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La Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (Espen) ha publicado una guía sobre el soporte nutricional de pacientes con Covid-19. La sociedad defiende que tanto la intervención como el tratamiento nutricional tienen que ser considerados como parte integral del abordaje de los pacientes con Covid-19 a todos los niveles.

La guía propone diez recomendaciones para el manejo nutricional de estos pacientes y diferencia dos escenarios, pacientes con esta infección a distintos niveles y personas ingresadas en la UCI.

En cada paso del tratamiento, insisten, la terapia nutricional debe ser parte del cuidado del paciente, con atención especial a los mayores, personas frágiles e individuos con comorbilidades individuales.

Asimismo, los expertos insisten en que un enfoque integral que asocie la nutrición al soporte vital tiene un mayor potencial para mejorar los resultados, especialmente en la fase de recuperación del paciente.

Que nadie quede atrás

Los autores recuerdan, por otra parte, que los pacientes con desnutrición tienen más probabilidades de formar parte de grupos con menor poder adquisitivo. De este modo, abordar la desnutrición resulta esencial para no dejar a nadie atrás en esta lucha contra la pandemia.

El decálogo plantea que se ha de revisar el estado nutricional de los pacientes de riesgo, principalmente mayores y personas con otras comorbilidades. Las herramientas recomendadas son MUST y Nutritional Risk Screening 2002.

En aquellos que no requieran cuidados intensivos, el primer paso es optimizar el estado nutricional, con el consejo dietético de los profesionales. En aquellas personas con déficit nutricional, se debería suplementar con vitaminas A y D y otros micronutrientes, además de mantener la actividad física.

Asimismo, recomiendan suplementos de nutrición oral siempre que las pautas dietéticas no permitan alcanzar los objetivos nutricionales. El siguiente paso sería proporcionar nutrición enteral, en pacientes que no puedan alcanzar sus objetivos nutricionales con la suplementación oral, así como la nutrición parenteral cuando la primera no esté indicada o resulte insuficiente.

Pacientes en UCI

En los pacientes no intubados en UCI, si no se alcanza el objetivo energético con una dieta oral, los suplementos nutricionales orales deben ser considerados en primer lugar y, después, la nutrición enteral. Si hay limitaciones para la ruta enteral puede estar aconsejada la nutrición parenteral periférica en la población que no alcance los niveles energéticos y de proteínas por las vías anteriores.

En los pacientes intubados, la nutrición enteral debe iniciarse a través de una sonda nasogástrica. La nutrición enteral postpilórica debe realizarse en pacientes con intolerancia gástrica o en pacientes con alto riesgo de aspiración.

Por otra parte, subrayan que si no se tolera la dosis completa de nutrición enteral durante la primera semana en la UCI, se ha de valorar caso por caso el inicio de la nutrición parenteral.

En pacientes con disfagia, puede valorarse la comida de textura adaptada tras la extubación. Si la deglución no es segura, la pauta es administrar nutrición enteral.