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La importancia de la vacunación como arma contra las enfermedades inmunoprevenibles es sobradamente conocida. Sin embargo, uno de los aspectos que no se suele destacar, es el valor que aportan por las consecuencias económicas y sociales que pueden derivarse de brotes de enfermedades. También, su importancia a la hora de no aumentar la presión sobre los sistemas sanitarios. Con esta idea introducía François Meurice, director científico y de Salud Pública de GSK el seminario de vacunas que celebra la compañía anualmente. Este se ha celebrado bajo el título ‘Inmunización de adultos y envejecimiento del sistema inmunológico: protección de la calidad de vida’.

Como resaltaron los expertos reunidos en el encuentro, es necesario seguir concienciando de la necesidad de que la cobertura vacunal se mantenga a lo largo de toda la vida. Y es que, recordaron, sólo la potabilización del agua puede competir con los logros en salud pública atribuidos a las vacunas, por lo que es importante tener en cuenta la vacunación durante toda la vida.

Vacunación en diferentes etapas

En palabras de Alberta di Pasquale, directora médica Global de GSK, uno de los objetivos más importantes aparte de conseguir vacunas, es hacer que estas estén disponibles. Por ello considera que transformar el concepto de ‘vacunas’ en ‘vacunación’ se traduce en un gran avance para luchar contra enfermedades inmunoprevenibles.

Además, llamó la atención sobre un aspecto que a veces queda desatendido: la vacunación proporciona beneficios en diferentes etapas de la vida. En esta línea, planteaba que al igual que la sociedad tiene un alto grado de convencimiento sobre la necesidad de vacunar en la infancia, este mensaje debería extrapolarse a la etapa adulta. Di Pasquale remarcaba que, al igual que nuestro sistema inmune es inmaduro cuando nacemos y se va fortaleciendo, cuando las personas envejecen es necesario potenciar su acción a través de herramientas como las vacunas, para que el organismo no quede tan expuesto.

Por otra parte, más allá de los grupos por edad, Di Pasquale instaba a llamar la atención a otros grupos poblacionales. Así, se refería a personas que tienen más riesgo de contraer enfermedades infecciosas como las mujeres embarazadas o las personas que viajan.

Envejecimiento de la población

Uno de los fenómenos con mayor impacto sobre los sistemas sanitarios en la actualidad es el envejecimiento de la poblaciónMark Doherty, responsable global de Salud Pública de GSK, consideraba que, más allá de que la gente viva muchos años es importante que mantenga una buena calidad de vida. Por ello, estar protegidos por determinadas vacunas puede ayudar a las personas más mayores a estar protegidos contra determinadas enfermedades infecciosas y minimizar los riesgos.

Cabe destacar que la relación entre enfermedades inmunoprevenibles y complicaciones en otras patologías se ha reconocido hace décadas. Además, hay ensayos clínicos que reflejan que al administrar vacunas a adultos, disminuye en un 39 por ciento el riesgo de mortalidad por todas las causas. Esta disminución de riesgos se ve todavía más en aquellos casos de pacientes con enfermedades cardiovasculares.

Con todo esto, es importante poner el foco en las bajas tasas de vacunación que hay en adultos. Por ello, Doherty ponía de manifiesto la necesidad de aumentarlas en adultos, utilizando todas las herramientas disponibles para conseguirlo, como la integración de determinadas dosis para adultos en los calendarios vacunales. Sobre todo, en tiempos de COVID-19, el experto definía como ‘vital’ seguir todas las recomendaciones que pueden ayudar a controlar la situación. Por ello, al igual que las autoridades sanitarias piden a los ciudadanos que sigan medidas tales como extremar la higiene de manos o llevar mascarillas, los especialistas inciden en la necesidad de reforzar las vacunaciones habituales para contribuir a que disminuya la presión hospitalaria.

Debates sobre seguridad

Otra de las ideas en las que Alberta di Pasquale centraba su exposición eran las ‘dudas’ que generan las vacunas en un sector de la población. Respecto a si estas son fiables en cuanto a eficacia y seguridad, la experta se mostraba contundente respecto a las ventajas que reportan. Así, explicaba que el riesgo-beneficio de las vacunas es calibrado antes, durante y después de la administración, para asegurar que cumplen todos los requisitos.

Prueba de la eficacia de las vacunas es, según Di Pasquale, que desde que comenzara a vacunarse a la población de manera masiva, se ha ido creando inmunidad frente a diferentes enfermedades. Además, para certificar este dato, ha puesto como ejemplo el sarampión; y es que, durante los años en que se ha observado una tasa más baja de vacunación contra la enfermedad, se ha observado un aumento de la incidencia de esta enfermedad.

Por último, Di Pascuale planteaba que la vacunación no sólo tiene un impacto en la salud y el bienestar de las personas. También, precisaba, reporta beneficios indirectos tanto a nivel individual como social. Algunos de los que señalaba eran los relativos a que mantener una sociedad saludable se traduce en una mayor esperanza de vida, una economía más sólida o una mejor educación al no haber interrupciones en la etapa educativa.


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