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l Hace más de dos meses que el país antillano sufrió un seísmo de terribles consecuencias para la población. De forma inmediata, profesionales del mundo de la farmacia y de la medicina actuaron aportando su ayuda a través de distintas actuaciones de gran utilidad.
| 2010-03-12T10:32:00+01:00 h |

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El pasado 12 de enero la tierra tembló bajó el país más pobre de América Latina. Haití quedó sepultada bajo los escombros y el caos comenzó a reinar entre la población. Afortunadamente la respuesta de ayuda humanitaria fue inmediata, y el sector de salud se volcó sin titubeos. La actuación de la industria farmacéutica fue rápida, articulada y efectiva, según explica Ángel Huélamo, director de Farmacéuticos Sin Fronteras de España (FSFE). El envío de fármacos fue una de las primeras acciones desarrolladas por esta ONG. De acuerdo con el protocolo de emergencias del programa Banco de Medicamentos FSFE, se estableció una coordinación adecuada con los equipos sanitarios desplazados al terreno, tanto de Salvamento Ayuda y Rescate España (SARE) como de Infancia Sin Fronteras (IS); organizaciones que actualmente siguen prestando asistencia a los damnificados. Siguiendo este protocolo, Farmacéuticos Sin Fronteras inició una campaña de captación de medicamentos y productos sanitarios en base a los primeros listados de necesidades que en esta materia llegaron a la ONG a través de la Comunidad de Madrid y del personal sanitario ubicado en el lugar del seísmo. Hasta la fecha se han enviado 18 toneladas de medicamentos, informa Huélamo.

Paralelamente, en la Comunidad de Madrid se organizó una Comisión formada por organizaciones e instituciones farmacéuticas de la región, con el fin de recaudar, controlar y determinar el destino de las donaciones producidas desde el sector farmacéutico madrileño para los afectados por la catástrofe. Una iniciativa pionera integrada por distintas ONG (Farmacéuticos en Acción, Farmacéuticos Sin Fronteras y Farmacéuticos Mundi), empresas de distribución y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, que actúa en representación de los 10.200 colegiados del mismo y coordina la comisión. La valoración con respecto a este comité, que se ha desarrollado de forma similar en la Comunidad Autónoma de Andalucía, es muy positiva, apunta Huélamo. El director de FSFE considera que está muy coordinada, y al estar constituida por organizaciones expertas en emergencias, las actuaciones resultan más eficientes.

Las ayudas de las farmacéuticas no se han limitado al envío de material sanitario, también han efectuado aportaciones económicas. Lilly, gracias a la campaña solidaria entre sus empleados, recaudó 15.435 euros, cantidad igualada por la compañía, aportando en total 30.870 euros. A través de sus filiales en los países colindantes, Novartis proporcionó el equivalente a más de 2,5 millones de dólares en ayuda inmediata de emergencia, cantidad que también ha ofrecido Abbot. Por su parte, Bayer entregó medicamentos por valor de 90.000 euros y ha hecho un llamamiento a todos sus trabajadores para que realicen sus donativos a través de la Bayer Cares Foundation. A su vez, la distribuidora farmacéutica Cofares activó una campaña para ingresos en efectivo entre sus más de 2.000 empleados.

Contribución indispensable

La colaboración de los médicos ha tenido y está teniendo un enorme valor. Médicos Sin Fronteras (MSF), por ejemplo, ha tratado a más de 41.200 pacientes. Además, la organización ha realizado más de 3.400 intervenciones quirúrgicas, en particular, fracturas múltiples, aplastamientos, quemaduras, lesiones craneales, gangrenas o partos complicados. Actualmente MSF está ampliando su capacidad para atender a los muchos heridos que requerirán atención post-operatoria durante los próximos meses, incluyendo cirugía secundaria, seguimiento, fisioterapia y atención en salud mental. En los últimos días, los hospitales públicos y otros equipos sanitarios que se están marchando del país han referido ya a más de 200 pacientes a las estructuras médicas de MSF.

Profesionales de distintos ámbitos sanitarios se siguen ofreciendo voluntariamente. Ante el llamamiento de la OMS sobre la necesidad de remitir fisioterapeutas a la zona devastada por el terremoto, estos especialistas no han dudado en reaccionar. El Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España (CGCFE), se ha puesto a disposición de las administraciones para coordinar y facilitar el desplazamiento, de manera solidaria y altruista, de estos profesionales sanitarios al país antillano.

Destacable es también la carrera solidaria celebrada a principios de marzo por el Hospital Infanta Cristina de Parla, con motivo de su segundo aniversario. Las contribuciones voluntarias de los participantes y asistentes se entregaron a Intermón Oxfam para la reconstrucción de Haití.

Bajo el lema “Galicia por Haití”, médicos de Vigo enviaron un contenedor de ayuda con material médico, quirúrgico y ortopédico, incluyendo alimentos y productos de higiene para los afectados. El destinatario fue el Hospital Público Darío Contreras de Santo Domingo, que está soportando la avalancha más significativa de pacientes haitianos trasladados a la República Dominicana. De igual forma, algunos médicos de esta ciudad ya han viajado a dicho hospital aportando sus conocimientos y colaboración.

Han transcurrido más de dos meses y Haití sigue necesitando colaboración. Carlos Lerma, farmacéutico y cooperante de FSFE, estuvo 20 días en Puerto Príncipe en un seminario de religiosas, y lo pudo comprobar. “La presencia de los farmacéuticos es muy necesaria porque los medicamentos que llegan se acumulan en cajas si no cuentan con personal cualificado para clasificarlos”, asegura el cooperante. Los niños son los que más carencias están sufriendo en este sentido debido a la gran escasez de fármacos para ellos, algo que se tenía que haber previsto a la hora de hacer los envíos, critica Lerma. “A todo esto hay que añadirle que el Gobierno haitiano se está dedicando a vender, aunque a precio muy económico, a través de su distribuidora Promess, los medicamentos que proceden de la ayuda humanitaria”.

Cada día, hay pacientes que necesitan curas, limpieza de heridas, cambio de vendajes, revisión de fracturas mediante radiografía y de fijaciones externas, retirada de escayolas, seguimiento de los injertos de piel, así como cirugía reconstructiva y otras intervenciones especializadas, añaden desde MSF.

El panorama todavía es desalentador. La gente deambula por las calles que aún muestran alterada su estructura por los edificios derruidos y por los miles de haitianos que tienen hambre y duermen a la intemperie, porque el techo que los cobijaba se resquebrajó en cuestión de segundos. Las condiciones de salubridad de los refugios es preocupante, la situación higiénica es alarmante, y en poco tiempo la meteorología no será nada favorable, el mal tiempo está por llegar. En definitiva, Haití sigue necesitando ayuda.