“El calcifediol debe formar parte de la terapia coadyuvante de la COVID-19 porque ha mejorado los resultados obtenidos con su tratamiento”

GACETA MÉDICA entrevista a José Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia, para analizar la importancia de la vitamina D y cómo revertir este déficit generalizado

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Cada vez son más numerosos los estudios que evidencian el papel fundamental que juega la mal llamada ‘vitamina D’. Sin embargo, en España se constata un problema: un 40% de su población tiene niveles de 25(OH)D por debajo del umbral recomendado de 20 ng/ml. GACETA MÉDICA entrevista a José Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia, para analizar la importancia de la vitamina D y cómo revertir este déficit generalizado.

Pregunta. ¿Cuál es la situación actual de la población española respecto a niveles adecuados de 25-hidroxivitamina D?

Respuesta. La situación es equívoca porque se asocia la vitamina D al sol. España es el país de Europa con más cantidad de radiación solar y, por tanto, se da por hecho que es un país con buenos niveles de esta vitamina en la población. Pero no es verdad. En general, los niveles de vitamina D de los países del sur de Europa, y en concreto de España, son incluso menores que los de los países nórdicos. Las mujeres de más de 50 años de Finlandia, Noruega o Islandia tienen niveles de 25-hidroxivitamina D más altos que las italianas, las portuguesas y, por supuesto, las españolas.

“El sol que recibimos en españa solo es bueno para fabricar vitamina D por encima de la latitud 37º”


P. ¿A qué se debe este déficit generalizado en España?

R. Lo primero y fundamental, porque en España no tomamos el sol; solo nos ponemos morenos dos o tres semanas al año. En segundo lugar, el sol que recibimos en España solo es bueno para fabricar vitamina D por encima de la latitud 37º norte, el paralelo que pasa por Córdoba, aproximadamente. Las zonas por encima de Córdoba solo reciben la adecuada exposición solar entre mayo y octubre. Pero, por otra parte, las poblaciones por debajo de Córdoba tampoco se exponen al sol, porque los estudios dirigidos por Manuel Quesada demuestran que los niveles más bajos de 25-hidroxivitamina D en España se encuentran en esta ciudad y en Las Palmas. Y hay que recordar que Canarias es la única región con clima subtropical de Europa.


P. Por tanto, ¿no se puede alcanzar niveles óptimos solo con el sol y la alimentación?

R. En general, no. Habría que tomar el sol 15 minutos diarios todos los días del año. Y principalmente al mediodía, en los antebrazos, pecho, cuello y cara sin protectores solares. Respecto a añadir dieta para conseguir niveles óptimos de vitamina D, habría que ingerir 22 huevos al día o beber 7 litros de leche al día. Es impensable.

“Por encima de los 50 años, práticamente el 95% de las mujeres se encuentran ya en la menopausia y por la misma razón recae el nivel de producción de vitamina D”


P. ¿Es extrapolable esta situación a todos los grupos de edad?

R. La vitamina D, en realidad, ni es vitamina ni es una sola; es un complejo de sustancias hormonales. Y, como todas las hormonas, igual que las esteroideas, descienden a partir de los 40-50 años. Por encima de los 50 años, prácticamente el 95% de mujeres se encuentran ya en la menopausia y por la misma razón recae el nivel de producción de vitamina D. Y en los hombres se produce de manera silente pero continuada. De igual forma que se miden las hormonas tiroideas a las mujeres de 50 años, deberíamos también medir las hormonas esteroideas y la vitamina D.


P. ¿Cuáles son los niveles óptimos de 25-hidroxivitamina D en pacientes sanos, por un lado, y en pacientes con patologías de base, por otro?

R. Para todas las personas, se sugiere más de 30 ng/ml de 25-hidroxivitamina D. En el reciente documento publicado por la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM), en el que he participado, se recomienda entre 25-50 ng/ml en la población general y entre 30-50 ng/ml en pacientes con osteoporosis o riesgo de fracturas. Los ginecólogos puntualizamos que por encima de 45-50 ng/ml existen fenómenos de inmunomodulación. ¿Qué significa? Que va a ayudar a su sistema inmune, así como favorecer la defensa frente a las infecciones virales, mejorar el pronóstico de COVID-19 e incluso reducir el riesgo de cáncer. La vitamina D está relacionada con un menor riesgo de cáncer de colon, de próstata y de mama, tres cánceres muy prevalentes.

