La sanidad ante el escenario post electoral

La actividad legislativa será casi imposible de llevar a cabo

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Los resultados electorales tras las elecciones generals del 23J han dejado dos bloques. PP, Vox, CC y UPN con 172 escaños (tras el recuento del voto de los residentes en el extranjero) en el Congreso, y por otro PSOE y los distintos partidos que constituyen Sumar con 152. Al bloque progresista se le unen otros 3 partidos más: ERC (7), EH BILDU (6) y BNG (1) llegando a 167 escaños en el Congreso con 5 partidos, sin contar con los los 5 diputados del PNV.

¿Cómo impacta esta situación en la sanidad a corto y medio plazo? Pues sencillamente, que un Gobierno que consiga la investidura de hasta siete partidos que incluyen los denominados progresistas, más los nacionalistas conservadores del PNV (5 escaños) que elevan los apoyos a 171 (mayoría insuficiente en las votaciones ordinarias del Congreso) junto con los independentistas de derechas de Junts (7 escaños), sumarán para formar un Gobierno, con bastante probabilidad, pero poco más.

“La sanidad necesita cambios, tanto a nivel del Estado como de las autonomías, y es difícil que un Gobierno pueda legislar con leyes que cuenten con el apoyo de 7 formaciones”

No es este un análisis político sino descriptivo, de que la sanidad se afectará de este marco en el que los votantes han dejado sus intenciones. Asistimos a una alegre derrota y a una “amarga victoria” que se ha visto en el pasado. La alegría de unos que sitúan al progresismo como ganador, y que necesitan de todos los partidos de la posible investidura que deberán apoyar las leyes del futuro Gobierno, sin fisuras, como un bloque uniforme.

La sanidad necesita cambios, tanto a nivel del Estado como de las autonomías, y es difícil que un Gobierno pueda legislar con leyes que cuenten con el apoyo de 7 formaciones que no están alineadas en un bloque compacto ideológico. Eso asumiendo que Sumar tiene un único pensamiento, algo que ya han anticipado puede no darse, y teniendo en cuenta que algunas de sus posturas en sanidad son, digámoslo así, disruptivas.

La inestabilidad de apoyos para el normal ejercicio legislativo provocará una dificultad para legislar y la acción de Gobirno quedará bloqueada. Algunos políticos piensan que lo importante es poder formar un Gobierno, pero el Congreso debe crear los marcos jurídicos que faciliten la vida profesional, empresarial e individual de nuestra sociedad. Y eso deberán hacerlo siempre con 7 formaciones políticas a favor que sólo darán la mayoría frente al bloque de centro-derecha que aglutina 172 votos, una mayoría de bloqueo salvo que todo el arco opuesto siempre vote al unísono. Junts, la séptima formación, no tiene por qué apoyar las políticas estatales que no suelen ser objeto de su interés.

Gran alianza

No voy a alimentar el debate de la gran alianza que ya se ocupan algunos medios generales y ex altos cargos socialistas de lamentar por su ausencia. Seamos más pragmáticos: si PSOE y PP creen que hay asuntos en sanidad que requieren de su apoyo, y que la ideología no diferencia de manera artificial, dos partidos de Gobierno pueden evitar que la sanidad quede estancada desde el punto de vista regulatorio. Es cierto que ya lo han hecho en el pasado, pero poco más de en ocasiones puntuales, es improbable.

Hemos visto que partidos en las antípodas ideológicas coincidían en sus programas electorales sanitarios, en algunas de sus propuestas.

Además, no quisiera estar en la piel de un ministro de sanidad que tenga un Consejo Interterritorial del SNS (CISNS) con sólo 3 sillones de los 17 ocupados por otros compañeros socialistas. Por su lado, 12 sillones serán ocupados, una vez formados los Gobiernos autonómicos que faltan, por el Partido Popular, lo que supone una dificultad añadida para la acción de Gobierno en materia sanitaria, en un contexto como el actual.

No debemos esperar que el CISNS “legisle” y cree reglamentos en su comisión asesora de Farmacia, como ha sentenciado un tribunal respecto a los IPT y su refuerzo impulsado en 2020. Sería un atajo regulatorio que tendrá una oposición clara ahora en el seno del CISNS y del Senado.

Congreso bloqueado

El posible bloqueo afecta a la sanidad y a otros asuntos que incluyen los laborales, económicos y de otras carteras ministeriales. Pero la sanidad tiene la gestión en manos de las CC.AA. y el polo decisor, la iniciativa legislativa y el protagonismo se moverá hacia las CC.AA. que pueden trabajar y legislar. Sobre qué aspectos y competencias es otro asunto.

“podemos encontrarnos con una brecha sanitaria que sitúe a las CC.AA. más activas con regulación más actualizada, frente a otras que se queden estancadas”

Sanidad autonómica

Pendiente de cerrar los últimos acuerdos, las CC.AA. van a ser de manera inmediata las protagonistas de hacer que las cosas sucedan en materia sanitaria. De legislar y de impulsar medidas en sanidad que sólo tendrán efectos en los territorios que las impulsen. Por ello, podemos encontrarnos con una brecha sanitaria que sitúe a las CC.AA. más activas con regulación más actualizada, frente a otras que se queden estancadas.

Senado: “No es no”

La mayoría absoluta del Senado para el Partido Popular le va a dar la iniciativa, por un lado, y la posibilidad de bloqueo y retraso de las leyes qu pudieran llegar a la Cámara Alta (si alguna lo consiguiera), por otro. El “no es no” de Pedro Sánchez será un boomerang que harán suyos los senadores del PP con la mayoría absoluta.

Además de coordinar con el Congreso el proceso legislativo, el Senado aprueba acuerdos de cooperación entre las diferentes CC.AA. ¿Podría el PP impulsar acciones autonómicas desde 12 CC.AA. e, incluso, invitar a sumarse al resto? Es una opción no desdeñable.

“La sanidad requiere de profundos cambios y no parece que se vean en el horizonte desde el Congreso de los diputados”

Otra prerrogativa del Senado es que decida formar una Comisión para evaluar la gestión de la pandemia y emitir un informe COVID19. Algo que prometió el Gobierno de Pedro Sánchez pero que una oposición, en su caso, podría impulsar desde el Senado. Un informe como el que ha aprobado ahora el Parlamento Europeo, que contó con la eurodiputada popular Dolors Montserrat como portavoz, y que podría contar con expertos y expertas, ser participativo y constructivo. Esto daría la iniciativa y el protagonismo al sector sanitario desde el Senado.

Si el Gobierno progresista más el PNV y más Junts, consiguen la aprobación de una Ley, el Senado puede rechazarla, aspecto probable, y retrasarla. Si muchas leyes tuvieron disputas para los dos partidos de la Coalición de Gobierno (PSOE y Unidas Podemos), ampliar la diversidad a 7 formaciones e sun ejercicio casi imposible.

Alternativa: Reales Decretos

Como sabemos, los RD sólo se ponen en marcha por “urgente necesidad” y es un instrumento que hurta al Congreso el debate en profundidad. En la última legislatura hasta 125 Reales Decretos han sido tramitados por el anterior Gobierno, por 42 de la legislatura primera de Pedro Sánchez, o 33 de la segunda de Mariano Rajoy. No parece que un Gobierno pueda legislar en materia sanitaria a base de RD y Ordenes Ministeriales de forma eficaz, ni es deseable. La democracia sufre cuando se restringe la participación, el debate y el periodo de consultas.

La sanidad requiere de profundos cambios y no parece que se vean en el horizonte desde el Congreso de los diputados. No sin acuerdos entre bloques.