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La lucha contra el cambio climático ya no es una cuestión política exclusivamente. Ante este gran problema de salud, las sociedades científicas están liderando distintas iniciativas. El objetivo no es otro que concienciar a la población y adoptar políticas que permitan impulsar esa concienciación. Además, promover investigación y estar alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2030) es una prioridad. El posicionamiento de estas organizaciones es claro.


La Organización Mundial de la Salud advierte de que aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos.
En este sentido, sociedades científicas como la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Sociedad Española del Corazón, de la mano de su Fundación (FEC), o la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) así como otras sociedades científicas están impulsando iniciativas frente a esta gran amenaza.


La formación en esta materia es clave. Por ello, muchas de las sociedades, en sus congresos nacionales, han ido poniendo el foco en esta cuestión, a través de estudios y papers que analizan el impacto del cambio climático en muchas patologías.

SEFH: Los efectos de la contaminación

La farmacia hospitalaria no es ajena a este problema.Desde la SEFH explican a esta publicación que tienen varias líneas de trabajo en curso en este sentido. “Vamos a definir a medio plazo porque es una temática importante para la sociedad científica”, apuntan.

Contaminación, un foco de resistencias

De hecho, desde Europa, la AsociaciónEuropea de Farmacia Hospitalaria (EAHP, por sus siglas en inglés), comparte la estrategia de la Comisión Europea para frenar la contaminación farmacéutica del medio ambiente. Por ello, insta a los gobiernos nacionales a potenciar un correcto entrenamiento y concienciación de los profesionales sanitarios.


Hay que tener en cuenta que muchos medicamentos como medicamentos como los antibióticos, las hormonas, los agentes citotóxicos permanecen farmarcológicamente activos y no se metabolizan ni se degradan. Sus consecuencias, por tanto, frente a la contaminación ambiental son significativas. Solo hay que ver el ejemplo de las resistencias a los antibióticos.

SEAIC: Alergias y polinización

Como explica a GM Ángel Moral del comité de aerobiología de la Seaic, la sociedad científica ya en 2017 planteó el problema del cambio climático y la contaminación. Una cuestión que influye directamente en los pólenes. “Se han realizado diferentes acciones, entre ellas, está en marcha una comisión por parte de la SEAIC que está involucrada en la contaminación y el cambio climático”, asegura. Una comisión que está pendiente de que sea dotada de contenido y que contará con la participación de varios de los alergólogos expertos en contaminación, cambio climático y pólenes.


Moral explica que la contaminación influye en todas las enfermedades de tipo respiratorio, pero sobre todo en los pólenes. Desde la SEAIC, Moral comenta que se está avanzando en medidas para intentar evitar la contaminación y cambio climático, sobre todo, dirigidas a contaminantes químicos, y muchas otras partículas que son las que influyen en enfermedades respiratorias. “Sin embargo, se ha hecho poco sobre la contaminación biológica”, señala.
El problema es que actualmente existe un exceso de pólenes en determinadas zonas que son los que producen problemas alérgicos. A esto se suma, apunta, a que como consecuencia de la contaminación estos pólenes se están modificando, dando aún más problemas. “Ahora, hay más alérgicos en las ciudades que en las zonas rurales, y hay que tener en cuenta que hay más plantas en estas zonas rurales que en las ciudades”. Moral considera que las autoridades deberían tener en cuenta este problema

SEPAR: Objetivo 0 emisiones

En esta misma línea, Separ, por su parte, considera que esta decisión está en línea con otras medidas aprobadas por la Unión Europea y las puestas en marcha en otros países europeos como Francia e Irlanda. “De las cinco medidas que se quieren poner en marcha en los primeros 100 días de Gobierno, consideramos muy relevante que se tramite una Ley de cambio climático y transición ecológica con el objetivo de emisiones 0 para el 2050, el Plan Nacional de adaptación en el que se defina un menú de indicadores y la asamblea ciudadana del cambio climático como una forma de participación de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre este importante problema” explica Carlos A. Jiménez-Ruiz, presidente de SEPAR. Desde hace años, esta sociedad científica ha puesto de manifiesta la relación entre contaminación y salud.

Un Plan Nacional


La coordinadora del Área de enfermedades ocupacionales y medio ambientales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, Isabel Urrutia recuerda que, entre los contaminantes ambientales, los óxidos de nitrógeno (NOx) son los que más muertes provocan en España (aproximadamente 6.000 al año), seguidos de las partículas en suspensión (2.600 muertes anuales) y el ozono troposférico, más de 500. Sumados a otros contaminantes atmosféricos, la cifra de mortalidad asociada a la contaminación del aire supera las 10.000 personas al año, muy superior a los accidentes de tráfico, que causan aproximadamente 1.700 muertes. Y añade que vivir expuesto a polución ambiental es equiparable a fumar. “Por todo ello nos parece relevante que otra de las medidas propuestas que acompañan la Declaración sea la puesta en marcha del Plan Nacional de Salud y Medio ambiente y desde SEPAR, ponemos a nuestros expertos en contaminación y en medio ambiente, a disposición del Gobierno y en especial de los ministerios de Sanidad y Transición ecológica para colaborar con ellos y asesorarles en el desarrollo de esta iniciativa” concluye Jiménez-Ruiz.

