El Instituto de Salud Carlos III, desde su Centro Nacional de Epidemiología, ha elaborado una serie de informes sobre varias enfermedades, entre ellas el VIH, y más concretamente sobre el diagnóstico tardío en personas mayores de 50 años entre 2013 y 2022. También destaca el informe sobre la evolución de la mortalidad provocada por tuberculosis entre 2008 y 2021 en nuestro país y la carga de enfermedad por virus respiratorio sincitial (VRS) en las temporadas 2021-2022 y 2022-23, lo que impacta directamente en la prevención y en los tratamientos.

La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) continúa siendo un importante problema de Salud Pública. De hecho, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidad sobre el VIH y sida (ONUSIDA), en 2022 a nivel mundial se produjeron 1,3 millones de nuevas infecciones por el VIH, 630.000 fallecimientos relacionados con el sida y el número de personas que viven con el VIH, ascendió en esa fecha a 39 millones.

Por otra parte, desde hace unos años se ha observado un aumento en el número de personas con 50 o más años que se diagnostican de VIH en países de la Unión Europea. En el último informe del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), el porcentaje de nuevos diagnósticos en mayores de 49 años en el global en la región Europea de la Organización Mundial de la Salud se situó en el 16,7% en 2022.

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) en general, y el VIH, en particular, se producen más frecuentemente en población adulta joven; sin embargo, las personas mayores de 50 o más años presentan ciertas características que las hacen estar a riesgo de adquirir cualquier ITS. Un mejor estado de salud, el incremento en el número de parejas sexuales, menor uso del preservativo, la no necesidad de protegerse frente a un embarazo no deseado, así como la utilización de medicación frente al disfunción eréctil en los hombres o cambios fisiológicos en las mujeres durante la menopausia (como la sequedad vaginal), hacen necesario considerar a este grupo población como vulnerable frente al VIH y otras ITS.

Perfil de los diagnosticados

El perfil de estos casos es diferente al de los nuevos diagnósticos de 15 a 49 años y  destaca la elevada proporción de casos con diagnóstico tardío. Conocer las características diferenciales de los diagnósticos en mayores de 50 años es fundamental para diseñar estrategias adecuadas de prevención en este grupo de población. El diagnóstico tardío de la infección por VIH entre los mayores de 49 años es un problema global y, según una revisión publicada en 2022, está en aumento en todas las regiones del mundo. Las consecuencias negativas de este diagnóstico tardío se producen tanto a nivel individual, con el incremento de morbimortalidad, como poblacional, ya que contribuye a que se produzcan nuevas infecciones, así como para el sistema sanitario en su conjunto. Entre los factores que pueden favorecer el retraso diagnóstico en este grupo de población diversos autores hablan de bajas tasas de realización de la prueba de VIH debido a menor percepción de riesgo de tener el VIH, menor conocimiento sobre esta infección, o temor a un resultado positivo

Casos de VIH en España

En España, según datos de la Encuesta Hospitalaria de pacientes con VIH, el porcentaje de pacientes con la infección atendidos en hospitales españoles con 50 o más años aumentó desde el 16,9% en 2008 al 55,5% en 2023.

De hecho y según los casos declarados hasta junio de 2023, en el año  2022  se  produjeron  2.952  nuevos  diagnósticos de VIH en España en mayores de 14 años, cuya edad media fue de 36 años. De ellos, el 18,3 por ciento (540) tenían 50 o más años, lo que supuso una tasa de 2,7 casos por 100.000 habitantes. La edad media de los nuevos diagnósticos de 50 o más años fue de 55 años. El modo de transmisión más frecuente fueron las relaciones sexuales no protegidas entre hombres (40,7 por ciento) seguidas de las relaciones heterosexuales, con un 32,6 por ciento. Y se observaron más casos de transmisión en hombre heterosexual, un 21,5 por ciento frente a un 12,5.

El porcentaje de nuevos diagnósticos de 50 o más años en España en 2022 fue ligeramente inferior al promedio de los países de la Unión Europea en la misma fecha (19,9%) y similar a países como Francia o Alemania.

La falta de información sobre la transmisión en este grupo de edad ha sido relacionada con baja percepción de riesgo para la adquisición de la infección por VIH o con falta conocimiento sobre la transmisión, lo que dificultaría la recogida de información en esta variable, junto con cierto grado de estigma que supondría un obstáculo para la revelación de este dato.

