Según el informe ‘Las cifras del cáncer 2023’ publicado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) se estima que se diagnosticarán alrededor de 35.000 casos de cáncer de mama en España este año. Una cifra con tendencia creciente, principalmente, como consecuencia del envejecimiento de la población.

A pesar de estas cifras, los avances en el abordaje de esta enfermedad han evolucionado notablemente en las últimas décadas. Durante el último congreso del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam), se abordaron diferentes aspectos de la enfermedad que van desde la epidemiología hasta la llegada de los tratamientos más punteros.

Marina Pollán, directora del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (CNE-ISCIII) y Miguel Martín, presidente de Geicam, hacen una radiografía al panorama actual en cáncer de mama.

Aumento de la incidencia

Marina Pollán (CNE-ISCIII)

Como explica Pollán, “el estudio ‘El Álamo’, Geicam, ha sido el primer grupo colaborativo de Oncología en España que proporcionó información sobre las características clínicas (tipo de tumor, estadio…) y terapéuticas de los casos de cáncer de mama en nuestro país”. “Este registro de casos, con varias ediciones en el tiempo complementa la información recogida en los registros de base poblacional en nuestro país”, añade. Pero este no es el único estudio epidemiológico emitido por el grupo. “Cabe destacar que el estudio EpiGEICAM ha sido uno de los primeros grandes estudios de casos y controles llevados a cabo en nuestro país”, especifica Pollán.

Este tipo de estudios dan información importante a diferentes niveles para medir el avance del cáncer, en este caso del de mama. En cuanto a datos, Pollán indica que “aunque las tasas ajustadas de incidencia de cáncer de mama tienden a estabilizarse en los últimos años, el número de casos diagnosticados no ha dejado de crecer, debido al envejecimiento de la población”.

La información recogida en estudios como EpiGEICAM, además de cualitativa, es también cuantitativa. “Ya sabíamos que la obesidad es un factor de riesgo frente al cáncer de mama tras la menopausia, pero con este estudio hemos observado que mientras la alta adherencia a la dieta mediterránea disminuye el riesgo, el consumo de dietas similares con alto consumo de carne, productos grasos o bebidas azucaradas, aumenta el riesgo de este tumor”, explica.

Además de la alimentación, otra de las conclusiones que arroja este estudio es la importancia de la actividad física. “Hemos visto el efecto deletéreo de la falta de ejercicio físico, el exceso de riesgo asociado al sedentarismo en nuestro estudio es mayor si se trata de mujeres que no han tenido hijos”, señala. Otros hechos concretos que recoge el informe son el aumento del riesgo por el consumo de alcohol, sobre todo cuando este se inicia en la adolescencia, o el efecto protector del aceite de oliva, más si se consume en crudo.

Por último, Pollán subraya que han encontrado información muy llamativa como que “las mujeres con cáncer de mama entrevistadas unos 10 años después del diagnóstico, no tienen un alto grado de cumplimiento de las recomendaciones internacionales; por ello, consideramos que desde las consultas de Oncología es importante conocer y trasladar a las pacientes estas recomendaciones para mejorar su calidad de vida y reducir el riesgo de un segundo tumor”.

Marina Pollán (CNE-ISCIII) alude a la necesidad de informar desde la consulta médica de las recomendaciones en prevención para, a través de los buenos hábitos, reducir el número de nuevos casos o recaídas

Prevención de la enfermedad

En cuanto al avance en prevención primaria del cáncer de mama, Pollán remarca que “es difícil, ya que depende de decisiones personales que en la mayoría de los casos se asocia a hábitos consolidados y reforzados socialmente”. Precisamente por este motivo cree imprescindible que la población en general, pero especialmente las pacientes y sus familias “conozcan las recomendaciones internacionales y el código europeo, que están basadas en los resultados de muchos estudios y han demostrado ser útiles en distintos escenarios”.

En este sentido Pollán demanda, además de que los profesionales sanitarios en general y especialmente, los oncólogos, “deben conocer y difundir esta información”. “También las propias pacientes, que se convierten así en agentes de cambio”, resalta.

Pero dentro de este contexto de concienciación, la experta demanda a “las autoridades que tomen la iniciativa para facilitar este tipo de medidas”, de la misma manera que se hace con otras campañas de prevención como la del tabaquismo.

Por otra parte, alude a la prevención secundaria explicando que “España sigue las recomendaciones europeas en relación al diagnóstico precoz mediante el cribado poblacional; disponemos de nuevos modelos de predicción de riesgo que han de mostrar su utilidad para adaptar el cribado al riesgo basal de la mujer. En ese camino estamos”.

En definitiva, según Pollán, para avanzar en prevención “hay que poner en valor la prevención primaria y lograr que los profesionales tengan el conocimiento y tiempo necesario para promover hábitos saludables desde su consulta”.

Los expertos reclaman una implicación conjunta de profesionales, pacientes y autoridades para fomentar la prevención primaria en cáncer de mama

Implicaciones de la caracterización tumoral

Miguel Martín, presidente de Geicam

Otro de los temas que se abordó en el congreso fue el de los avances en tratamientos. Miguel Martín recuerda que “el cáncer de mama no es una enfermedad, son muchas y puede detectase tanto en etapas precoces como avanzadas, lo que conlleva diferentes tratamientos quirúrgicos, quimioterápicos o radioterápicos, entre otros”. Encuentros como el promovido por Geicam son útiles, en palabras de Martín, para “poner en contexto estos avances”. En concreto, indica que “se han revisado todos los avances a nivel de nuevos medicamentos para la metástasis, como los nuevos inmunoconjugados, tratamientos orales o nuevas indicaciones”.

