Las partículas del aire, el 4º factor de riesgo de mortalidad cardiovascular

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Las partículas en suspensión de menos de 10 micras (PM10) son la principal causa de contaminación ambiental. Estas partículas son mezcla de sólidos y líquidos de sustancias orgánicas e inorgánicas que pueden penetrar en los pulmones.

“Las PM2,5 atraviesan la barrera pulmonar y entran en el torrente sanguíneo y provocan enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer de pulmón”

Las que poseen un diámetro de menos de 2,5 micras (PM2,5) resultan muy dañinas. Las PM2,5 atraviesan la barrera pulmonar y entran en el torrente sanguíneo y provocan enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y también cáncer de pulmón.

Riesgos a altas y bajas concentraciones

Desde hace años se sabe que existe una estrecha relación entre la alta concentración de partículas del medioambiente  y el aumento de la morbilidad y mortalidad a largo y corto plazo. También los fenómenos atmosféricos, como la tormenta de arena sahariana que hemos padecido hace unas semanas, aumenta la incidencia de ingresos por cuadros de asma o bronquitis exacerbadas.

Pero las concentraciones bajas de partículas en suspensión también lleva riesgos asociados. Y la actividad constante del ser humano produce contaminación de manera permanente que es preciso evaluar, monitorizar y tratar de controlar.

Indicadores de los ODS

De hecho, uno de los tres indicadores que se utilizan en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la mortalidad atribuida a la contaminación del aire ambiental.

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha analizado la concentración media de PM10 y PM2,5 en las ciudades españolas, y muestra su preocupación. A pesar de que algunas ciudades han logrado disminuir la concentración, siguen estando por encima de los valores recomendados por la OMS.

Si vemos en nuestro móvil el dato de contaminantes, nos sorprende que la app indica que hay “buena calidad” del aire en nuestra ciudad. Pero la realidad es que pocas ciudades en el mundo consiguen mantener bajas partículas en suspensión.

Según expertas como la Dra. Luna Carrillo, la contaminación ambiental es ya el cuarto factor de riesgo de mortalidad cardiovascular. Para el Dr. Jordi Bañeras es preciso reducir la polución de las fuentes industriales o el transporte.

Todo esto justifica que se analicen los costes monetarios de la contaminación ambiental y se profundice en la especialidad de cardiología medioambiental, tal y como propone la SEC.

En los próximos años la evidencia científica y el conocimiento avanzará en la ciencia medioambiental y la salud. Y las emisiones contaminantes deberán disminuir, fruto de una mayor concienciación de la sociedad y de las decisiones políticas acertadas y adecuadas.