A las puertas de cambios imparables en política sanitaria

Todos los partidos concretan propuestas que demanda el sector sanitario

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El debate electoral es una hipérbole con exageraciones que tratan de simplificar los mensajes. En asuntos generales, los calificativos se multiplican y las acciones simbólicas se suceden. Desde no mirar a la candidata de VOX en un debate por parte de un candidato de Sumar, hasta una imagen políticamente incorrecta de no levantarse contra la violencia machista. Pero lo que puede valer para alimentar un debate generalista de cada partido, en sanidad no sirve, porque hay que concretar. Todos sabemos las prioridades, y es fácil neutralizar las promesas populistas o sin sentido.

“es cada vez más patente que los problemas y prioridades en sanidad son comunes y compartidos por el sector y los partidos”

Por eso, sabemos que las listas de espera son un problema autonómico que el Gobierno puede ayudar a resolver, pero sólo ayudar. Aunque algunos partidos se empeñen en ideologizar la sanidad, es cada vez más patente que los problemas y prioridades en sanidad son comunes y compartidos por el sector y los partidos.

En sanidad es relevante la capacidad de gestión y la voluntad política de invertir, y nadie puede negar que todos los partidos de Gobierno están en esa línea. Puesto que se trata de establecer diferencias y destacarlas, siempre hay alguien que quiere más, y siempre suele ser quien no tiene la responsabilidad de gobernar en ese momento.

La sanidad tras las elecciones

En Madrid, que la sanidad funciona razonablemente bien es un hecho que confirma la mayoría absoluta de la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Porque no hay mejor barómetro que los usuarios que votan en cada autonomía. Eso no impide que la oposición en Madrid quiera y deba vigilar (y denunciar como suelen hacer) cualquier asunto que consideren. Así es la política y en este caso le tocará a la consejera Fátima Matute lidiar con estos temas.

Otro asunto distinto es la sanidad que tendremos tras las elecciones generales del 23J. Quizás aún no estamos seguros de la magnitud del cambio, que influirá si hay alternancia de partidos en el Gobierno. Pero es una certeza que afrontamos importantes cambios en sanidad, afortunadamente.

Prioridades recuperadas

En primer lugar, porque el partido socialista, con menos posibilidades de repetir según las encuestas, ya sabe que ha dejado muchas cosas pendientes y ha tenido demasiados ministros y ministras de sanidad. Esta larga lista ha impedido avanzar en temas que se han dejado de lado. Como pretexto, desde el Gobierno se menciona la pandemia de COVID19 que ha condicionado en exceso, sin duda. El partido socialista ya trata de corregir alguna de estas cuestiones incluyéndo en el programa electoral de las elecciones al 23J asuntos urgentes.

Cabe preguntarse por qué algunas de estas medidas del programa socialista no se han puesto en marcha en esta legislatura, pero eso compromete aún más su abordaje y resolución, si tuvieran de nuevo la confianza de una mayoría. En realidad, muchas de las cuestiones olvidadas al final de la legislatura eran parte de un gran acuerdo entre el partido socialista y el partido popular, a través de las conclusiones de la subcomisión de sanidad para la reconstrucción y resiliencia, durante la crisis de COVID19.

Y para muestra del sentido común que suelen tener los partidos en sanidad está la propuesta, en la que el partido socialista y Vox coinciden, de abordar y solucionar las listas de espera en sanidad.  O la coincidencia de populares y socialistas en la creación de un “HispaNICE”. Otros partidos más locales tienen sus propuestas, como el apoyo de ERC desde Cataluña a la salud mental, algo que ningún partido excluye ya de sus prioridades.

Y podríamos seguir: propuestas sobre reformas  y apoyo a la atención primaria, mejorar el acceso a la innovación o una mejor financiación de la sanidad, entre otras. Incrementar la inversión en sanidad respecto al PIB es una nueva propuesta de Sumar, heredada de Unidas Podemos y que también contemplaba el programa socialista de las pasadas elecciones.

No hay propuesta realizada que no cuente con un razonable sentido común y responda al acuerdo del sector sanitario. Sin duda, el 23J va a poner el reloj a cero y ya no hay excusa para situar al frente de sanidad a una persona capaz políticamente con tiempo suficiente, que nos haga olvidar que hemos tenido cinco ministros en cinco años. Y demasiadas cosas por hacer.