Premios BiC
GM Barcelona | jueves, 26 de enero de 2017 h |

Investigadores del IIBB-CSIC y el IDIBAPS publican un artículo en la revista Redox Biology en el que proponen una alternativa de tratamiento para la enfermedad de Niemann-Pick tipo C, una patología lisosomal rara que provoca neurodegeneración y alteraciones de la función hepática. Con un compuesto que consigue atravesar la barrera hematoencefálica se consigue aumentar la supervivencia de los ratones en un 50 por ciento y mejorar los problemas neurológicos y motores característicos de la enfermedad. José C. Fernández-Checa, jefe del equipo Regulación mitocondrial de la muerte celular y esteatohepatitis, y Carmen García-Ruiz, del mismo equipo, son los coordinadores del estudio, que se ha llevado a cabo en colaboración con investigadores de Francia y Chile.

La enfermedad de Niemann-Pick tipo C (NPC) es una enfermedad rara y grave, que suele aparecer a partir de los 15 años y que provoca problemas neurológicos, motores y afectación en el hígado. En la mayor parte de los casos, cerca de un 95 por ciento, el origen se encuentra en mutaciones en el gen NPC1. Esto provoca que las proteínas involucradas en el tráfico de colesterol intracelular no funcionen correctamente con lo que este y otros lípidos, como ceramidas o gangliósidos, se acumulan en los lisosomas y también en las mitocondrias, dos orgánulos del interior de la célula.

La acumulación de los lípidos en las mitocondrias provoca que la defensa antioxidante, en particular el glutatión (GSH) mitocondrial, sea defectuosa. “Nos planteamos qué impacto tendría la recuperación de esta defensa mitocondrial en el desarrollo de la enfermedad”, explica José C. Fernández Checa. Para ello los investigadores trataron a ratones con la enfermedad con precursores del glutatión como NAC y el éster de glutatión.

Los ratones con la enfermedad deficientes en NPC1 tienen una vida corta, de unas 10-11 semanas. El tratamiento con éster de GSH, aunque no con NAC, aumentó el nivel de glutatión mitocondrial, con lo que aumentó la supervivencia en un 50 por ciento y mejoraron síntomas como la coordinación motora y la supervivencia de las células de Purkinje del cerebelo, un tipo de neuronas. Además, el estudio demuestra que este tratamiento protege frente al estrés oxidativo, tanto en el cerebro como en el hígado, y mejora la función mitocondrial en el cerebelo, la parte más afectada en el cerebro por la NPC, en la que hay una muerte masiva de neuronas. Esta pérdida de neuronas es, precisamente, la responsable de los problemas motores.