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Puede que el peor momento de la crisis a nivel asistencial haya pasado, pero todavía quedan decisiones muy difíciles que tomar. El desescalado —una fase en la que Sanidad trabaja con expertos desde hace semanas aunque no hay detalles al respecto— ha elevado todavía más las críticas de los grupos de la oposición en la quinta comparecencia de Salvador Illa. Comprenden que el Gobierno no sepa ‘cuándo’ ocurrirá, pero no que tampoco sepa ‘cómo’ o las estimaciones que se manejan. Sanidad ha pedido comprensión: asegura que tiene un planteamiento, pero que quiere pactar el ejercicio de desescalada con las comunidades autónomas. Aún así, los últimos pasos no han contribuido a acercar posturas.

Si la semana pasada se hablaba de bajada en el número de casos, en su quinta visita a la Comisión de Sanidad del Congreso, el ministro ha habado de “estabilidad en el descenso”. La tasa de contagios, según Illa, se ha reducido al 2 por ciento. “Pero pensamos que no podemos bajar la guardia y que hay que seguir actuando con cautela. Por eso es importante subrayar que aún no estamos en una fase de desescalada”, ha añadido. 

Una medida de alivio que sabe a muy poco

El Congreso, durante el minuto de silencio por las víctimas del Covid-19.

En este contexto, el Gobierno plantea como una “medida de alivio” que los menores de 14 puedan dar paseos mediante determinadas condiciones desde el 27 de abril. Los términos expuestos por Illa son paseos de una hora al día a 1 kilómetro de distancia, desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche. Los niños —hasta un máximo de 3 que convivan en el mismo espacio familiar— deberán ir siempre acompañados de un adulto, no podrán estar cerca de otros niños y no podrán acceder a zonas de columpios ni instalaciones deportivas.  

El problema es triple. El primero es que hasta llegar a estos términos se sucedieron varias versiones en apenas 12 horas, lo que no ha hecho sino acrecentar las críticas al erratismo en la gestión del Gobierno. El segundo es que, mientras España titubea, otros países avanzan con decisión con medidas más ambiciosas. Alemania tiene previsto que las escuelas de Primaria vuelvan a abrir el 4 de mayo. Francia planea una vuelta paulatina a partir del 11 de mayo. Y Portugal va por el mismo camino.

El tercero, que la “falta de liderazgo” genere diferencias en las comunidades autónomas. Según ha destacado la portavoz de Bildu, el País Vasco no descarta el regreso a las aulas en determinados cursos.

Falta de liderazgo

Entre las preguntas a cuáles son el calendario y el plan de desconfinamiento del Gobierno, los grupos han ido desgranando necesidades de colectivos concretos. Concepción Gamarra (PP) ha preguntado por el sector hotelero. Mertxe Aizpurua (Bildu) se ha referido a los comercios y a la actividad industrial. Sergio Sayas (Grupo Mixto) ha considerado lógico que se permita realizar una hora de ejercicio al día. Y el grupo republicano ha recordado la situación en la que se encuentran los ancianos. “Ya están retratados episodios de ansiedad, depresión y angustias. Por tanto, servicios de salud mental”, ha destacado su portavoz, Pilar Vallugera.

La respuesta del ministro ha sido tajante. “Una cosa es hacer propuestas y consideraciones y otra cosa es tomar la decisión, sobre todo cuando afecta a la salud de las personas. Por eso el gobierno ha actuado con suma cautela y prudencia”, ha destacado el ministro. Sanidad pide que no se pierda de vista que la situación “situación sigue siendo complicada” por la llegada de nuevos casos y por las muchas cosas que aún se ignoran sobre el virus.

En relación a la comparativa internacional, el ministro ha reconocido tener “más dudas que preguntas” en relación a cómo salir de esta situación. “Y si queremos decir la verdad a los ciudadanos, hay que decir que no sabemos en qué fecha podremos adoptar la medida de que los estudiantes regresen a las escuelas. Otros harán lo que tengan por conveniente. Nosotros no sabemos cuándo lo podremos autorizar”, ha añadido.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, junto a la Mesa de la Comisión y Consumo.

