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La apertura de un centro hospitalario provisional para atender a pacientes COVID-19 en IFEMA, por razón de emergencia sanitaria tuvo lugar en un contexto de incertidumbre y presión asistencial. En este escenario tuvo lugar la creación y organización del Servicio de Farmacia (SF) que operó durante el tiempo que el hospital (HC-19I) estuvo activo.

Su función se centró entonces en garantizar la prestación farmacéutica desde el primer momento a los pacientes que ingresaban. Al mismo tiempo, se ejecutaban las acciones necesarias para una atención farmacéutica de la mayor calidad posible y lo antes posible.

Así lo refleja Ainhoa Aranguren, Jefa de División de Planificación, Compras y Proyectos Farmacéuticos de la Consejería de Sanidad madrileña, en un artículo especial para la revista de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). En él desgrana cuáles fueron los objetivos principales que se marcaron:

  • Obtener la autorización como SF de manera urgente
  • Disponer de una herramienta informática de gestión de farmacia con un maestro de medicamentos disponible, que permitiera la validación farmacéutica y que fuera compatible con los sistemas de historia clínica y prescripción que se contemplaban para el HC-19I
  • Asegurar los recursos humanos necesarios: farmacéuticos de hospital, técnicos de farmacia, personal administrativo y celadores
  • Obtener los recursos materiales necesarios para el SF: material informático, estanterías, armarios de estupefacientes, material de papelería, etc.
  • Obtener medicación necesaria para la atención de pacientes COVID-19 con criterios de ingreso, de manera urgente

Retos afrontados

“El primer reto fue garantizar el aprovisionamiento de medicamentos para dar respuesta a las necesidades de los primeros pacientes que ingresaban en el pabellón 5″, apunta Aranguren . Si bien arrancó solicitando medicación en concepto de préstamo, se terminó pactando con el SF de un hospital del SERMAS la gestión de una serie de pedidos para su envío directo al hospital de Ifema.

Además, “una de las necesidades de máxima urgencia fue la de disponer de una herramienta informática de gestión de farmacia”. Para ello, señala, se replicaron la estructura e información del maestro de medicamentos y la integración de la aplicación de Gestión de Farmacia con la de Historia Clínica a nivel de prescripción electrónica y validación farmacéutica de un hospital del SERMAS que ya trabajaba con este modelo.

Asimismo, se estableció un procedimiento de adquisición directa a los laboratorios asegurando una adecuada selección de proveedores y revisión de precios; y un procedimiento de adquisición directa mediante distribuidor bajo el amparo de un Acuerdo Marco vigente en el SERMAS, para cubrir las necesidades urgentes y/o específicas que pudieran surgir para pacientes concretos

Evitar los desabastecimientos también fue una tarea necesaria de abordar. Por ello, durante algún tiempo la adquisición de ciertos medicamentos (sedantes, relajantes musculares, etc.) estuvo controlada tanto por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como por las comunidades autónomas.

Lecciones aprendidas

A pesar de enfrentarse a una situación adversa “tuvimos un enfoque claro en solucionar y dar respuesta a lo más inmediato, que fueron las funciones de adquisición y dispensación de la medicación”, destaca Aranguren . Sin embargo, durante el tiempo que el SF estuvo activo se mantuvo la visión del valor añadido que el farmacéutico de hospital puede ofrecer en la atención del paciente y en su seguridad.

Asimismo, la responsable apunta que se fue trabajando, en paralelo, en la creación de protocolos, en facilitar la prescripción y en tenerlo todo dispuesto para poder asumir una validación farmacéutica de calidad, en el momento en el que la prescripción electrónica estuvo implementada.

En definitiva, Aranguyen destaca el espíritu de colaboración y contribución vivido en Ifema, así como el sentimiento de compartir en equipo un objetivo común de prestar una atención sanitaria rápida y de la mayor calidad posible. Una experiencia que ha valorado como enriquecedora: “nos ha enseñado a poner al servicio de la sociedad tanto nuestra competencia profesional como nuestra capacidad humana”.

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