“El hipotiroidismo se puede controlar en casi todos los pacientes por completo”

GACETA MÉDICA entrevista a Elena Navarro González, especialista en el servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

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La última semana de mayo se celebra la Semana Internacional de Tiroides (ITAW por sus siglas en inglés) con el objetivo de concienciar a las personas acerca de la importancia del funcionamiento de esta glándula en el organismo y su impacto sobre la salud. GACETA MÉDICA habla con Elena Navarro González, especialista en el servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y Coordinadora del área de tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Pregunta. ¿Cuál es el abordaje actual del hipotiroidismo?

Respuesta. El hipotiroidismo no se puede curar, pero en casi todos los pacientes se puede controlar por completo. El tratamiento consiste en la administración por vía oral de hormona tiroidea, tomando un comprimido diariamente. De esta forma, el reemplazo puede restaurar los niveles de hormona tiroidea en su organismo y las funciones de su cuerpo. El tratamiento en la mayoría de las ocasiones es crónico y la dosis es variable en cada persona. Generalmente, se consigue la normalización de las hormonas tiroideas en sangre a las 6-8 semanas del inicio del tratamiento y posteriormente solo se precisan 1-2 controles analíticos anuales, ya que puede ser necesario cambiar la dosis con el tiempo. En el caso del hipotiroidismo subclínico, no siempre ha de tratarse. Iniciar o no tratamiento se decide según la edad del paciente y de los niveles de TSH que tenga, pero sí requiere vigilancia periódica.

P. ¿Por qué es importante hacer la prueba de la TSH en los pacientes con hipotiroidismo?

R. La glándula hipófisis produce una hormona llamada TSH (hormona estimulante del tiroides, por sus siglas en inglés) que, como su nombre indica, estimula la producción de hormonas tiroideas (T4 o Tiroxina y T3 o triyodotironina). Existe un control entre los niveles de hormonas tiroideas (T3 y T4) y los niveles de TSH, de forma que, cuando disminuyen los niveles de T4 y T3, la hipófisis estimula la producción de TSH y esta a su vez lo hace con el tiroides. Cuando T3 y T4 están elevadas, se frena la producción de TSH. Por ello, el análisis de los niveles de TSH es fundamental para realizar el diagnóstico de hipotiroidismo, y también para controlar el tratamiento y ajustar la dosis de medicación.

P. ¿Existe retraso diagnóstico en esta enfermedad?

R. No suele haber retraso diagnóstico en esta enfermedad porque se hace estudio de TSH en la prueba del talón a los recién nacidos y se lleva a cabo un control de hormonas tiroideas en el 1º trimestre del embarazo. Asimismo, se realiza un estudio en personas con mas riesgo: enfermedades autoinmunes, antecedentes de radiación de cabeza y cuello, antecedentes familiares de enfermedades del tiroides y uso de medicamentos que pueden afectar al funcionamiento del tiroides. Si el hipotiroidismo no se diagnostica y persiste sin tratamiento, además de perjudicar la calidad de vida, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y deterioro cognitivo, con mayor riesgo de muerte en situaciones de estrés como cirugías, infecciones, etc. En los recién nacidos, las consecuencias del hipotiroidismo sin tratamiento son muy severas porque determina anormalidades severas cognitivas, neurológicas y del desarrollo.

“Si el hipotiroidismo no se diagnostica y persiste sin tratamiento, además de perjudicar la calidad de vida, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y deterioro cognitivo”

Elena Navarro González

P. ¿Cuáles son los primeros síntomas?

R. Hay que considerar que el hipotiroidismo no posee ningún síntoma característico y no existe un síntoma que esté presente en todos los pacientes. Por otra parte, es importante conocer que los síntomas solo están presentes cuando el hipotiroidismo no está tratado y que desaparecen cuando las hormonas tiroideas se normalizan. Con estas consideraciones previas, los síntomas más frecuentes en el hipotiroidismo no tratado son: piel seca, cansancio y debilidad muscular, estreñimiento, lentitud en los movimientos, intolerancia al frio, lentitud mental, tristeza, caída de cabello y fragilidad en las uñas, ronquera, hinchazón de piernas, manos y cara, discreto aumento de peso, disminución de la audición, alteraciones menstruales, hipertensión y pérdida de deseo sexual. Hay que destacar que el aumento de peso no es uno de los síntomas más habituales y no excede al 10% del peso corporal.


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