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El pasado viernes, la vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), María Fernández, expuso ante la Comisión para la Reconstrucción del Congreso de los Diputados las líneas básicas para la recuperación del sistema sanitario desde la perspectiva de la primaria.

Una aportación que puede ser fundamental, explica a GM su presidente, Salvador Tranche, en la medida que están observando que el resto de ponentes pasan por alto el peso del primer nivel asistencial.

Tranche remarca que son propuestas claras a corto, medio y largo plazo. La más urgente, recuerda, es la necesidad de corregir la financiación. “No tenemos mucha tecnología que pueda justificar o explicar el gasto, nuestra tecnología son recursos humanos”, subraya.

En este sentido, insiste en que para corregir el déficit que se arrastra desde 2008 y el desfase que se ha producido en estos años, con un decalage con la atención hospitalaria del 30 por ciento, reclaman una inversión en primaria de 2.500 millones de euros en cuatro años.

“Debe haber médicos, enfermeras de familia y personal administrativo, y replantear la atención primaria desde el punto de vista de los recursos humanos, que es nuestro principal activo”, recalca.

Mantenimiento de los centros de salud

En la misma línea, insiste en que hay una parte también muy variable que tiene que ver con el mantenimiento de los centros de salud. “Debe haber un mantenimiento anual mínimo, estamos viendo un deterioro en ese aspecto”, apunta.

Desde su perspectiva, también “hace falta una reinversión en todo lo que tiene que ver con tecnología y equipamiento. Una mayoría de los centros mantienen equipos informáticos muy antiguos con sistemas muy antiguos en un momento en el que las necesidades de atención no presencial son muy relevantes”, indica.

Estas carencias, insiste Tranche, son previas a la situación de pandemia. Según su impresión, la crisis sanitaria ha agravado la situación de los centros de atención primaria y les ha hecho ver aún más los desajustes que existen en este nivel asistencial.

Otras propuestas de Semfyc tienen que ver con elementos de organización. Uno de los más importantes es ”la necesidad de recuperar las gerencias de atención primaria, que no suponen un gasto para el sistema, sino un ahorro”.

Asegura que han observado que en las áreas en las que se ha unificado con hospitalaria, sobre todo en áreas por encima de los 200.000 habitantes, “la influencia del hospital en los equipos directivos es tremenda. La financiación siempre se orienta hacia la atención hospitalaria, y también en los aspectos de organización”.

Otro punto importante es la reorganización de los equipos. “Es necesario que los centros de salud tengan directores, con el mismo rango que los jefes de servicio hospitalario, con autonomía de gestión” añade.

Alcanzar el máximo competencial

En este nuevo modelo, cada colectivo profesional ha de alcanzar su máximo competencial: “Es básico también que los médicos de familia trabajen como médicos de familia”.

Tranche recuerda que un porcentaje no pequeño de médicos de familia está cubriendo otras necesidades, como sucede en más de un 30 por ciento de plazas de pediatría, por ejemplo.

En este punto, Semfyc plantea diferentes propuestas muy abiertas, que van desde reducir la edad pediátrica, por ejemplo, de manera que a partir de los siete años pueda dar la atención médicos de familia, a unificar pediatras en determinados puntos que puedan actuar en un segundo escalafón. En esta segunda opción un médico de familia podría valorar al niño y en caso necesario podría derivarlo al pediatra. “Son diferentes opciones que harían que las plazas de medicina de familia sean ocupadas por médicos de familia”, asevera.

Atajos ilegales

Otro tema que les preocupa es que la Administración tome atajos ilegales para cubrir las plazas de medicina de familia, algo que observaron antes ya de la pandemia, con la contratación de médicos sin especialidad.

“En Cataluña, por ejemplo, hay un acuerdo sindical firmado para ello, pero en otras comunidades autónomas como hay déficit importante también se contempla”, alerta.