En conclusión, las personas de 50 años o más representan un porcentaje no despreciable entre los nuevos diagnósticos de VIH, y presentan una elevada afectación de retraso en el diagnóstico lo que complica la atención sanitaria y pone de relieve la importancia de reforzar la prevención primaria y secundaria también este grupo de población. El envejecimiento de la población con infección por el VIH requerirá una adaptación de la atención sanitaria en el futuro próximo.

El VRS

El ISCIII ha recogido además en sus trabajos otras enfermedades que por su carga o su impacto sobre el Sistema nacional de Salud se pueden considerar relevantes. Así por ejemplo el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), cuyos resultados en las temporadas 2021-22 y 2022-23 arrojaron cifras de 907 casos por 100.000 habitantes en AP y casi 30.000 hospitalizaciones en España. Los menores de cinco años concentraron 259 casos por 100.000 mil habitantes, un 28,6 por ciento y 15.375 hospitalizaciones, un 52,9 por ciento de los casos, y requirieron con mayor frecuencia ventilación mecánica invasiva y admisión en la Unidad de Cuidados Intensivos. En los mayores de 65 años se estimaron 128.590 casos, un 14,2 por ciento de los casos con 10.360 hospitalizaciones, un 35,6 por ciento.

La conclusión es que el mayor impacto de la infección por VRS se produce en los niños menores de cinco años, y más especialmente en los menores de un año. La considerable carga hospitalaria en adultos mayores también recomienda valorar medidas preventivas de salud pública.

Por esta razón, conocer la carga de enfermedad de la infección respiratoria por VRS, recogen en el estudio, es vital antes de la implementación de cualquier medida preventiva.

Para reducir la carga hospitalaria asociada a VRS, existen medidas farmacológicas como la vacunación en adultos mayores y mujeres durante el embarazo, que ya se recomiendan en algunos países, o la inmunización pasiva con anticuerpos en bebés tras del nacimiento. En la Unión Europea (UE), el anticuerpo monoclonal humanizado (nirsevimab), está autorizado desde octubre de 2022, y España está entre los primeros países que recomienda su administración a todos los menores de seis meses en la temporada 2023-2024. “Conocer la epidemiología y la carga de enfermedad asociada a la infección por VRS en temporadas previas es de gran importancia para poder evaluar adecuadamente el impacto de las medidas que se puedan introducir posteriormente para su prevención y control”, dicen los expertos.

Tuberculosis en España

En cuanto a la tuberculosis (TB), es esta una enfermedad que aún presenta una elevada carga de morbimortalidad, siendo la principal causa de mortalidad por agente infeccioso en el mundo, sólo superada recientemente por la COVID-19.

En este estudio llevado a cabo por el ISCIII se ha analizado la evolución espacio temporal de la mortalidad por esta enfermedad en España entre los años 2008 y 2021. Entre estos años se notificaron 3.876 muertes por TB, más del 60 por ciento de las defunciones fueron en mayores de 75 años. En España, todas las provincias descendieron sus tasas de mortalidad por esta patología excepto Palencia, Cantabria y Huesca.

La conclusión es que afortunadamente la TB ha seguido una tendencia descendente en España desde 2008, con un máximo de fallecidos en 2010, de 388 y un mínimo en 2021, en que fallecieron 175 personas a causa de la TB, según datos del Instituto Nacional de Estadística, INE. Este descenso seguramente se deba a las mejoras introducidas por los programas de prevención y control nacionales, como el que se presentó en España en 2019, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, presentó en 2019 el “Plan para la prevención y control de la tuberculosis en España”, cuyo fin último es detener la transmisión de la TB en España a través del acceso universal a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.

Se concluye por tanto en el estudio que España es un país de baja incidencia de TB, con una tasa en 2022, de 7,8 casos por 100.000 habitantes. Sin embargo, sigue siendo un problema de salud global, sobre todo en los países de renta media-baja. De hecho, según datos de la OMS, alrededor de 1,3 millones de personas murieron por TB en 2022. Para dar respuesta a este problema, la OMS impulsó en 2014 la estrategia “End TB”, que es un instrumento que incluye una serie de metas a nivel mundial, para por un lado reducir las muertes por TB en un 95 por ciento y los nuevos casos en un 90 por ciento, hasta el año 2035.


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