FEC: Respirar con corazón

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Por su parte, la Fundación Española del Corazón advierte que la polución es un problema de salud pública que urge erradicar. Sobre todo si tenemos en cuenta la sobreexposición que sufrimos: la OMS estima que el 80 por ciento de los residentes en ciudades respiran aire con niveles de polución por encima de lo que se considera saludable. Como explica el presidente de la FEC, Carlos Macaya, que actualmente están trabajando según las directrices de la OMS. “Estamos trabajando estrechamente en este asunto con la red de fundaciones del corazón de todos los países europeos”. Desde Europa, comenta, el respaldo a estas organizaciones es a través de patrocinios.De esta manera, apoyan estudios que tratan de buscar evidencias sobre los efectos de la polución en el apartato cardiovascular.Así, la EPHA (Alianza Europea de SaludPública) ha concencido a la Fundación un patrocinio de un estudio que desarrollarán junto conSepar.“Es un estudio sobre los efectos en personas con infarto de miocardio y que están viviendo en una atmósfera contaminada”, dice Macaya. Otros aspectos como son la relación de la contaminación con los picos de admisión de los hospitales por enfermedades respiratorias o infartos de miocardio ya han sido estudiados previamente.

Por su parte, la Fundación Española del Corazón advierte que la polución es un problema de salud pública que urge erradicar. Sobre todo si tenemos en cuenta la sobreexposición que sufrimos: la OMS estima que el 80 por ciento de los residentes en ciudades respiran aire con niveles de polución por encima de lo que se considera saludable.

Según el estudio Effect Modification of Long Term Air Pollution Exposures and the Risk of Incident Cardiovascular Disease in US Women, publicado en el Journal of the American Heart Association en 2015, hay una mayor probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular entre aquellas personas que ya tienen algún otro factor de riesgo cardiovascular, como es el caso de la diabetes. Y a su vez, se considera que la polución también incide directamente en el aumento de casos de diabetes, hipertensión arterial y enfermedades respiratorias como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el cáncer.

¿Cuál es la situación en España? ¿Cómo se está afrontando este reto? ¿Estamos lo suficientemente concienciados y alineados con políticas para lograr objetivos que beneficien la salud pública? Ante estas preguntas, la FEC lleva años centrándose en la formación, a pesar de que ahora la amenaza está ya presente en nuestra sociedad. El impacto de la calidad del aire en la salud cardiovascular es uno de los ejes principales del estudio. Además las guías de práctica clínica poco a poco van incorporando la contaminación como una amenaza.

Oncología: Efectos mortales


Hace unos días, el Ministerio de Sanidad señaló que actualizaría la Estrategia contra el Cáncer para actuar contra, entre otras cuestiones, los factores como la contaminación ambiental, la exposición solar y los carcinógenos laborales. El cáncer y la contaminación cada vez están más relacionados. Se estima que alrededor del 10 por ciento de los casos de cáncer de pulmón es atribuible a la contaminación atmosférica. Teniendo en cuenta que se estima que en España este año se diagnostiquen cerca de 30.000 nuevos casos, alrededor de 3.000 podrían evitarse.

La OMC se pone ‘manos a la acción’

Teniendo en cuenta esta emergencia climática, la Organización Médica Colegial (OMC) está liderando una iniciativa que trata de aglutinar a todos los consejos profesionales (medicina, farmacia, enfermería, nutrición, veterinaria, odontología y hasta 15 entidades). De esta manera, el próximo 25 de Febrero realizarán un llamamiento político y social para aunar esfuerzos. El objetivo es la concienciación política y llama a la acción, en línea con la emergencia climática declarada el pasado Enero en el Consejo de Ministros.


En Cifras

Según la OMS, el cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud (aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura). Entre el 2030 y el 2050, el cambio climático causará unas 250.000 muertes adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo, la diarrea y el estrés calórico. Así, la OMS estima que el coste de los daños directos para la salud (es decir, excluyendo los costes en los sectores determinantes para la salud, como la agricultura y el agua y el saneamiento) se sitúa entre 2.000 y 4.000 millones de dólares (US$) de aquí a 2030.Las zonas con malas infraestructuras sanitarias –que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo– serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda. En este sentido, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante mejoras del transporte y de las elecciones en materia de alimentos y uso de la energía pueden traducirse en mejoras de la salud, en particular a través de la reducción de la contaminación atmosférica.