Almudena Fernández Madrid | viernes, 23 de enero de 2015 h |

Durante la jornada profesional, podremos verle en la consulta de psiquiatría infantil y juvenil del Hospital Nuestra Señora de Candelaria (entre otras). Fuera de ella, el también psicólogo Pedro Rodríguez cambia el diván por los taburetes de los dos locales de la capital tinerfeña de los que es copropietario, donde las conversaciones ya no son de paciente a psiquiatra, sino de ‘amigo a amigo’. Por tanto, la terapia queda para la consulta, aunque a veces también se ofrezcan consejos con barra mediante…

Pregunta. Trabajas como psiquiatra en Tenerife… Pensaba que en el paraíso no había lugar para los problemas…

Respuesta. Ojalá, pero los trastornos psiquiátricos en la infancia y en la adolescencia son muy frecuentes, cada vez más.

P. Hay un grupo en Facebook llamado ‘Las canciones me entienden más que el psicólogo’, ¿para estos casos abriste un pub?

R. (Risas) Sí, para intentar que nuestra mente esté lo más relajada y feliz posible son importantes la música, pasar un buen rato con los amigos y, sobre todo, entender la felicidad como el camino, no la finalidad de tu vida. Tener un bar no implica realizar terapias, pero sí puede ayudar junto con éstas.

P. ¿Crees en la psicología de la música?

R. Sí, al igual que en la de la amistad, del amor y de otras muchas que tienen que ver con las relaciones positivas humanas. Tenemos que fomentarlas e intentar que se extiendan más en nuestras vidas. Muchas veces estamos enfermos y, aunque los síntomas sean de la mente, la causa es del corazón.

P. Jarabe de Palo cantaba “Hace días que te observo (…) De qué tienes miedo (…) Suéltate ya y cuéntame, que aquí estamos para eso”, ¿parece una letra escrita por un psicólogo?

R. Si no por un psicólogo, por alguien que comprende bien la vida. La psicología es la ciencia de entender la vida y las relaciones humanas y, a veces, no hace falta ser psicólogo para hablar de ello.

P. Eso sí, la canción recomienda “gritar” como solución a los problemas, pero nada de ir a consulta…

R. Puede ser una de las muchas soluciones cuando tienes un problema, pero también cantar, permanecer en silencio, susurrar o simplemente mirar, a veces una mirada puede también solucionar un problema.

P. “Quiero beber hasta perder el control”, decían Los Secretos, ¿cuántas veces has escuchado esto en consulta?

R. Es una frase con la que no estoy nada de acuerdo. Cuando llegamos a la necesidad de beber para perder el control, deberíamos plantearnos por qué nos sentimos mal antes de beber.

P. Nunca hay que ahogar las penas en un bar, ni siquiera en el tuyo, ¿no?

R. Eso desde luego. A un bar se va a pasarlo bien, las penas se tienen que solucionar de otra manera.

P. ¿Tras la barra hay psicólogos en potencia? ¿Intrusismo profesional?

R. Al ser un bar por donde pasan muchas personas, cada uno con una realidad diferente, la persona que trabaja allí aprende a escuchar, a compartir, y eso muchas veces puede ayudar a alguien que vaya a un bar a ahogar sus penas.

P. Anna Freud decía que “Los niños usualmente no se culpan a sí mismos por estar perdidos. Son los adultos” los que lo hacen. ¿En cuantas ocasiones los verdaderos pacientes son los padres?

R. En todas. Cuando realizamos alguna intervención terapéutica, siempre tenemos que incluir al niño, a sus padres, a sus profesores y a veces a otros familiares. Si excluimos a alguna de estas personas, la intervención no será adecuada.

¿Crees que puede ser efectiva la terapia de barra de bar? No, porque no es una terapia. Puede ser un momento para compartir, pero en ningún caso el sitio para solucionar un problema.

¿A quién te gustaría sentar en tu diván?
A Groucho Marx, sería una persona interesantísima para compartir esa experiencia.

¿Qué música eleva tu moral para autoayudarte? Soy bastante ecléptico. Me gusta desde la clásica hasta el punky o el rock duro. Mi preferida es la música de los 60 y el Rock&Roll, aunque nunca dejo de oir a Extremoduro o Ataúd Vacante, uno de mis favoritos cuando necesito reactivarme.