El papel de la Medicina Interna y visión de futuro en el contexto actual

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Por Jesús Díez Manglano, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna.

Durante 2020, la pandemia de enfermedad por SARS-CoV-2, también conocida como coronavirus disease 19 o COVID-19, ha exigido a los internistas, al igual que al resto de profesionales sanitarios, un esfuerzo adicional en su trabajo clínico habitual. Enfrentarnos a una enfermedad nueva, sin tratamiento conocido, que provoca en muchas personas cuadros muy graves y con una elevada mortalidad, ha supuesto un reto ineludible para nuestra especialidad.

Al igual que ocurrió con la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, o incluso más recientemente con la amenaza de infección por el virus Ebola, los internistas hemos desplegado nuestros recursos y hemos desarrollado los mayores esfuerzos para ayudar a nuestros pacientes.

En este contexto han sido fundamentales dos actitudes: en primer lugar la disposición a trabajar de forma participativa y colaborativa con los médicos de otras especialidades y con profesionales sanitarios de otros estamentos como las enfermeras, farmacéuticos, fisioterapeutas, celadores y auxiliares de enfermería, y en segundo lugar el interés permanente por conocer los avances continuos en el tratamiento y diagnóstico de la enfermedad mediante la lectura y estudio de la bibliografía, la elaboración de protocolos clínicos, y por supuesto, generando nuevo conocimiento con estudios de investigación. Además los internistas han participado en comités asesores de las autoridades sanitarias y en medios de comunicación transmitiendo a la población información contrastada y veraz.

La medicina Interna es una especialidad hospitalaria con una visión global de la persona enferma. El internista se preocupa por todas las necesidades de salud de su paciente con una aproximación rigurosa basada en los mejores conocimientos científicos, despliega las habilidades clínicas más adecuadas y utiliza los recursos sanitarios de forma racional y razonada.

Sus objetivos son conseguir la mayor supervivencia de las personas, con la mejor capacidad funcional y la mejor calidad de vida posible. Todo ello contribuye a la  sostenibilidad del sistema sanitario. Además los internistas siguen atendiendo a los pacientes cuando ya no existen expectativas de curación y hasta el final de su vida, priorizando la calidad de vida y el confort.

En los últimos años la presencia de internistas en las facultades de medicina ha ido disminuyendo generando dificultades en la docencia de materias como la fisiopatología o la patología general. Sin embargo, la medicina interna es fundamental en la enseñanza de la medicina. Los internistas están especialmente capacitados para enseñar anamnesis, exploración física, razonamiento clínico y resolución de problemas clínicos complejos. La Universidad debe facilitar la incorporación de internistas a la enseñanza de pregrado incluyendo la actividad clínica como un mérito cuantificable e imprescindible en los procesos de acreditación de la ANECA.

La formación continuada y la adquisición de nuevos conocimientos son cualidades inherentes de la medicina interna. Desde hace unos años los internistas están incorporando nuevas técnicas en su práctica habitual, como la ecografía, la capilaroscopia, o la elastografía. Es preciso que los internistas, como el resto de especialistas, lleven a cabo procesos de recertificación que comprueben la actualización de sus conocimientos y garanticen a la población la mejor asistencia disponible.

En los últimos años la presencia de internistas en las facultades de medicina ha ido disminuyendo generando dificultades en la docencia de materias como la fisiopatología o la patología general

El desarrollo de la investigación dirigida por especialistas en medicina interna ha tenido un desarrollo exponencial en los primeros años de este siglo XXI. Los internistas diseñan, desarrollan, analizan y publican investigaciones de alta relevancia para los pacientes. Esto se ha comprobado recientemente en la pandemia de COVID-19. Sin embargo, todavía es insuficiente la presencia de internistas en los procesos de evaluación de los proyectos de investigación competitiva. Además, los campos de conocimiento propios de muchos internistas como la multimorbilidad, la complejidad o la polifarmacia están poco considerados en las convocatorias públicas y privadas para financiar proyectos de investigación.

En España y en Europa, las previsiones demográficas apuntan a un envejecimiento progresivo de la población en los próximos 30 años.  El crecimiento de la población anciana y el aumento de las enfermedades crónicas hacen que el internista sea un médico cada vez más necesario en el contexto actual y que será imprescindible en el contexto sanitario del futuro. Por ello las autoridades sanitarias deberían planificar las necesidades de especialistas en medicina interna, que se van a incrementar en las próximas décadas y deberían valorar el aumento del número de plazas para formación de especialistas en medicina en las próximas convocatorias de examen MIR.

Todos los atributos mencionados anteriormente, actividad holística orientada al enfermo, conocimiento clínico, formación continuada, docencia, investigación, trabajo colaborativo y participativo, preocupación por la sostenibilidad del sistema sanitario y respuesta ante emergencias epidémicas definen al internista actual y al internista del futuro. Por lo tanto, elegir y ejercer la medicina interna son decisiones inteligentes hoy, y serán buenas opciones para los médicos del futuro.