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Esther Martín del Campo Madrid | viernes, 24 de mayo de 2019 h |

Las urnas pueden decidir si alguien cumple su objetivo de gobernar, a mayor o menor escala, pero en ningún caso definen la esencia de un triunfador. Con independencia de los resultados del domingo 26 de mayo, que son una incógnita al cierre de esta edición, está claro que Juan Ramón Amores, director general de Juventud y Deporte de Castilla-La Mancha y candidato a la alcaldía de La Roda, una localidad de Albacete de 15.500 habitantes, ya lo es.

El gobierno autonómico le entregará el próximo 31 de mayo, Día de Castilla-La Mancha, la Medalla de Oro de la Región, reconociendo de este modo su esfuerzo y superación personal por visibilizar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Acaba de cumplir 42 años y el 13 de noviembre de 2015 recibió el diagnóstico de ELA, “quizá la enfermedad más cruel que hay, porque te va derrotando poco a poco sin perder nunca la capacidad cognitiva para ver lo que te está pasando”, explica.

A día de hoy, Amores asegura que es independiente todavía: “camino solo, conduzco mi coche, uso las manos, de momento estoy con mucha fuerza y con ganas”. El mismo espíritu que ha mostrado en una campaña electoral frenética y en estos tres años como director general de Deportes y Juventud del Gobierno de Castilla-La Mancha, “recorriendo una región inmensa con 80.000 kilómetros cuadrados y 919 municipios”, y que le llevó a dar un paso a la política local arropado por una lista de 27 personas con las que comparte ilusión y proyecto político, defiende.

Su mensaje para otros pacientes es claro: “Ante cualquier dificultad, en vez de rendirnos tenemos que luchar. Todo el mundo puede llegar a la meta y conseguir sus sueños y sus objetivos a pesar de las barreras de la discapacidad”.

Con esta música de fondo, Juan Ramón Amores ha hecho realidad otro de sus objetivos, conseguir dar visibilidad a la ELA. “Hacerla visible genera empatía, y eso hace que la gente se movilice para conseguir recursos que hacen posible la investigación, la clave para conseguir encontrar una solución”, apunta.

En su opinión, es importante que los propios pacientes “den una esperanza a la gente y que sepan que a pesar de las dificultades, pueden encontrar algo positivo. Yo he encontrado muchísimo cariño de la gente y muchísima ayuda, y tiene mucho valor”. Una lección de vida.

DATOS BIOGRÁFICOS

Juan Ramón Amores es maestro de profesión y acaba de cumplir 42 años. Tiene un hijo de cinco años y medio, Iván, y una pequeña de dos años y medio, Jimena. El nacimiento de su hija fue, para él, “otro acto de valentía” aunque asegura que la gente les tomaba por locos. “Es algo de lo que me siento muy orgulloso, porque en lugar de tener miedo de lo que voy a perder he ganado ya dos años y medios más el embarazo, momentos que llevo ya conmigo”, afirma. Pensando en sus hijos, Amores cree que está dejando muchos testimonios para ellos, “para que puedan enfrentarse a las dificultades que puedan tener, como todo el mundo, con un ejemplo de superación”.