“Hay que recordar que las personas con problemas de sobrepeso u obesidad tienen un ‘secuestro’ de vitamina D y, por la misma razón, las personas que han sufrido cirugía bariátrica”


P. ¿Qué colectivos deben ser considerados de riesgo a fin de asegurar unos niveles óptimos de 25-hidroxivitamina D?


R. Los niños, durante el desarrollo, necesitan vitamina D. Asimismo, las personas que tratan de quedarse embarazadas, ya que se ha demostrado que aquellas con niveles deficitarios a los que se les administra suplementación con vitamina D consiguen quedarse en estado más deprisa. Además de eso, las mujeres embarazadas necesitan suplemento de vitamina D si tienen niveles deficitarios, para favorecer la salud ósea del feto y mejorar el peso del niño en desarrollo. También los enfermos hepáticos y renales, ya que tienen problemas para producir vitamina D en cantidad suficiente. Asimismo, hay que recordar que las personas con problemas de sobrepeso u obesidad tienen un ‘secuestro’ de vitamina D y, por la misma razón, las personas que han sufrido cirugía bariátrica. A todos estos grupos se añaden las personas ancianas e institucionalizadas.


P. Ante este déficit constatado y generalizado, ¿sería conveniente prescribir suplementos cuando llegue el invierno?

R. Sí, pero con matices. Hay que suplementar con vitamina D ‘farmacológica’ si hay bajos niveles de 25-hidroxivitamina D. La vitamina D solo funciona en aquellos casos en los que hay déficit o insuficiencia, independientemente de que sea invierno o verano. Si el paciente tiene un buen nivel de 25-hidroxivitamina D, solo hay que hacer seguimiento al cabo de un año. Por el contrario, sea invierno o verano, si hay déficit se necesita suplementación todo el año, porque cuando se deja de administrar vitamina D, la situación vuelve a su origen.

“Cuando se administra calcifediol evitamos el hígado y se produce directamente la segunda hidroxilación en el riñón, donde se transforma en 1,25-dihidroxi-vitamina D3”


P. ¿Qué diferencias presentan los preparados de vitamina (colecalciferol y calcifediol) para ser elegidos como tratamiento?


R. Depende de cada caso, persona y nivel. El colecalciferol es una prehormona, un pre-fármaco, que precisa de una hidroxilación en el hígado donde se convierte en 25-OH-D3 (calcifediol). Esto es lo que medimos en sangre. Cuando se administra calcifediol evitamos el hígado y se produce directamente la segunda hidroxilación en el riñón, donde se transforma en 1,25-dihidroxi-vitamina D3. Ni colecalciferol ni calcifediol son hormonas biológicamente activas, pero la primera debe ser manejada por el hígado y la segunda evita el hígado. Por tanto, en aquella situación en la que no se quiera sobrecargar el hígado de un paciente, se elegirá mejor calcifediol.


P. Pero ¿el nivel de efectividad es el mismo?

R. No exactamente. Calcifediol es de tres a cinco veces más potente que colecalcifeiol y hay pequeñas diferencias en la liposolubidad. Colecalciferol es una hormona liposoluble y, por tanto, se acumula o se ‘secuestra’ en el tejido adiposo. Sin embargo, calcifediol es menos ‘secuestrable’ en el tejido adiposo que colecalciferol, porque es más hidrosoluble.

P. ¿Qué opina de los resultados de los estudios existentes en torno al calcifediol y la COVID-19?


R. Son resultados parciales pero muy orientativos. Desde el punto de vista científico, lo más importante es que son muy homogéneos. Todos apuntan en la misma dirección: cuanto más nivel, mejor; cuanto más suplemento, menor complicación; cuanto más nivel de 25-OH-D3 menos necesidad de ventilación mecánica, menos necesidad de cuidados intensivos y menos mortalidad. Esa consistencia es un valor importante desde el punto de vista científico. Creo que el calcifediol debe formar parte del tratamiento coadyuvante de la COVID-19 porque ha mejorado los resultados obtenidos con su tratamiento de forma grande.

“En 35 años de profesión solo he visto ese caso una vez en una paciente. El riesgo de sobredosificación es muy extraño”


P. ¿Existe riesgo de sobredosificación?

R. No. En el documento de SEIOMM dirigido por Manuel Naves consideramos que los niveles tóxicos son aquellos que suceden muy por encima de los 100 ng/ml. En 35 años de profesión solo he visto ese caso una vez en una paciente. El riesgo de sobredosificación es muy extraño. No es que no exista, pero es muy poco prevalente. Es seguro tomar estos preparados bajo la supervisión del especialista y en la cantidad precisa para cada paciente. Lo que no es óptimo es tomarlo al ‘libre albedrio’ comprado directamente del supermercado. El paciente tiene que ir al médico para que le midan los niveles y le suplementen con las cantidades adecuadas.

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