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Los cuidados paliativos, cuyo fin principal es ayudar a las personas con una enfermedad grave a sentirse mejor, previenen o tratan los síntomas y efectos secundarios de enfermedades y tratamientos. De igual forma, tratan problemas emocionales, sociales, prácticos y espirituales planteados por la propia dolencia. En la tarea por anticipar y mejorar en este sentido, la administración de cuidados paliativos precoces “ha demostrado efectividad en la mejora calidad de vida y eficiencia en el uso de recursos”.

Xavier Gómez-Batiste.

Así lo apunta Xavier Gómez-Batiste, director del Observatorio Qualy del ICO y centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para programas públicos de cuidados paliativos, en una entrevista de GM con el apoyo de FERRER. Gracias a ellos, “se introduce la evaluación de necesidades, la planificación de decisiones, la adecuación de terapéuticas, y la gestión de caso”.

Asimismo, según Gómez-Batiste, “mejora calidad de vida, supervivencia y eficiencia, limitando el uso de recursos innecesarios” En este sentido, destaca el papel desempeñado por el Programa NECPAL. ”Ya podemos establecer necesidades paliativas y pronóstico en pacientes con enfermedades avanzadas a dos años”, reseña.

El también director científico del Programa para la Atención Integral de Personas con Enfermedades Avanzadas de la Obra social La Caixa, señala que la atención paliativa precoz mejoraría también la calidad de vida en una población cada vez más envejecida. Todo “combinando promoción de la salud (hábitos) con buena asistencia y soporte social, especialmente de los más vulnerables”.

Marco actual

La importancia de los cuidados paliativos se antoja vital, aún más incluso en un contexto como el de la actual pandemia provocada por la Covid-19. Sin embargo, su desarrollo no ha podido ser el óptimo debido a una coyuntura sanitaria sin precedentes marcada por la incertidumbre, la prevención del contagio como máxima y la soledad de los pacientes afectados.

En este sentido, Gómez-Batiste valora la gestión de la crisis provocada como “inicialmente muy caótica, lógicamente dedicada a limitar contagio y salvar vidas, y más adelante introduciendo medidas paliativas muy espontáneas, y soporte social”. Un tiempo en el que el paliativista cree que se han mostrado las deficiencias del Sistema Nacional de Salud, haciendo mención especial al caso de las residencias de mayores.

“Más adelante se han ido introduciendo medidas paliativas muy espontáneas y soporte social

Así, si la prevención y la curación se han convertido en las variables más importantes a tener en cuenta durante la epidemia, no debe dejarse de lado el hecho y la necesidad de cuidar. Por ello, Gómez-Batiste ahonda en lo fundamental de abordar la atención paliativa de los pacientes y sus familias, así como el apoyo de los profesionales.

Variabilidad de recursos

Tal y como ha ocurrido en la mayor parte de servicios, la necesaria atención de urgencia como respuesta a la Covid-19 ha eclipsado el papel de los cuidados paliativos, envuelto en un contexto social y asistencial muy particular. “Inicialmente, muchos fueron absorbidos para dar respuesta, algunos la lideraron, algunos otros estuvieron algo al margen”, señala Gómez-Batiste.

A este respecto apunta que, globalmente, “no han sido utilizados en toda su capacidad”. “Lo mismo ha sucedido con los equipos de atención psicosocial y espiritual del Programa de la Obra social de la Caixa”, señala. Además, indica que las unidades de cuidados paliativos han vivido mucha variabilidad en la presencia, capacidad de respuesta y adaptación, lo que ha requerido de mucha flexibilidad y liderazgo.

Una mirada al futuro

En opinión del director del Observatorio Qualy, es también fundamental abordar la atención paliativa de los pacientes y sus familias, así como apoyar a los profesionales que los atienden. “En nuestro país, disponemos de un sistema de cuidados paliativos que, aunque con implantación variable, ofrece Equipos multidisciplinares específicos con enorme competencia y compromiso”, explica. “Están disponibles, accesibles en muchos territorios, y tienen experiencia para el manejo de la atención de todo tipo de necesidades”

Según Gómez-Batiste, “al objetivo esencial de limitar la extensión y aumentar la probabilidad de curación, debemos añadir el de paliar el enorme impacto causado por esta pandemia. El objetivo así es responder con la práctica de la compasión al enorme esfuerzo de todos los profesionales y de la sociedad para reducir “el impacto del sufrimiento” y “sus efectos a medio y largo plazo”.

En este sentido el horizonte futuro pasa, en opinión de Gómez-Batiste, por que se pongan en marcha programas integrados de apoyo a pacientes, familias y profesionales, especialmente a los de las residencias “desde los principios y práctica de la atención paliativa”.