las condiciones laborales. Cuestiones como la carrera profesionales, nuevas OPE que sirvan para reducir la presión asistencial, especialmente en atención primaria, o medidas que permitan al personal médico alternar la actividad asistencial y la investigadora son asuntos que conviene abordar cuanto antes. Debe ser una prioridad tanto del Ministerio de Sanidad como de las comunidades autónomas. La sanidad es uno de los pilares más sólidos de nuestro Estado de derecho y podría resquebrajarse si se desatiende a los profesionales, el principal actor del sistema sanitario junto a los pacientes.