La investigación como incentivo profesional

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Las especialidades sanitarias siempre han compartido su interés por la investigación. España goza de una posición de liderazgo en investigación médica que la sitúa a la cabeza de Europa. Hemos contado con los elementos que son parte esencial de este éxito: una regulación que facilita la realización de ensayos clínicos, una red asistencial pública de primer nivel y la iniciativa de grupos de investigación que se han unido para ofrecer trabajo en red desde los hospitales públicos.

En este cometido, la Agencia Española de Medicamentos (Aemps), el Congreso de los diputados y el propio ministerio de sanidad han trabajado en facilitar que todo suceda. En esta materia hay coincidencia y apoyos de los distintos partidos y Gobiernos.

Durante estos últimos años, España lidera la investigación clínica y el número de pacientes y de ensayos clínicos nos sitúa a la cabeza de Europa, sólo superada por Estados Unidos. En 2022 se llevaron a cabo 900 ensayos clínicos, el 86% financiado por la industria. Pero Europa está bajando su influencia en materia de investigación médica, frente a China y Estados Unidos, mientras que España es un lugar atractivo y puede seguir creciendo en atraer la investigación a nuestro país, reforzando al continente europeo.

“en la fuga de médicos a países de Europa, quizás está jugando a nuestro favor la retención del talento investigador de los especialistas clínicos que tienen esta doble vocación”

Incentivo profesional

La práctica médica obtiene mejores resultados cuando se hace en un centro o departamento sanitario que hace investigación. Se han publicado correlaciones entre publicaciones científicas, por un lado, y mejores resultados en el tratamiento de la enfermedad, por otro.

Recientemente, el responsable de los National Comprehensive Cancer Network (NCCN) de Estados Unidos ofrecía datos concretos de mejores resultados en los centros donde se investigaba vs otros hospitales por distintas patologías cancerosas.

Pero es importante que tengamos presente el incentivo que supone para un médico especialista trabajar en departamentos donde se desarrolle investigación puntera. Ahora que se habla de la fuga de médicos a países de Europa, quizás está jugando a nuestro favor la retención del talento investigador de los especialistas clínicos que tienen esta doble vocación, ya que la cifra disminuye respecto al año anterior.

En areas como cáncer, neurología, enfermedades cardiovasculares, y un largo etc. España está a la cabeza en investigación clínica.

En España, 358 médicos solicitaron la baja en 2022 de sus colegios para ir a ejercer al extranjero, un 10% menos que en 2021. Sería interesante revisar sus especialidades y comprobar de qué especialidades son estas bajas.

No obstante, distintas voces que reclaman incrementar los fondos destinados a la investigación, y nadie duda de que es preciso. Liderar la investigación clínica nos debe hacer más ambiciosos y pensar en cómo incrementarla y mejorar asi la capacidad y calidad de nuestro sistema sanitario público.

Investigación pública

El propio ISCIII tiene un record de inversión pública en 2023 sin precedentes en investigación científica, como recordaba recientemente su director, Cristóbal Belda.

Toda la investigación clínica que se realiza en los hospitales públicos en España contribuye al bien común, a nuestra sanidad. En muchos casos, los recursos son proporcionados por compañías que invierten en España, frente a otros países que compiten por esos mismos recursos. El desarrollo de esta investigación clínica (en distintas fases preclínica y clínicas) tiene un tejido y estructura que la sustenta. Este tejido es preciso preservarlo, como son los grupos de investigación independientes, que no pertenecen a redes públicas (como las del ISCIII), y son la base de nuestro liderazgo en investigación clínica. Sólo en cáncer, se calcula que uno de cada cuatro pacientes está en un ensayo clínico en España.

“Es preciso que los grupos de investigación independientes puedan acceder a fondos públicos compitiendo, en igualdad de condiciones, con otros grupos de redes públicas, dentro del ISCIII”

Pero hay vida más allá de los ensayos clínicos de las compañías innovadoras, y es la investigación clinica independiente que representa un 15% del total de ensayos clínicos en España. Estos grupos de investigación independiente debe poder acceder a fondos públicos que les permitan reforzar su actividad clínica.

Acceso a fondos

El acceso a estos fondos a los que acceden otras redes públicas no puede estar vetado y debe ser una opción de nuestros profesionales sanitarios de los hospitales públicos.

Es preciso que los grupos de investigación independientes puedan acceder a fondos públicos compitiendo, en igualdad de condiciones, con otros grupos de redes públicas, dentro del ISCIII. Competir quiere decir acceder a concursos o proponer estudios e investigaciones que se orienten al avance de la ciencia y al impacto asistencial en los pacientes.

Desde luego, si se trata de asegurar que la investigación se traslada de forma rápida al paciente, un camino directo es contar con los grupos de investigación independentes que trabajan en nuestros hospitales públicos.

Como en todo lo que merece el esfuerzo, el parlamento y el ministerio de sanidad pueden conseguir que se abran nuevas opciones para reforzar nuestro tejido investigador público de la mano de los grupos de investigación independientes.