Pero en el contexto actual, caracterizar los tumores adecuadamente es fundamental para seleccionar el mejor abordaje en cada caso. Afortunadamente, este campo ha evolucionado mucho durante los últimos años. “Cuando empecé a tratar cáncer de mama había muy pocos fármacos antitumorales; además, desconocíamos que el cáncer era una enfermedad muy diversa y se trataba prácticamente igual a todas las pacientes”, señala. Esto, expresa, “se debía a la falta de conocimientos biológicos y estudios moleculares”.

Pero una vez se avanzó en este ámbito, se desarrollaron diferentes técnicas de caracterización cada vez más precisas, “hasta llegar a las técnicas genómicas actuales gracias a las cuales hemos ido conociendo mejor la enfermedad”. “Esto se ha traducido en un incremento de la supervivencia, tanto de la enfermedad localizada como la metastásica, que aunque sigue siendo incurable, ha sufrido una mejoría muy importante en los últimos 20-30 años”, agrega.

Medicina de precisión

A la hora de implantar la medicina de precisión en cáncer de mama, Martín expone que “hasta ahora no había financiación, no estaba en la cartera de servicios y cada hospital la financiaba como podía”. Una vez se apruebe definitivamente la inclusión en la cartera de servicios, Martín remarca que “el reto pasará por la organización dentro de cada CCAA, centralizando los servicios necesarios en los hospitales con más experiencia para reducir costes y aumentar la eficiencia”. Aquí, Martín considera que este proceso ha de cumplirse “en tres años como máximo”.

Respecto a esta centralización, incide en que “independientemente de dónde se ubique el hospital o que se tenga que remitir una muestra a otro centro para realizar el análisis molecular, hay que garantizar que el resultado llegue en un tiempo prudencial, porque muchos de los tratamientos innovadores no son útiles si no tenemos determinados los biomarcadores”. Por ello, Martín demanda que “la medicina de precisión se implemente al mismo nivel que se ha hecho en otros países del entorno”.

Gracias a los avances en caracterización de tumores y los tratamientos más precisos, el pronóstico en cáncer de mama ha mejorado sustancialmente

Avance en el abordaje

Este aumento del conocimiento biológico de los tumores ha repercutido en un mejor abordaje en todos los subtipos de la enfermedad. En cuanto al subtipo hormonosensible, Martín apunta que “el advenimiento de abemaciclib ha reducido notablemente la tasa de recaídas, sobre todo en mujeres con muy alto riesgo porque tienen tumores muy grandes o con muchos ganglios axiales invadidos; cabe destacar que es el único avance que ha habido en la enfermedad en 15 años”.

Por otra parte, en cuanto a tumores HER2 positivos (HER2+), Martín subraya la llegada de “un nuevo tratamiento de rescate, el TDN1, que en pacientes que tienen un tumor residual después de quimioterapia y una terapia de diana prequirúrgica, puede reducir mucho el riesgo de recaída”: “También está neratinib, que es un medicamento oral, útil para reducir las recaídas, sobre todo en tumores con receptor hormonal positivo y HER2+”.

“Finalmente, en triple negativo, el más agresivo de todos, tenemos la confirmación de que un medicamento citotóxico clave, que es el carboplatino en combinación con otros fármacos o la el advenimiento de pembrolizumab, agente anti PD-L1 que en combinación con quimioterapia incrementa mucho la tasa de curaciones”, manifiesta.

Repasando los avances estarían los inhibidores de CDK46 y los inmunoconjugados en enfermedad luminal, que como recuerda Martín “han supuesto incrementos en supervivencia”. También se refiere a otras terapias como trastuzumab deruxtecán en enfermedad HER+ metastásica o, en triple negativo, “la inmunoterapia con pembrolizumab en combinación con quimioterapia o un anticuerpo inmunoconjugado, sacituzumab govitecán, que aumenta la supervivencia de manera clara en el tumor que se considera que tiene un peor pronóstico”.

Entre los principales retos en cáncer de mama Miguel Martín (Geicam) apunta a la necesidad de seguir avanzando en el abordaje del triple negativo e impulsar estudios académicos para perfilar el uso de los tratamientos autorizados

Retos pendientes

Con todo lo anterior como contexto, Martín enumera los retos pendientes. “El más importante sigue siendo el cáncer de mama triple negativo ya que, aunque haya habido avances importantes, necesitamos más, sobre todo en enfermedad metastásica”, apunta.

Más allá del abordaje de los subtipos con peor pronóstico, señala que “para comercializar un fármaco, normalmente se hace a través de un gran ensayo a través del cuál se aprueba la terapia para una indicación concreta; pero una vez aprobado, el fármaco necesita refinarse, para lo cual hay que seguir realizando estudios académicos en los que se perfile su uso de la manera más adecuada”. “Cuando el fármaco llega al mercado, en ocasiones no está 100% desarrollado y antes este análisis posterior lo hacían investigadores académicos, pero ahora no hay financiación y son procesos muy costosos”, puntualiza. En este sentido insta a mejorar este aspecto,  ya que “hay un gap de información y sería muy importante realizar estos estudios al igual que se hace en países como Francia o Reino Unido”.

A este respecto, Martín pone un ejemplo. “En Francia, con trastuzumab deruxtecán, que se administra después de la cirugía y estaba establecida su administración durante dos años, se evaluó la reducción de tiempos y se vio que con uno era suficiente”. Asimismo se siguen realizando estudios con este fármaco para ver si se pudiera mantener la eficacia con periodos más cortos de administración. “Si no se hubiera interesado la administración, esto no habría sido posible y, aunque en España tenemos la barrera de las 17 comunidades autónomas que complica los procesos, espero que esta práctica sea capaz de materializarse”.


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