La oposición cree que es hora de empezar, cuando menos, a plantear cómo será el desconfinamiento. Pero a la vez nadie tiene idea de cuánta gente ha pasado el coronavirus. Si bien es cierto que la tasa de contagios es especialmente positiva en un momento en el que se están haciendo más test que nunca, también puede verse desde otra perspectiva: los contagios actuales se han producido durante el confinamiento.

El estudio de seroprevalencia

El estudio de seroprevalencia será fundamental para conocer la fotografía epidemiológica de cada comunidad y planear la desescaldad. Comenzará la semana que viene, según Sanidad, pero los grupos no entienden cómo casará en el plan de desescalado, cuando llevará entre 8 y 9 semanas de trabajo. El ministro ha solventado las dudas recordando que se llevará a cabo en tres oleadas y que “habrá datos preliminares”. Es decir, no habría que esperar hasta que el estudio finalice para que demuestre su utilidad en relación al futuro plan de desescalado.

Más allá, ha destacado la importancia de este trabajo pionero, del que según Sanidad no hay ejemplos en ningún otro país. Implicará a 36.000 hogares seleccionados al azar, se analizará un mínimo de 60.000 personas y abarcará las 50 provincias y las ciudades de Ceuta y Melilla. Mediante llamadas telefónicas, se informará a los residentes y se concertará la visita domiciliaria, o la cita en el centro de salud.

La participación será voluntaria. Se realizarán dos pruebas complementarias. En primer lugar, un test rápido de anticuerpos que proporcionará información para saber si la persona ha estado infectada. La sensibilidad de esta prueba, que solo requiere un pinchazo en el dedo, se estima que es superior al 80 por ciento pero en grupos muy concretos de pacientes. Por tanto, para asegurar la fiabilidad de los resultados, los expertos han considerado recomendable obtener de forma adicional muestras de sangre a través de venopunción.

El PP pide que comparezcan Faustino Blanco, Pilar Aparicio y María Jesús Lamas

De todos los mensajes críticos a la gestión del Gobierno, uno de los más duros es el del PP. Su portavoz, Concepción Gamarra, aseguró  que, más allá de explicaciones “hay que asumir responsabilidades”. Se refería al último de los errores detectados en la gestión de las compras, que recientemente llevado a Sanidad a interceptar mascarillas que habían sido distribuidas.

Salvador Illa, ministro de Sanidad, junto a la Mesa de la Comisión de Sanidad y Consumo.

El PP cree que es hora de que comparezcan el secretario general de Sanidad, Faustino Blanco; Pilar Aparicio, directora general de Salud Pública, y María Jesús Lamas, directora de la Aemps. También ha lanzado un duro mensaje al Gobierno: “Los españoles necesitan un plan claro. Si no lo tiene deje paso a otro que pueda ejecutarlo de manera rápida y en los términos previstos”.

El último gran enfrentamiento entre ambos ha venido en relación a la protección de los profesionales. “Creo que ahora hay equipos de protección para todos los profesionales sanitarios”, dijo Illa. La diputada popular denunció que el Gobierno “no sólo falta a la verdad”, sino también “al respecto” de los propios profesionales.

Lo cierto es que la declaración del ministerio tenía lugar en el mismo día en el que los Consejos Generales de Colegios Oficiales de Dentistas, de Enfermería, de Fisioterapias, de Médicos, de Podólogos y de Veterinarios emitieron un comunicado conjunto, exigiendo a las autoridades sanitarias que “doten del material de protección obligado a todos los profesionales y que éste reúna todas las condiciones debidas de homologación”.

Lo cierto es que, en su último turno de respuesta, el ministro ha matizado su respuesta: “Yo creo que hay EPIs para la próxima semana”.


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