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21er CONGRESO NACIONAL DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE DIABETES (SED)

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Una nanovacuna frena el proceso inmunológico que genera la diabetes tipo 1 en modelos experimentales con respuestas del 75-80%

Otra estrategia más avanzada gira en torno a una vacuna de proteína GAD y se prueba hoy en un estudio internacional en adolescentes

| 2010-04-16T17:49:00+02:00 h |

Crear un páncreas artificial que sea trasladable a la práctica clínica es aún una opción de futuro para los pacientes con diabetes tipo 1, pero, como se debatió en el congreso, “no estamos muy lejos, conceptualmente, la idea está conseguida”, afirmaba Enric Esmatjes.

Prueba de ello es el trabajo recientemente publicado en Science Translational Medicine, en el que investigadores de la Universidad de Boston y el Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos), dirigidos por Firas El-Khatib, han utilizado un sistema inteligente para determinar la administración subcutánea de glucagón o de insulina, que se ha probado en 11 pacientes con diabetes tipo 1. Se trata del primer páncreas artificial que contempla el glucagón, responsable de prevenir la hipoglucemia. Hasta ahora, todos los intentos se habían centrado en la administración de insulina. Como subrayó Esmatjes, la estructura de un páncreas artificial consiste en el ensamblaje de una bomba de infusión continuo de insulina y un sensor continuo de glucemia. “Ambos están disponibles en el mercado, pero por separado, lo que falta es la inteligencia para indicar a la bomba, en función de los resultados del sensor, cómo debe trabajar”, explicó.

Una buena aproximación a este objetivo es el citado proyecto, compuesto por dos surtidores y un ordenador portátil que, mediante un algoritmo informático, permite la “comunicación” entre los surtidores y establece las pautas de administración de insulina y glucagón para equilibrar los niveles de glucosa.

El objetivo ahora es lograr que el programa informático se ejecute en un chip, más funcional que un portátil.

Ahora bien, no han tardado en surgir voces que ponen en tela de juicio la viabilidad de esta tecnología, según se plasma en el editorial de la revista donde se publican los resultados. Uno de los motivos es que en el páncreas no sólo actúan estas dos hormonas.

Cecilia Ossorio

Barcelona

La curación de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se vislumbra en el horizonte. Es el máximo objetivo que preocupa a los expertos que en la actualidad sólo pueden tratar esta enfermedad. Son varias las hipótesis que hoy se disputan la consecución de esta meta, como afirmó Luis Castaño, presidente del Comité Científico del 21er Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

Una de estas estrategias es la inmunomodulación específica mediante autoantígenos, dirigida a frenar el proceso destructivo de la célula beta y preservar la reserva de insulina. Es el reto que persigue el equipo que dirige Pere Santamaría, de la Universidad de Calgary en Alberta (Canadá), con el desarrollo de una nanovacuna que en modelos experimentales ha logrado parar el proceso inmunológico que desencadena en diabetes tipo 1.

“Nuestro descubrimiento tiene dos componentes. Uno es el hallazgo de un mecanismo nuevo del sistema inmune, relacionado a enfermedades autoinmunes como la diabetes”, explicó a GM Santamaría. Han descubierto que en el sistema inmunitario hay una serie de células blancas que son autorreactivas y que están presenten incluso en la gente sana. “Estas células blancas son linfocitos T que intentan frenar el desarrollo de la enfermedad una vez que se ha iniciado, y son células que tienen poca avidez para reconocer al antígeno”, matizó Santamaría.

Según subrayó, hasta ahora se pensaba que estas células no tenían una función específica.

La otra parte del hallazgo llegó “casi por casualidad”, reconoció este experto, cuando trabajaban con nanopartículas. “Lo que hicimos fue poner encima de éstas un antígeno, sin importar cuál, que estuviera relacionado con la enfermedad, como por ejemplo un fragmento de la insulina presentado por las moléculas de histocompatibilidad del individuo. Después cogimos millones de estas nanopartículas y las inyectamos de forma intravenosa una vez que los ratones se volvieron diabéticos espontáneamente”, detalló Santamaría. En un principio, su objetivo era eliminar específicamente con estas nanopartículas los linfocitos del sistema inmunitario que matan las células beta del páncreas. Pero descubrieron con sorpresa que inducían una expansión, una división de otras células blancas o linfocitos también autorreactivas pero débiles.

“Esta plataforma terapéutica ayudaba a los ratones diabéticos a que empezaran a producir insulina sin necesidad de insulina exógena. El principio fundamental de esta estrategia es que uno es capaz de bloquear específicamente la respuesta del sistema inmune en una enfermedad autoinmune determinada sin debilitar los otros componentes que nos protegen de infecciones y cáncer”, aseveró el experto.

Otra característica importante es que sólo hace falta un antígeno, y da igual el que sea, para cada enfermedad. Y los porcentajes de respuesta obtenidos en animales son altos, de un 75-80 por ciento, una cifra que esperan mejorar más en humanos.

En la actualidad, el equipo de Santamaría ya trabaja para iniciar ensayos clínicos en un año y medio o dos años.

“Hemos probado la vacuna en ratones que tienen un sistema inmune humano y funciona de la manera prevista. Ahora estamos optimizando cuestiones como qué número de moléculas ponemos encima de cada partícula, y cuántas queremos inyectar”, concretó.

Enric Esmatjes, presidente del Comité Organizador, destacó la importancia de esta estrategia que no sólo evitaría la aparición de diabetes, sino que es capaz de restaurar el proceso.

Proteína GAD

Otro planteamiento sobre el que se está investigando gira en torno a la proteína GAD (descarboxilasa del ácido glutámico), un proyecto liderado por Johnny Ludvigsson, del Children Hospital de Linköping (Suecia). “Se sabe que los diabéticos, cuanto debutan, desarrollan anticuerpos en sangre contra distintas moléculas del páncreas, y GAD es una de ellas”, declaró Castaño. Esto la convierte en una clave de la patogenia de la enfermedad y es lo que llevó a Ludvigsson a proponer que, si hay una pérdida de tolerancia contra esa proteína GAD, el camino para curar la diabetes pasaría por inducir tolerancia.

Para conseguirlo, Ludvigsson realizó un estudio piloto en Suecia, el Diamyd, administrando pequeñas dosis en vacunas de esta proteína, además de insulina, a niños que debutaban con diabetes.

“Los resultados apuntaron a que el páncreas de estos pacientes mostraba una respuesta positiva, es decir, que mejoraba la diabetes de forma importante”, explicó Castaño, subrayando que ese piloto supuso la base para proponer un estudio multicéntrico que se presentó en el congreso.

Es un trabajo en marcha —se inició hace dos años—, en niños y adolescentes entre 8 y 18 años que debutan con diabetes, en el que están participando países de Estados Unidos y Europa —entre ellos diez hospitales pediátricos de España—.

Castaño, que interviene en la investigación, espera que en los próximos dos años se obtengan resultados que avalen a esta vacuna como inductora de tolerancia como método para prevenir la diabetes tipo 1 pediátrica.