De pandemia a endemia de COVID-19

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La COVID-19 será endémica cuando la pandemia finalice. Pero la correcta gestión de esta transición a una infección común y habitual, como la gripe, puede evitar millones de muertes en todo el mundo.

Millones de vidas dependen ahora de cómo los Gobiernos y las autoridades sanitarias gestionen el largo, doloroso (para enfermos y ancianos) e incierto camino de la salida de esta pandemia. Porque de todas las pandemias se sale, tarde o temprano. Tras las vacunaciones masivas en Occidente se deja entrever que no volveremos a los millones de muertes concentradas en unos pocos meses desde febrero de 2020.

Pero eso no significa que no seguirán muriendo cada día miles de personas en todo el mundo, porque morirán. A pesar de la iniciativa COVAX que proporciona vacunas a más de 90 países en vías de desarrollo, dichos planes van por detrás de los países más desarrollados.

Una salida desigual de la pandemia es, cada vez más, un escenario real. El tercer mundo, con sus problemas habituales, deberá afrontar la salida con menos inmunidad adquirida por las vacunas, al menos no a corto plazo.

Las claves para la transición de pandemia a un virus endémico

La COVID-19 no será erradicada, como no lo ha sido la gripe común. La COVID-19 será tan familiar como la gripe, y algunos expertos apuntan a que su patogenicidad se irá atenuando. Quizás hasta llegue a ser algo más que un simple resfriado. Pero aún nos queda una travesía del desierto, en donde precipitarse con medidas que intentan devolver la economía y la vida a nuestra sociedad, pueden tener alto coste en vidas.

La gripe no cuenta con ni un solo tratamiento que combata el virus que causa. La COVID-19 no sólo cuenta con varios anticuerpos monoclonales contra el SARS-CoV-2, sino que algunos antivirales prometedores estarán pronto aprobados, como el primer antiviral oral molnupiravir DCI.

Para que la transición hacia una COVID-19 endémica, y controlada, se produzca, deberemos relajar las medidas de seguridad y distancia social en el momento preciso y de la manera adecuada, ni antes, ni después.

Relajar las medidas antes de tiempo podría llevarnos a la situación de Reino Unido de encabezar los nuevos infectados por COVID-19 en valores relativos. Al menos, en Reino Unido no existe aún el colapso sanitario, pero el invierno y la gripe acechan.

Los Gobiernos deben estar a la altura de las decisiones que deben tomar; no habrá más oportunidades para salir bien de la pandemia. De decenas de miles diarios hemos pasado a cientos de muertos, pero se trata de una fotografía que podría cambiar. Y esta vez no hay excusas para que nos coja desprevenidos a todos los países.

“Las mutaciones del SARS-CoV-2 también marcarán el rumbo de la salida de la pandemia”

Reservorio de SARS-CoV-2: infectados

El SARS-CoV-2 reside en las personas asintomáticas por estar inmunizadas. La inmunidad, adquirida o natural, también le confiere al virus menos patogenicidad. Si por esta razón los sistemas sanitarios no se colapsan en invierno, estaremos en el buen camino para la transformación de pandemia a endemia.

Al menos, se podrá desarrollar de manera rápida una vacuna activa contra posibles mutaciones que pudieran darse, aunque cada vez hay menos opciones de nuevas cepas mutantes, como estamos viendo.

El sur de Europa con la menor incidencia

En estos momentos, España, Italia y Portugal se sitúan, según fuentes de la Universidad John Hopkins, en menos de 100 nuevos casos confirmados de COVID-19 por millón de habitantes. Con temperaturas altas en el sur de Europa, que evitan que las personas estén en lugares aún cerrados, unido una alta tasa de vacunación podrían explicar esta diferencia con el resto de países de Europa.

A la cabeza, Reino Unido, que supera los 700 casos diarios por millón (21 de octubre), y roza los 50.000 casos al día en este momento. La eliminación de la mascarilla obligatoria en lugares cerrados puede ser la causa de que la curva crezca.

Pero a pesar de los nuevos casos de COVID-10, la gravedad y la mortalidad que se observa en la actualidad está muy lejos de los meses precedentes.

Con el invierno llamando a la puerta, las bajas temperaturas harán que las personas se hacinen en lugares cerrados. El uso de la mascarilla es la única barrera física contra este escenario, y la inmunidad de la sociedad.