Un estudio dirigido por el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de València, sugiere que la periostina, una proteína clave en la cicatrización de heridas, podría ser un buen biomarcador pronóstico en la aparición de cambios fibrosos pulmonares después de la COVID-19. Los resultados de este estudio multicéntrico, prospectivo y observacional, acaban de publicarse en American Journal of Respiratory Cell and Molecular Biology, en un artículo titulado ‘Biomarcadores de fibrosis en pacientes con COVID-19. Un año después del alta hospitalaria: un estudio de cohorte prospectivo’.

En el estudio han participado, por parte de INCLIVA-Hospital Clínico, Alba Mulet, Julia Tarrasó y Jaime Signes-Costa, del Grupo de Investigación en Enfermedades Respiratorias de INCLIVA y el Servicio de Neumología del Hospital Clínico de València, y Juan Antonio Carbonell, de la Unidad de Bioestadística de INCLIVA. Han intervenido, además, los Servicios de Neumología del Hospital General de València; Hospital Virgen de la Arrixaca y Hospital los Arcos del Mar Menor, ambos de Murcia; Hospital Virgen del Rocío de Sevilla; y Hospital de La Princesa de Madrid.

Secuelas pulmonares fibrosas

Las secuelas pulmonares fibrosas después de la COVID-19 han sido ampliamente descritas y existe una gran preocupación acerca de los efectos a largo plazo de la pandemia de SARS-CoV-2. Hasta el momento, se han relacionado varios biomarcadores con la patogénesis de la fibrosis en enfermedades pulmonares intersticiales, especialmente en la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), una enfermedad intersticial rara, crónica y fibrosante, que conduce a una pérdida de función pulmonar irreversible. Su pronóstico es malo, con una supervivencia a los 5 años, sin tratamiento, entre el 20 por ciento y el 40 por ciento. En España, se estima que el número de pacientes con FPI se sitúa entre 8.000 y 12.000, con una incidencia de 4,6-7,4 casos/100.000 habitantes y una prevalencia de 13 casos/100.000 en las mujeres y de 20 casos/100.000 en los hombres.

En España, se estima que el número de pacientes con FPI se sitúa entre 8.000 y 12.000

El objetivo del actual estudio era analizar la existencia de algún biomarcador de la fibrogénesis en pacientes con neumonía por COVID-19 capaz de predecir las secuelas pulmonares posteriores a la COVID-19. Los investigadores descubrieron que la periostina medida 2 meses después del ingreso era predictiva de la presencia de cambios fibrosos radiológicos y deterioro en la difusión a los 12 meses después del ingreso. La periostina es una proteína clave en la cicatrización de heridas, que media en la remodelación del tejido, por lo que cuando se detectan niveles elevados en pacientes con FPI, significa que hay áreas de fibrosis activa en los pulmones.

Este estudio aporta nuevos conocimientos para un seguimiento personalizado de estos pacientes, al sugerir que la periostina podría ser un buen biomarcador pronóstico en la aparición de cambios fibrosos pulmonares después de la COVID-19, lo que permitiría la selección de aquellos con un alto riesgo de desarrollar fibrosis progresiva.

Nuevos biomarcadores

Este hallazgo ha sido aplaudido en el editorial de la publicación, bajo el título ‘La pandemia dentro de la pandemia; prediciendo la fibrosis pulmonar después de la COVID-19’, que destaca el desafío clínico de encontrar “biomarcadores validados para guiar decisiones médicas personalizadas sobre la fibrosis pulmonar después de la COVID-19” y la relevancia de los resultados obtenidos.

El estudio se realizó en pacientes ingresados en un hospital con neumonía bilateral por COVID-19. Se clasificó a los pacientes en dos grupos según la gravedad y se realizaron muestras de sangre, pruebas de función respiratoria y tomografías computarizadas de alta resolución a los 2 y 12 meses después del alta hospitalaria. Se evaluó a un total de 135 pacientes a los 12 meses, con una edad media de 61 años. El 58,5 por ciento eran hombres. Se encontraron diferencias entre los grupos en edad, afectación radiológica, duración de la estancia hospitalaria y parámetros inflamatorios de laboratorio.

El objetivo d era analizar la existencia de algún biomarcador de la fibrogénesis en pacientes con neumonía por COVID-19 capaz de predecir las secuelas pulmonares

También se encontraron diferencias entre los 2 y 12 meses en todas las pruebas funcionales. A los 12 meses, el 63 por ciento de los pacientes tenían una resolución completa en la tomografía computarizada de alta resolución, pero los cambios fibrosos persistieron en el 29,4 por ciento. El análisis de biomarcadores demostró diferencias a los 2 meses en periostina. No se encontraron diferencias a los 12 meses. Los resultados sugieren que la periostina temprana después del alta podría predecir la presencia de cambios pulmonares fibróticos.

Estratificación de pacientes

Los investigadores consideran de interés la realización de nuevos estudios sobre una muestra de población mayor y considerando otro tipo de pacientes. La población estudiada aquí fue una cohorte relativamente enferma y todos habían estado hospitalizados. Por lo que no está claro si la periostina sería valiosa como biomarcador en pacientes que desarrollan fibrosis pulmonar pero no requieren hospitalización. Por último, en este estudio la periostina se utilizó para predecir la fibrosis pulmonar no resuelta 12 meses después de la infección después de haber sido identificada radiográficamente a los 2 meses. Validar su uso para estratificar a los pacientes que desarrollarán fibrosis prospectivamente antes de su inicio sería aún más valioso para fines de intervención

La periostina se utilizó para predecir la fibrosis pulmonar no resuelta 12 meses después de la infección después de haber sido identificada radiográficamente a los 2 meses.

“En todas las enfermedades que acaban desarrollando fibrosis pulmonar es muy importante el diagnóstico precoz, debido al pronóstico que presentan si se dejan sin tratar. Además, los tratamientos que ahora mismo hay aprobados tienen una eficacia reducida, ya que solamente son capaces de frenar la progresión fibrótica pero no de detenerla por completo, por tanto, es esencial investigar en nuevas líneas terapéuticas”, ha explicado Jaime Signes-Costa, coordinador del Grupo de Investigación en Enfermedades Respiratorias de INCLIVA y Jefe de Servicio de Neumología del Hospital Clínico de València. “Esta es la razón por la que el Grupo de Investigación en Enfermedades Respiratorias de INCLIVA iniciará este año un nuevo ensayo fase II para investigar la eficacia y seguridad de varios fármacos en FPI”, ha añadido Signes-Costa.


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