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La contaminación del aire reduce la esperanza de vida de las personas a nivel mundial en una escala mayor que el sida, las enfermedades parasitarias, la violencia y el tabaquismo, según un estudio publicado esta semana por Cardiovascular Research.

La investigación ha sido liderada por el Instituto Max Planck de Química y el Departamento de Cardiología del Centro Médico Universitario de Mainz –ambos en Alemania–. Este informe sugiere que “el mundo se enfrenta a una ‘pandemia’ de contaminación del aire”, según un comunicado de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés).

El estudio está basado en el análisis de varias fuentes de contaminación del aire sobre las tasas de mortalidad valorando las naturales, como los incendios forestales o el polvo eólico, que no se pueden evitar.

Las fuentes conformadas por las emisiones antropogénicas, las ocasionadas por la acción humana, también han tenido cabida en este estudio incluyendo el uso de combustibles fósiles. Las investigaciones muestran que dos tercios de las muertes prematuras son atribuibles a la contaminación del aire provocada por el ser humano, “estos datos suben al 80 por ciento en países de altos ingresos”, destaca el profesor Thomas Münzel, del instituto Max Planck.

Cinco millones y medio de muertes en todo el mundo son potencialmente evitables”

Muertes por factores de riesgo

La contaminación del aire a nivel mundial causó 8.8 millones de muertes prematuras adicionales al año en 2015, según la ESC, lo que indica la reducción de la esperanza de vida de casi tres años.

Si comparamos estos datos con los provocados por otros factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, fumar reduce la esperanza de vida en un promedio de 2.2. años, lo que se traduce en 7.2 millones de muertes. El VIH/SIDA acorta la esperanza de vida en 0.7 años, lo mismo que un millón de muertes. En relación a las enfermedades como la malaria, transmitidas por parásitos o insectos como mosquitos, garrapatas y pulgas, la reducción de tiempo se estima en 0.6 años, 600.000 muertes.

El estudio también valora todas las formas de violencia a nivel mundial, incluyendo las muertes provocadas por las guerras, y la esperanza de vida se vería reducida a 0.3 años, 530.000 muertes.

La importancia de la contaminación

Unos datos que posicionan a la contaminación del aire como uno de los principales factores de riesgo para la salud mundial.

“Es notable que tanto el número de muertes como la pérdida de esperanza de vida por contaminación del aire rivalicen con el efecto del tabaquismo y sean mucho más altas que otras causas”, asegura el profesor Jos Lelieveld, del Instituto Max Planck.

La Organización Mundial de Salud (OMS) indica que más del 70 por ciento de las tasas de mortalidad mundiales se deben a enfermedades no trasmisibles (ENT).

Seis categorías de enfermedades estudiadas

En este sentido, los investigadores han analizado en qué medida contribuye la contaminación del aire, y su exposición a largo plazo, a la mortalidad por ENT.

Para ello, los expertos han desarrollado el análisis en seis categorías de enfermedades:

  1. Infección del tracto respiratorio inferior.
  2. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  3. Cáncer de pulmón.
  4. Enfermedad cardíaca.
  5. Enfermedad cerebrovascular.
  6. Otras enfermedades no transmisibles como la hipertensión arterial y la diabetes.

La investigación desvela que las enfermedades cardiovasculares son responsables de la mayor proporción de vidas acortadas por la contaminación del aire, lo que supone el 43 por ciento de la pérdida de esperanza de vida en todo el mundo.

El análisis también muestra el efecto de la contaminación del aire por edades. Las personas mayores son las más vulnerables, a excepción de las muertes en niños menores de cinco años en países de bajos ingresos como África.

A nivel mundial, el 75 por ciento de las muertes atribuidas a la contaminación del aire se producen en personas mayores de 60 años, según la ESC.

Eliminación de emisiones

La esperanza de vida promedio aumentaría poco más de un año, si la contaminación del aire se redujera al eliminar las combustibles fósiles, según los investigadores. De la misma, aumentaría casi dos años si se eliminaran todas las emisiones antropogénicas.

En relación al informe, la ESC asegura que “se necesita más información para comprender los mecanismos involucrados”, en referencia a la relación de la contaminación del aire y las enfermedades.

“Es importante que los responsables políticos y la comunidad médica se den cuenta del factor de riesgo que supone la contaminación del aire para la enfermedad cardíaca y vascular”, insiste Münzel.

El experto defiende la inclusión de este elemento en la lista de factores de riesgo junto con el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión arterial y el colesterol, así como en las directrices de la Sociedad Europea de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón.


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