El pasado jueves, 30 de marzo, se presentó en el Congreso de los Diputados, el nuevo Código Deontológico Médico aprobado ya desde el 17 de diciembre del pasado 2022 y que viene a sustituir la ultima versión de 2011.

“El nuevo código supone la renovación del contrato social de la corporación y de la profesión con la sociedad”, comento Tomás Cobo, presidente del Cgcom, impulsor de esta iniciativa, que añadió: “nuestro fin ultimo es mejorar la asistencia sanitaria y la seguridad del paciente para realizar la mejor medicina posible”.

Para Cobo, el nuevo código tiene un espíritu moderno y la capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias que, en el futuro, se enfrentadas por los pacientes, la sociedad y la profesión.

“El nuevo código destaca por ser muy moderno y puntero. Está a la vanguardia mundial”, explica a GM, José María Domínguez Roldán, presidente de la comisión central de Deontología de la OMC, en consonancia con Tomas Cobo. “La fuente de inspiración del código no son las leyes sino los principios universales de la medicina. Es transfronterizo y esta vivo, no sirve para adornar una librería ni una página web, es revisable y será desarrollado en el futuro”, afirma.

“La medicina no presencial ha sido incorporada en este nuevo estándar ético, pero estoy seguro de que pronto necesitará más desarrollo”

José María Domínguez Roldán, presidente de la comisión central de Deontología de la OMC

Asimismo, durante su discurso, Cobo resalto el consenso que se había dado a la hora de realizar el texto. “En la elaboración del código han participado todos los colegios médicos provinciales de España, llevamos realizándolo desde 2016 y ha tenido alrededor de 4.000 sugerencias, comentarios y alegaciones”, apunta Domínguez Roldan, que destaca que todas estas sugerencias han sido valoradas, consideradas y discutidas en la asamblea general del colegio de médicos de una forma muy participativa. “La unanimidad absoluta es imposible, pero ha habido consenso, esta asamblea ha funcionado por mayorías”, añade.

Retos del futuro

Domínguez Roldán está convencido que de algunas situaciones que han sido incluidas en este nuevo código necesitarán actualizaciones pronto, una de ellas es la telemedicina. “La medicina no presencial ha sido incorporada en este nuevo estándar ético, pero estoy seguro de que pronto necesitará más desarrollo”, manifiesta el presidente de la comisión, que recuerda que este tipo de medicina se ha hecho popular durante la pandemia pero que ha llegado para quedarse.

“La telemedicina aporta una mayor accesibilidad de los pacientes a la medicina y por eso debemos de hacer una llamada de advertencia para asegurarnos de la buena identificación de quienes participan en este proceso”, explica. Considera que esta identificación debe de ser equiparable a la que se da en la medicina presencial. “También preservarse el secreto médico y la confidencialidad y que los sistemas de salud, tanto públicos como privados, creen métodos que protejan la intimidad de los pacientes que acudan de forma no presencial al médico”.

Tomás Cobo, Ana Pastor, José Manuel Miñones y Rosa Romero.

El presidente de la comisión también cree que en el futuro las grandes bases de datos sanitarias también necesitarán revisiones ya que, “existe un riesgo ético a la hora de valorar a quién pertenecen estos datos y quien puede explotarlos y tratarlos o si precisan o no del consentimiento del paciente”. Estos problemas ya están incluidos en el código, pero Domínguez Roldán cree que a causa del avance de estas tecnologías emergentes en medicina se necesitará abordarlos desde otras perspectivas.

Este tipo de bases de datos son fundamentales para la investigación y para ayudar a prevenir y tratar multitud de enfermedades.

Eutanasia y gestación subrogada. Puntos controvertidos

En la última década, la medicina ha avanzado en su globalidad de forma significativa por lo que algunos artículos ya existentes en el código anterior han sido debidamente actualizados.

También se ha dado el caso de nuevas circunstancias que superan lo estrictamente científico, como puede ser el incremento de las solicitudes de cambios de sexo en los últimos años entre menores. “Hemos acordado, que, según el código deontológico, estos procesos en menores deben de hacerse con una vigilancia estricta y siendo valorados por comités multidisciplinares”, explica el presidente de la comisión central.

“La ley y la deontología médica no siempre son iguales, hay puntos de divergencia y no necesariamente recorren el mismo camino”

José María Domínguez Roldán, presidente de la comisión central de Deontología de la OMC

Hay algunos artículos que tienen más relevancia por el impacto social que producen como pueden ser el caso de la eutanasia o la recientemente polémica gestación subrogada. “Hay cosas que no han cambiado, a pesar del cambio legislativo y normativo, el nuevo código sigue admitiendo que ningún medico colaborará ni participará en la muerte del paciente. La ley y la deontología médica no siempre son iguales, hay puntos de divergencia y no necesariamente recorren el mismo camino”, manifiesta Domínguez Roldán que destaca que hay una disposición final dentro del código que exime de responsabilidades deontológicas a quien actúa de acuerdo con la ley. “Si un médico practica una eutanasia legal queda exento de ser sancionado, pero también existe la posibilidad que los médicos se abstengan de acciones que puedan producirles un daño moral”, apunta en relación a la objeción de conciencia médica.

El código es normativo y de obligado cumplimiento, pero al estar realizado por la OMC, una organización de derecho público debe de acatar la ley, por lo que en esos puntos de divergencia siempre el medico estará amparado por las leyes del estado, aunque se “salte” algún punto del código.

Una situación similar se da con la gestación subrogada, que ha sido abordada desde dos artículos de este código. El primero de ellos afirma que este tipo gestación por sustitución con compensación económica de por medio, es contraria a la deontología y lo califican como la comercialización del cuerpo de la mujer, lo cual vulnera su dignidad. “El otro articulo admite que la gestación por sustitución altruista no es contraria a la deontología médica, siempre y cuando se preserve la dignidad de la mujer y el interés superior del menor”, explica Domínguez Roldán que apunta que esta practica debe de estar avalada por comisiones deontológicas y nacionales de reproducción asistida, haciendo énfasis en el requisito de que este procedimiento se haga en total libertad.

Se trata de un enfoque ético que aborda el nuevo código. Este tipo de prácticas, aunque sean de forma altruista, no están permitidas en nuestro país.


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