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Una de las mayores preocupaciones que está provocando la crisis del Covid-19 es la relativa a la interrupción de los procesos de inmunización. Desde que comenzase a propagarse el coronavirus por diferentes países del mundo a gran velocidad, la vacunación ha frenado en seco. Por ello, las autoridades sanitarias temen que haya rebrotes de otras enfermedades que hasta el momento estaban controladas mediante las vacunas. Hace unas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades relacionadas con la vacunación ya alertaban de los estragos que puede causar la detención de estos programas.

Desde la OMS inciden ahora en este mensaje. Así, Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, con motivo de la Semana Europea de Inmunización 2020, ha apuntado a tener en cuenta que “estamos viviendo un momento excepcional“. “Cuando nos han llamado para ver cómo prevenir la propagación de la Covid-19, hemos visto que la situación en Europa es muy preocupante”, asegura.

En este sentido, el representante de la OMS, aprovechó la Semana Europea de la Inmunización para incidir en que “no es el momento de bajar la guardia sobre las vacunas“. Y es que, recuerda, “el acceso a las vacunas ha transformado nuestras sociedades, pero es un bien público que debe mantenerse incluso en tiempos difíciles”.

Evitar enfermedades prevenibles

Asimismo, Kluge indica que en momentos como este, con la sanidad sobrecargada, los sistemas “no podrán soportar brotes de enfermedades prevenibles por vacunación“. Este problema, añade, afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables, que son quien antes “queda atrás por los servicios de inmunización”.

Kluge pone como ejemplo relacionado el brote de sarampión que afectó a más de 100.000 jóvenes y adultos el año pasado. Siguiendo este hilo precisa que es una muestra de que hay virus como este que no se han ido y que “resurgirán si no hacemos todo lo que esté a nuestro alcance para frenarlos”.

Para la delegación europea de la OMS, la inmunización es uno de sus objetivos prioritarios. Consideran que este desafío es crucial dentro del objetivo de lograr una atención médica universal que maneja la entidad. También, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y una de las bases que garantiza la salud pública en el continente.

La OMS: “Los sistemas no podrán soportar brotes de enfermedades prevenibles por vacunación

Por todos estos motivos, Kluge ha aprovechado también para felicitar a los ministerios de salud de los países europeos por trabajar conjuntamente en este objetivo. Además, ha puesto en valor la priorización de las rutinas de vacunación como uno de los servicios esenciales de esta pandemia. “Agradezco a los incansables profesionales de la salud su labor, no dejando a nadie atrás en la obtención de una buena cobertura médica a través de la oferta de los servicios de vacunación”, ha concluido.

La OMS recuerda tajantemente que la vacunación es un derecho y una responsabilidad que depende de cada uno para lograr una protección global.

Países con menos recursos

Si el efecto de la detención en la vacunación es importante a nivel global, en los países con menos recursos puede ser “devastador”. Desde Gavi aseveran que más de 13 millones de personas de 14 países diferentes van a quedar desprotegidas. Por ello, enfermedades como el sarampión, la poliomielitis y el virus del papiloma humano tienen riesgo de resurgir.

“El acceso a las vacunas es un bien público que debe mantenerse incluso en tiempos difíciles”

La alianza de vacunas ya está trabajando para mantener en funcionamiento los programas de inmunización en los países menos desarrollados. Aun así, plantean que cabe la posibilidad de que el número de personas vacunadas se reduzca considerablemente. Para solventarlo, la entidad ha destinado un 10 por ciento de su financiación total a los sistemas de salud para que hagan un uso inmediato de esta partida. Esta cuantía se destinará a soporte para equipos de protección personal, diagnósticos, capacitación y campañas de comunicación.

En palabras de Seth Berkley, CEO de Gavi, “los países más pobres del mundo necesitan la ayuda de la comunidad internacional más que nunca para ayudar a mitigar los peores impactos de la pandemia de Covid-19″. Uno de los principales objetivos, según Berkley es “asegurar que no se vean afectados por un número aún mayor de muertes por enfermedades prevenibles que pueden abrumar aún más la capacidad de los sistemas sanitarios”.


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