Asia afronta un brote de COVID-19 con alta mortalidad

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Asia está siendo un laboratorio para observar el impacto de la variante Ómicron de SARS-CoV-2. Durante 2020, China, Corea del Sur o Hong-Kong tuvieron escasos contagios, siendo efectivas sus medidas de aislamiento, distancia de seguridad y uso de mascarillas. Pero la situación ha cambiado drásticamente y lideran los contagios mundiales tras la llegada de la nueva y más contagiosa cepa Ómicron.

La mortalidad de Ómicron

El exceso de mortalidad por 100.000 habitantes es un dato fiable para ver el impacto real de la pandemia. Nueva York superó las 5 muertes por 100.000 habitantes los primeros y duros meses del comienzo de la pandemia en 2020. En Europa, Londres presentaba 1,8 muertes por 100.000 habitantes en ese mismo periodo. En ese tiempo, a comienzos de la pandemia, los países más preparados de Asia gozaban de los más bajos ratios de contagios del mundo.

Asia, en el ojo del huracán en 2022

La llegada de Ómicron ha pillado preparados a los países occidentales con altos ratios de vacunación de la población y con exposición natural a la infección que confiere inmunidad adquirida. Por eso, y a pesar de que Ómicron nos parece más un resfriado, no es lo que está ocurriendo en Asia. La razón de este repunte son las bajas tasas de vacunación por un lado, y la baja inmunidad adquirida, por otro.

En Europa tenemos ahora una alta incidencia acumulada, muchas infecciones por COVID-19 pero con bajas tasas de hospitalización o muerte. Detrás de esto subyace una inmunidad por exposición natural durante los 2 años de pandemia, y los ratios de vacunación altos de la población europea.

Ómicron está afectando ahora a Hong Kong, China o Corea del Sur, y podemos sacar conclusiones que la publicación económica The Economist destaca en sus informaciones. Todos estos países asiáticos se encuentran entre los que tienen poca inmunidad adquirida por exposición a SARS-CoV-2, ya que consiguieron controlar las cepas menos contagiosas precedentes, como Alfa o Delta.

Hong Kong vacunó poco y mal

Corea del Sur ha tenido una eficaz campaña de vacunación y Hong-Kong la ha tenido pésima, una de las peores de los países más desarrollados. Llegaron a recomendar a los enfermos crónicos que les preguntaran a sus médicos si debían vacunarse. A este desastre de planificación se le une que la vacuna a administrar era la de Sinovac en casi el 40% de la población.

De las muertes recientes en Hong Kong, un 71% eran no vacunados y un 25% estaban vacunados con Sinovac. La eficacia de las vacunas chinas y rusas han sido objeto de controversias. Las prisas en su desarrollo y la poca transparencia del proceso de registro de estas vacunas han arrojado dudas sobre su eficacia real.

En Corea del Sur, el 80% de las vacunas puesta a la población fueron de ARNm (Pfizer y Moderna) y el 20% de AstraZeneca, y sus ratios de vacunación altos, similares a otros países de occidente. Corea del Sur presenta un exceso de mortalidad por debajo de Hong Kong, de algo más de 1 muerte por 100.000 habitantes. Por su lado, Hong Kong ha superado las 2,5 muertes (más del doble) en marzo.

La eficacia de las vacunas en el tiempo

Otro medio económico de gran impacto, como Bloomberg, publica que los expertos ya comparan la habilidad de mutar del virus de la COVID-19 con la gripe.  Las vacunas originales se desarrollaron con variantes que ya no predominan. Como la gripe estacional que cada año obliga a simular una posible combinación (eso sí, siempre repetitiva) de la potencial cepa gripal. La mutación permanente de SARS-CoV-2 hace que la capacidad de contagiar, la severidad de la infección o la resistencia a las vacunas y medicamentos varíe de una cepa a otra de manera relevante.

Sin respuesta de cuándo volver a vacunar

Tras las sucesivas vacunaciones consecutivas en el mundo, las autoridades sanitarias y expertos alertan sobre la situación de revacunar de manera constante a la población y su eficacia. En este sentido, se han recomendado dos dosis de vacunas espaciadas y sólo en inmunocomprometidos o población de riesgo han recomendado una tercera dosis.

Pero poco se sabe de la eficacia real de las distintas vacunas en el tiempo frente a las distintas cepas. Con las distintas variantes y la capacidad de mutación del virus que causa COVID-19 todo es posible. Es más, el virus puede diseminarse y mutar de manera más pronunciada en población susceptible (no vacunados o no inmunizados). Y ese vuelve a ser el escenario de muchos países de Asia.