La posición de Semfyc sobre este punto va más allá de la defensa de la especialidad: ”pone en riesgo a los pacientes. Nadie se plantearía entrar en un quirófano con un cirujano que no fuera especialista. Esto es igual”, sentencia Tranche. Esta situación de cara a la etapa postpandemia ya no sería aceptable, recalca.

A corto plazo, estas serían las líneas fundamentales, junto a otras medidas a medio y largo plazo que pasan por aumentar el peso de la medicina de familia en el entorno universitario o el impulso a las agencias de investigación.

Respuesta política

Los diputados españoles ya conocen de primera mano esta visión. Sobre la respuesta política, Tranche asegura que siempre observan una disociación entre lo que se dice y lo que se hace.

Los políticos hablan siempre de atención primaria y cuando tienen que tomar la decisión, que es dónde van los presupuestos, se olvidan de ello” lamenta.

En la práctica, y a pesar de que en esta fase de la pandemia la atención primaria se perfilaba como un área prioritaria, por la importancia del seguimiento de los contactos para evitar contagios, asegura que prácticamente no se ha incorporado ningún recurso.

Se han incorporado escasos recursos en salud pública, pero no en atención primaria”, añade.

Como muestra, detalla que en los 16.000 millones de euros que va a liberar el gobierno en el cálculo para asignar el reparto por comunidades autónomas no se considera la atención primaria. “Se hace en base a camas de UCI, hospitalización y PCRS”, advierte.

Balance de la gestión de la pandemia

En su balance de la gestión de la pandemia de Covid-19, Salvador Tranche asegura que ahora todo el mundo está cuestionando si se tomaron decisiones tarde o no, es algo difícil de medir. “Para nosotros, es criticable que los gestores sanitarios no tuvieran en cuenta el modelo español para responder a la pandemia, lo hicieron igual que China o Italia y no tuvieron en cuenta el peso de este nivel asistencial”, insiste.

“No es justificable que no utilices tus mejores armas para luchar contra esto. Si se repite en el futuro sería imperdonable que no se contase con la primaria”, advierte.

En su opinión, La Rioja, Baleares y Murcia, junto a la comunidad en la que ejerce como médico de familia, Asturias, han ofrecido una respuesta adecuada.

“Alerta contenida” frente a una posible segunda oleada

De cara a una posible segunda oleada, Tranche ve el próximo otoño con incertidumbre. “En los centros todavía tenemos que mantener los dos circuitos. Lo vemos con mucho respeto. Debemos estar en “alerta contenida”, para dar respuesta si empezamos a detectar casos, para lo que es clave potenciar los equipos de primaria y el papel de los rastreadores”, destaca.

La otra corriente, pensar que “igual no pasa nada” nos puede llevar a menospreciar el riesgo y a que pille de nuevo por sorpresa, advierte el portavoz de Semfyc.

El miedo, insiste, es que coincida con patología respiratoria y gripe: “Ante síntomas frecuentes como malestar, mocos y fiebre en diciembre, tendremos que hacer PCR y mantener una vigilancia muy activa. No nos puede volver a pasar”.

Llegado el caso, “en otoño la respuesta debe ser otra. La infantería debería estar ligada a la población, rastrear los casos, y mantener el acceso a las pruebas diagnósticas”.

En el avance hacia la “nueva normalidad” los centros de salud mantienen todavía un gran volumen de atención telefónica. Tranche considera que se sitúa en el sesenta por ciento. La atención telefónica, no obstante, “es complicada, faltan elementos para el diagnóstico”.

En cualquier caso, más que enfermos crónicos descompensados, como vaticinaban, preocupan ahora los pacientes con demoras diagnósticas que no han acudido por miedo. “Infartos de la semana pasada, ictus que han evolucionado y no vinieron en su momento, retrasos diagnósticos en pacientes con cáncer. Si añadimos la situación de la atención hospitalaria puede ser preocupante”, concluye el portavoz.