El XXV Congreso Nacional de Psiquiatría celebra una nueva edición durante los días 17, 18 y 19 de noviembre. Este será el primer Congreso de la nueva Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm), unión de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB).

El presidente de la Sepsm, Víctor Pérez Sola, que terminará su andadura como líder este año 2022, ha explicado a Gaceta Médica que, en esta nueva edición del Congreso, se han introducido mesas y ponencias relacionadas con técnicas y tratamientos innovadores para la salud mental.

“El congreso nacional coincide con la aprobación de la financiación de la esketamina, tratamiento para la depresión. Es tremendamente innovador, lo esperábamos durante muchos años”, afirma Pérez.

Desde la Sepsm, explican que, ahora que la Psiquiatría ocupa titulares y que la pandemia ha permitido visualizar las carencias asistenciales de la salud mental, el Congreso llega a tiempo para hablar sobre estos problemas.

Perspectivas de futuro

Tras la unión de la SEP y la SEPB, la Sepsm comenzó su andadura con la presidencia de Celso Arango durante seis meses, y, a continuación, le tocó el turno a Víctor Pérez Sola, durante otros seis meses.

Durante su travesía como presidente, Pérez asegura que, aunque ha sido poco tiempo, la intensidad ha sido un elemento acompañante. “Hemos estado movidos por la ilusión de crear una organización más fuerte e identificada socialmente”, afirma.

“La salud mental esté es todas las políticas actuales y nosotros intentamos influir en las estrategias de esta área e intervenir en cosas como facilitar la innovación y que fármacos nuevos lleguen al mercado”, señala Pérez.

En relación a las perspectivas de futuro, el todavía presidente asegura que están enfocados en reducir el estigma de los trastornos de salud mental.

“La pandemia ha hecho que la salud mental era algo más frágil de lo que pensábamos. Es uno de los motivos por los que la sociedad y la Administración han aceptado que la salud mental era tan importante como la salud pública”, asegura Pérez.

Por último, ha señalado que la falta de recursos y de profesionales hacen que sea difícil el correcto funcionamiento de nuevos proyectos. “No se ha previsto el reemplazo de muchos sanitarios, y van a haber falta”, advierte Pérez.

La estigmatización de las enfermedades mentales, según apunta, es otro de los problemas a los que se deberá enfrentar la Sepsm. Además, afirma, cuando hace falta aprobar fármacos, la salud mental “está por detrás” de otras áreas como la oncología o cardiología.

“Un fármaco en salud mental tarda entre 5 y 10 años en aprobarse, y en, por ejemplo, cardiología, 5 años”, concluye Pérez, y añade que es necesario y fundamental aumentar la inversión en neurociencia, ya que el cerebro “sigue siendo el órgano más desconocido”.


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