La sanidad cántabra contará con su primer Plan de Choque de salud mental infanto-juvenil. Dentro de este se priorizarán estrategias específicas de carácter preventivo y asistencial, se incluirán más recursos y profesionales, además de inversión en infraestructuras para “prestar la mejor atención posible a los usuarios”. Así lo ha explicado el consejero de Sanidad regional, Miguel Rodríguez, junto a la gerente del Servicio Cántabro de Salud (SCS), Celia Gómez, y del subdirector de Asistencia Sanitaria del SCS, Óscar Fernández Torre.

El objetivo del plan es dar una respuesta rápida y eficaz al incremento de casos graves que afectan a la salud mental de niños y jóvenes. Entre ellos, trastornos de la conducta alimentaria, tentativas autolíticas o afectación profunda de la funcionalidad en jóvenes con trastornos de inestabilidad emocional.

Ello ha producido un “considerable aumento de la demanda en la red regional de salud mental infanto-juvenil”.

Se trata de dar respuesta a esta demanda y reducir, en lo posible, la carga social y sanitaria que produce. Ya en junio de 2021 se reforzaron los equipos humanos dedicados a la salud mental de este grupo etario, pero ahora se vuelve a incidir debido al crecimiento de la demanda. Así, el plan superpone plantificación y acción, mejorando los recursos asistenciales y planteando actuaciones demandadas a nivel nacional e internacional por expertos y asociaciones.

Según han apuntado, el SCS mantendrá los recursos necesarios el tiempo que la demanda lo precise, en alineación con el carácter “de choque” del citado plan. Además, estas actuaciones permitirán que el Servicio de Psiquiatría puede acreditarse como unidad docente para la formación en la nueva especialidad de Psiquiatría Infantojuvenil, que acaba de crearse a nivel nacional.

Hospitalización

Entre las primeras medidas del Plan está la creación de una Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Infanto-juvenil para ingresos a tiempo completo de la población infanto-juvenil de Cantabria. Tal y como ha explicado Fernández Torre, se ubicará en el área de Pediatría, gestionándose de forma coordinada por Pediatría y Salud Mental.

De esta forma, los ingresos en el Servicio de Psiquiatría serán “solo en situaciones excepcionales”. Esto supone la hospitalización de los menores con problemas de salud mental en “igualdad de condiciones” que el resto de usuarios pediátricos. Es decir, “no habrá diferencias en los ingresos pediátricos”, que es parte también “de la lucha contra el estigma”, ha explicado el subdirector de Asistencia Sanitaria.

Además, la segunda medida prevé la creación, a partir de septiembre de 2022 y en coordinación con la Consejería de Educación, de la Unidad Educativo Terapéutica, a la que desde Sanidad se dotará con equipo sanitario específico compuesto por un psicólogo clínico, un psiquiatra infantojuvenil (con función de interconsultor) y un profesional de enfermería especialista en salud mental.

El Plan de Choque también ampliará el horario y duplicará la capacidad asistencial del Hospital de Día infanto-juvenil, que funcionará todo el día y reforzará su papel como “dispositivo muy eficiente, potente, que permite mantener al máximo a los menores en su medio”.

Otra de las medidas plantificadas por el Plan de Choque de salud mental es instaurar un Programa de Psiquiatría de Enlace, para la atención de psicólogos y psiquiatras dentro del hospital en los servicios de Urgencias y Pediatría a niños y adolescentes ingresados por otros motivos, pero que requieren una valoración mental.

Finalmente, ha detallado Óscar Fernández Torre, se va a potenciar el programa de consultas para patologías graves, como apoyo al trabajo que ya se está realizando en las Unidades de Salud Mental Infanto-juvenil, pero orientado a los casos de “especial gravedad”. Entre ellos ha citado los trastornos de conducta alimentaria, consultas denominadas de “alta resolución”, que requieren una intervención rápida, y las consultas de “alta intensidad”, que no pueden esperar los plazos normales de consulta.

Todo esto se completa con “medidas de abordaje ambulatorio” que potenciarán las funcionalidades de la red de salud mental de Cantabria. Una red que, en palabras del subdirector, “considerábamos bien proporcionada y que estaba dando una buena cobertura, pero que, en estos momentos, está tensionada por un incremento en la demanda asistencial”. De ahí, la necesidad de ampliar tanto los recursos humanos como la cartera de servicios, que adquiere ahora nuevas funcionalidades.

Recursos humanos

Por su parte, la gerente del SCS ha reiterado el esfuerzo que supone esta “rápida actuación”, prioritaria y necesaria. Por eso, hay medidas de este Plan de Choque de salud mental que ya se han puesto en marcha, como agilizar las consultas, “aunque queda trabajo por hacer”.

En definitiva, los recursos personales que se añaden a los ya disponibles son dos psiquiatras con perfil infanto-juvenil; dos psicólogos clínicos con el mismo perfil; cuatro enfermeras de salud mental, dos por cada turno de mañana y tarde, y dos auxiliares de enfermería, una por turno.

Estos recursos humanos se suman a los profesionales que ya están prestando atención en este ámbito en el área I (HUMV): 4 psiquiatras, 4 psicólogos y 3 enfermeras de salud mental, que conformarían en su conjunto “plantilla suficiente para abordar todos los recursos necesarios”.


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