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JORNADA/ A partir de las historias electrónicas se configuran bases de datos depurando la información relevante para la realización de estudios

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Un convenio con el ICS permitirá crear en Cataluña un Sistema de Información para la Investigación en AP que servirá como soporte

Los sistemas de salud regionales rentabilizan la información que aportan estas herramientas exclusivamente de cara a mejorar la gestión

| 2010-04-16T17:51:00+02:00 h |

Esther Martín del Campo

Madrid

“La AP puede encontrar un filón de oro en la historia clínica electrónica para hacer investigación puntera”. Desde el Instituto de Investigación en Atención Primaria (Idiap) Jordi Gol, su director científico, Bonaventura Bolíbar, confía en el enorme potencial para la investigación de la implantación de tecnologías de la información como la historia electrónica. Una herramienta que comienza a dar sus frutos a través de diferentes experiencias en Inglaterra y también en España.

Bolíbar fue el encargado la semana pasada de coordinar una mesa redonda sobre el tema en las VII Jornadas Idiap bajo el lema “Hacia una investigación de excelencia en atención primaria”, que reunieron en un hotel barcelonés a más de 400 profesionales.

A partir de las historias clínicas electrónicas se configuran bases de datos para la investigación anonimizadas, depurando la información relevante para la realización de estudios y obteniendo indicadores de buen registro.

Conocer de primera mano la experiencia de la GPRD, una base de datos de médicos de familia británicos que sirve de soporte para la realización de estudios a gran escala, constituye un estímulo más para la puesta en marcha de nuevas iniciativas en nuestro país. Entre otras, Bolíbar destaca la futura creación en Cataluña del Sistema de Información para la Investigación en AP (Sidiap), mediante un convenio con el ICS que permitirá desarrollar esta plataforma de soporte a la investigación con los datos del E-CAT.

El director científico del Instituto subraya la buena acogida de los médicos a la hora de trabajar con este tipo de dispositivos, que no suponen un trabajo adicional para los facultativos.

Hasta la fecha, subraya Bolíbar, las comunidades rentabilizan la información de las historias electrónicas en el plano de la gestión, pero no acaban de dotarlo de una aplicación científica. Experiencias como Regiprev, que aspira a convertirse en un registro de las actividades preventivas en atención primaria en tres comunidades autónomas, o la Bifap, una iniciativa de de la Agencia Española del Medicamento, que participa en proyectos de farmacovigilancia y farmacoepidemiología, son sólo un avance de lo que se podrá ver en los próximos años. El especialista hace hincapié en que las posibilidades son inmensas, pero requiere un esfuerzo de organización y el apoyo de la Administración para sacar el máximo partido posible.