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| viernes, 06 de julio de 2018 h |

El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre las causas de defunción en nuestro país, correspondiente al año 2016, pone de manifiesto que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en España (29,17 por ciento) por encima del cáncer (27,05 por ciento) y de las enfermedades del sistema respiratorio (11,40 por ciento).

En este contexto, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) es consciente de lo determinantes que pueden llegar a ser las técnicas del big data aplicadas al estudio de las patologías cardiovasculares, en aras de frenar esa tendencia en la mortalidad.

Parece claro que estas nuevas técnicas presentan enormes posibilidades en el campo de la prevención de las enfermedades cardiovasculares y su tratamiento. Tanto es así, que ya se habla del big data como la gran promesa en materia de salud. Sin duda, los estudios tradicionales pueden verse complementados con estas nuevas técnicas, que acabarán contribuyendo a la gestión de la salud del futuro: una salud participativa, personalizada, predictiva y preventiva.

La enfermedad cardiovascular es una entidad complicada, pues en ella influyen numerosos factores como la herencia genética, los hábitos de vida de cada persona o la adherencia al tratamiento, entre otros. Por eso, la recogida de datos y su posterior aprovechamiento es esencial para la generación de patrones y marcadores de comportamiento individual y colectivo, que serían fácilmente identificables gracias al big data.

Por otro lado, los pacientes con cardiopatías ya están acostumbrados al registro de datos: la presión arterial, el pulso, o el peso, entre otros. El hecho de que esos datos fueran registrados en nuevas plataformas tecnológicas facilitaría, además de su almacenamiento y difusión, una mejor y más fácil interpretación de los mismos, no solo por parte del cardiólogo, sino también por parte del propio paciente y su entorno familiar.

Desde la SEC estamos convencidos de que la colaboración entre sociedades científicas y otras entidades interesadas en el campo de la salud es fundamental a la hora de obtener e interpretar estos resultados. Por ello, ya estamos trabajando en esta línea. En diciembre del pasado año firmamos un acuerdo de colaboración con Sanitas para impulsar la investigación en salud basada en datos, y el primer estudio de esta colaboración –ya en marcha– se centra en la relación entre enfermedad periodontal y cardiopatías.


“Estas nuevas técnicas presentan enormes posibilidades en la prevención enfermedades”