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Hacer frente a un previsible aumento en la presión asistencial ante la segunda ola de la COVID-19 se ha convertido en prioridad absoluta. Desde el ámbito autonómico, muchas comunidades intentan aportar soluciones para ‘aliviar’ el estrés que pueda producirse. En este sentido, Cataluña invertirá 50 millones de euros en construir cinco hospitales satélite, los cuales estarán unidos a cinco grandes centros sanitarios. El objetivo es que entren en funcionamiento a principios de 2021.

Según ha informado la Generalitat, estos se edificarán junto a los de Parc Sanitari Pere Virgili (Barcelona), Arnau de Vilanova (Lleida), Hospital de Bellvitge (L’Hospitalet de Llobregat), Hospital Trias i Pujol (Badalona) y Hospital Moisès Broggi (Sant Joan Despí).

Estos ‘anexos hospitalarios’ contarán con una extensión de 4.000 metros cuadrados, con capacidad para albergar un centenar de camas cada uno de ellos. Además, estas podrán transformarse en 24 horas de UCI convencional a UCI de emergencia, o viceversa, en función de las necesidades asistenciales.

Todos los complejos que serán construidos estarán organizado en cuatros plantas, de 972 metros cuadrados como máximo, con capacidad de albergar entre 24 y 36 camas.

Modelo I-Compact Covid

El modelo con el que serán concebido ha sido bautizado como I-Compact Covid. Así, nacerán para adecuarse a las necesidades de personal sanitario y enfermos por coronavirus. Se trata de un modelo arquitectónico desarrollado por el Servicio Catalán de la Salud y PMMT Arquitectura.

Asimismo, cada cama de UCI tendrá su punto de oxígeno y contará con un sistema de presión ambiental negativa. Gracias a este sistema de hospital satélite no es necesario instalar otros equipamientos como quirófanos o laboratorios, ya que toda esta actividad podrá hacerse en el hospital de referencia.

El personal sanitario podrá moverse rápidamente hasta el anexo y se garantiza que el circuito por el que debe pasar sea seguro

De igual manera, los profesionales podrán moverse rápidamente hasta el anexo y se garantiza que el circuito por el que debe pasar sea seguro. El objetivo así es también que los centros ahorren en material, principalmente equipos de protección individual.

Además, si la presión de la COVID-19 quedara mitigada, estos edificios podrán transformarse y utilizarse para otras tareas. Así, podrán usarse como laboratorios, hospitales de día o centros de investigación, ya que están pensados y diseñados para ser reversibles.

Isabel Zendal, con pabellones sectorizables

Desde la Comunidad de Madrid, el Hospital de pandemias’ Isabel Zendal continúa avanzando su construcción y se van conociendo más detalles sobre sus instalaciones. A mediados de agosto, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, destacó que el centro de emergencias dispondría de sistemas de alta tecnología para reforzar la seguridad de los usuarios y evitar contagios.

Este centro hospitalario estará dotado de 1.008 camas que se habilitarán de inmediato en situaciones críticas, o ante situaciones de aumento de demanda sanitaria, siguiendo el modelo del hospital de IFEMA que operó durante la fase más aguda de la COVID-19.

De igual manera, el complejo hospitalario público está concebido para ser polivalente. Así, su organización se basa en pabellones sectorizables y modulables, con el objetivo de habilitar únicamente la parte necesaria, así, ser capaz de adaptarse a cualquier plan funcional.


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