Elena Martínez Palancar.

¿Qué sería de la humanidad sin ciencia ni investigación? La salud es el principal valor que debemos cuidar tanto a nivel personal como desde las instituciones. Por tanto, necesitamos que la investigación biomédica avance para un mayor conocimiento de las enfermedades que existen y que están por venir, y para saber cómo abordarlas. De esta forma, lograremos adelantarnos a la enfermedad mediante un diagnóstico temprano y con un impacto positivo en nuestra salud. Apostar por la ciencia y la investigación es fundamental para este objetivo.

A pesar de que durante décadas el campo de la ciencia ha estado muy vinculado con los hombres, siempre han existido muchas mujeres que han realizado grandes labores de investigación, han adquirido más peso y hoy cuentan con un protagonismo cada vez mayor. Uno de los objetivos que tenemos desde la Fundación es reconocer y visibilizar su papel en este campo.

Del mismo modo, en los últimos años se ha incrementado muy sustancialmente la presencia femenina entre los profesionales sanitarios, un campo en el que ya son mayoría las mujeres.

Estas reflexiones nos llevan a plantear otro punto de vista: si lo que buscamos es aportar valor a la sociedad, ¿por qué en pleno siglo XXI seguimos distinguiendo entre hombres y mujeres y subrayando la diferencia? Deberíamos hablar de personas, con independencia del género, identidad sexual, origen étnico u otros condicionantes, y sacar el máximo partido del talento de todos. Hemos tenido grandes referentes en la ciencia, y tendremos muchas más, pero más allá de nombres propios, lo más importante es el avance y el progreso que han supuesto para la sociedad.

En este contexto, las fundaciones del área de la salud tenemos que enfocarnos en el objetivo de servir de lugar de encuentro entre todos los agentes del sector de la salud y la investigación, sin distinción de género o de otro tipo: la Administración Pública, la iniciativa privada, los profesionales y la sociedad.

No debemos olvidar lo más importante: actuar de forma prudente y diligente, y servir siempre a la sociedad en su beneficio, lo que incluye, sin duda, aprovechar y reconocer el talento de las mujeres en la ciencia y la investigación. De esta manera, ponemos nuestro grano de arena en la cultura sociosanitaria española y también en la cultura empresarial, rompiendo con cualquier estereotipo.


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