Una caída en las escaleras de un centro de salud que pudo salir cara

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SABER MÁS SOBRE RESPONSABILIDAD CIVIL

Hoy, queremos poner un ejemplo de la responsabilidad patrimonial, y cómo es necesario asegurarla si contamos con un centro de salud privado, del tipo que sea. Cualquier percance que sufra un paciente en las instalaciones puede conllevar una demanda y debemos tenerlo contemplado para el buen ejercicio del centro.

Los hechos se remontan a un día de verano donde la demandante, una mujer de 85 años con buen estado de salud, al salir de un centro de salud baja las escaleras con la mala suerte de tropezar con una grieta existente en el primer escalón. Ello conllevó que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, lo cual le provocó a la susodicha diversas contusiones y erosiones, además de la rotura de las gafas que llevaba en ese momento.

En concreto se le diagnostica a la perjudicada un hematoma extraaxial de la convexidad derecha y sobredosificación de Sintrom.

Estas lesiones tardan en curar nada menos que 115 días, de los cuales los 10 primeros hacen que permanezca hospitalizada, restándole como secuelas una epilepsia focal o parcial simple, así como pérdida de calidad de vida en grado leve.

La demanda se centraba en imputar a la Administración el defectuoso estado de las escaleras. En la contrademanda, la Administración alegaba que el desperfecto radica en un trozo muy pequeño y a un extremo de dicha escalera, por lo cual, no difiere con los estándares de funcionamiento de los servicios públicos.

En la presente resolución, Su Señoría nos recuerda cuáles son los requisitos necesarios para que podamos hablar de responsabilidad patrimonial de la Administración:

  • Que el hecho sea imputable a la Administración, en cuanto se pueda acreditar que el daño se ha producido mediante una actividad cuya titularidad corresponde a dicha Administración.
  • Que se haya producido un daño antijurídico, debiendo ser dicho perjuicio real, evaluable económicamente efectivo e individualizado.
  • Que exista un nexo causal y eficaz entre el hecho que se le imputa a la Administración y el daño que se ha producido;
  • Que se pueda descartar la fuerza mayor.

Para llevar a cabo una correcta valoración de los hechos se practicó un conjunto de pruebas de las que se derivó el hecho de que, en la concreta zona del accidente, existía un pequeño desnivel visible donde no hay pasamanos, pero que el resto de la escalera se encontraba en buen estado. Además, disponía de un acceso por acera que evitaba el uso de aquella. Los diversos accesos al centro de salud permiten a personas de cualquier condición física acceder tanto a las consultas del centro como al servicio de urgencias.

Del mismo modo, en las fotografías analizadas a modo de prueba, se observaba que el desperfecto, con un mínimo de atención, podía ser sorteable ya que la escalera cuenta con espacio suficiente para ello.

Es por tanto que, Su Señoría, plasma en la resolución una famosa sentencia donde se señala que todo usuario de las vías públicas, sean carreteras o aceras, tiene la carga y el deber de prestar atención a su uso, ya que el deber de la Administración es el de mantener las aceras en condiciones de uso y el del usuario el de utilizarlas con mínima atención.

Por todo ello, Su Señoría dicta sentencia estableciendo que se desestima el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la parte perjudicada, confirmando íntegramente la resolución recurrida y entendiendo que no ha lugar a imputación a la Administración por los daños que se han producido. Concluyendo que, de haberse actuado con un mínimo de diligencia, la perjudicada por su edad, habría evitado bajar las escaleras y habría abandonado el centro de salud utilizando la acera o, en su caso, habría visualizado las grietas y el pequeño desnivel que existía y los habría evitado sin dificultad, eximiéndose de responsabilidad a la Administración.

Más información: Blog de Uniteco – Protegiendo a los que nos cuidan (unitecoprofesional.es)


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