Una paciente reclama 350.000 euros por la presencia de Streptococcus pseudoporcinus tras una intervención

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En este caso, la paciente demanda conjuntamente al doctor y a la clínica con motivo de una artritis séptica con infiltración de bacteria en la rodilla, alegando que dicha infección se produjo como consecuencia de la mala praxis del doctor.

La paciente tenía 71 años en el momento de los hechos y padecía de la rodilla derecha desde 2004 por una rotura de menisco. En 2018, a consecuencia de una sobrecarga después de un mal movimiento, acude a la consulta del doctor, prescribiéndose 5 infiltraciones en la rodilla con ácido hialurónico (Hyalgan).

Tras la tercera infiltración, la paciente comienza a referir un fuerte dolor en la rodilla, precisando de muletas para caminar. Ante esto, el doctor llevó a cabo una artrocentesis de la rodilla afectada, extrayendo 16 cc de líquido sinovial, aparentemente, sin signos de infección bacteriana.

Ante la continuidad de los dolores, la paciente acudió a su médico de atención primaria, donde le diagnosticaron “artritis séptica”, por lo que fue ingresada en el hospital.

Tras la realización de una segunda artrocentesis en el hospital, se apreció la presencia de la bacteria Streptococcus pseudoporcinus, debido a lo cual recibió tratamiento antibiótico y permaneció 8 días ingresada.

La paciente reclama en la demanda la cantidad de 349.169 € por los perjuicios sufridos, que atribuye al incumplimiento de lex artis ad hoc por parte del doctor, alegando la ausencia de consentimiento informado, así como de asepsia.  

Por su parte, el doctor señala que la técnica empleada fue correcta y afirma que este tipo de infecciones bacterianas tras un tratamiento con infiltraciones constituyen un riesgo propio del tratamiento.

Por otro lado, manifiesta que la paciente ocultó en la demanda su historial clínico y las dolencias que padecía desde hacía años en la rodilla derecha. Además, ya se había sometido a este tipo de tratamiento antes, tanto en la rodilla como en la cadera, por lo que no queda acreditado que desconociera en qué consistían las infiltraciones y los riesgos que conllevan.

Asimismo, el doctor alega pluspetición, considerando que la cantidad reclamada es desproporcionada, teniendo en cuenta edad y condición médica de la demandante.

El juzgador considera que es necesario valorar, en primer lugar, si existe negligencia en la actuación del demandado. Para calibrar la diligencia exigible en todo acto o tratamiento médico, se exige:

  • El cumplimiento formal y protocolar de las técnicas previstas con arreglo a la ciencia médica adecuada a una buena praxis.
  • La aplicación de dichas técnicas con el cuidado y precisión exigibles de acuerdo con las circunstancias y riesgos inherentes a cada intervención.

En el presente caso, de la prueba practicada se desprende que no ha quedado acreditada la negligencia profesional del Doctor, por varios motivos:

En primer lugar, porque del testimonio de los médicos que acudieron como testigos se desprende que la bacteria Streptococcus pseudoporcinus es bastante inusual, y que, en función de su virulencia, sería posible que apareciese el mismo día de la infiltración o incluso varios días después, hecho que justifica que el Doctor no apreciara su presencia al realizar la artrocentesis.

En segundo lugar, porque la demandante no acreditó de ninguna manera que la bacteria proviniera de una falta de asepsia médica por parte del doctor, y, dada su rareza, no queda claro su origen.

Por último, sobre la alegación de que no hubo consentimiento informado, en la historia clínica aportada por el doctor constaba que la paciente fue debidamente informada y prestó el consentimiento. A mayor abundamiento, figuraba también en su historial clínico que ya se había sometido en numerosas ocasiones a este tipo de tratamiento en su rodilla derecha, y que solamente unos meses antes, firmó el consentimiento informado para la realización de infiltraciones en la cadera.

Por tanto, se deduce que no hubo mala praxis por parte del doctor, por lo que la demanda presentada por la paciente se desestimó íntegramente.

Más información: Blog de Uniteco – Protegiendo a los que nos cuidan (unitecoprofesional.es)


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