El pasado jueves, 14 de septiembre, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) exigió al Ministerio de Sanidad que “busque una solución” y “abandone la indiferencia” ante el conflicto que representa la huelga de facultativos de Ceuta y Melilla desde hace más de seis meses.

Las competencias en sanidad de las dos ciudades autónomas no están transferidas y dependen del Ministerio de Sanidad. Los médicos de estas regiones llevan desde el día nueve de marzo en huelga indefinida, con parones de cuatro días a la semana y cumpliendo los servicios mínimos escrupulosamente.

“Hemos conseguido un gran respaldo por parte de los compañeros en las concentraciones que hemos realizado junto a hospitales y centros de salud. También hemos contado con mucha participación ciudadana”, explica a GM, Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta y también del Sindicato Médico de Ceuta.

Asimismo, asegura que se sienten “engañados” por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), ya que “en abril tuvimos negociaciones y llegamos a preacuerdos. Como señal de deferencia, a la llegada al ministerio de Miñones, suspendimos la huelga 24 horas hasta poder ratificar esos acuerdos en una asamblea”, comenta Roviralta. “Pero cuando fuimos a firmar esos acuerdos de mínimos nos dijeron que no podían firmar nada, que no era su competencia y achacaron la responsabilidad al Ministerio, aludiendo que ellos eran un mero órgano gestor”, añade.

“En febrero se nos reconoció oficialmente como zonas de difícil cobertura médica y hasta la fecha no hemos recibido noticias de ni una sola medida incentivadora”

Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta y también del Sindicato Médico de Ceuta

También define la respuesta de Sanidad como “decepcionante”, ya que les comunicaron la contratación de “cinco o seis” médicos más, algo que desde el sindicato definen ya no solo como insuficiente, sino como ofensivo.

“Somos un territorio aislado y dependemos de evacuaciones continuamente. Nos hacen falta muchos especialistas. En Ceuta no tenemos neurocirugía, vasculares, cirujanos plásticos, maxilofaciales, uci pediátrica, radioterapia… Y, todos esos pacientes son asumidos por otras especialidades”, afirma el presidente, que también recuerda que la ciudad vecina de Melilla cuenta tan solo con un oncólogo y ningún dermatólogo.  “Solo tenemos dos especialistas en digestivo. Antes de la pandemia teníamos siete traumatólogos, ahora solo tenemos tres”, se lamenta.

Las ciudades autónomas cuentan con una consejería que no tiene competencias asistenciales y se centra en salud pública, aún así, “solemos explicarle nuestras reivindicaciones para que luego las traslade al Consejo Interterritorial”, menciona.

El de Ceuta y Melilla es un caso único, “depender del ministerio podría parecer positivo a priori, ya que un ministerio entero lleva tan solo dos hospitales, pero definitivamente ha sido negativo”, recuerda.

Inequidad

Roviralta define a Ceuta y Melilla como el “exponente” y el “peor ejemplo” de la inequidad en el acceso a la salud en España, un principio constitucional que se incumple de forma sistémica. “La UE nos ha definido como la peor sanidad de toda España. Tenemos el menor ratio de médicos por habitante y, en el caso de Ceuta, la peor esperanza de vida de todo el estado, quien nace en Ceuta muere de media seis años antes que quien nace en cualquier otro lugar”, explica el facultativo.

Enrique Roviralta.

En Ceuta y Melilla los hospitales están catalogados como comarcales, las ciudades autónomas no cuentan con centros de referencia. “En febrero se nos reconoció oficialmente como zonas de difícil cobertura médica y hasta la fecha no hemos recibido noticias de ni una sola medida incentivadora para quienes vengan a nuestras ciudades, ninguna”, insiste Roviralta, que además asegura que en otras regiones como Baleares se va a incentivar con hasta 20.000 euros las zonas de difícil desempeño.

“Tan solo pedimos que se cumpla la ley, que establece que tiene que ser el INGESA el que defina en nuestro caso los incentivos para captar y fidelizar a los nuevos profesionales”, reclama Roviralta, que añade que, “tenemos las guardias peor pagadas de todo el estado español”.

A esta situación se suma, que Ceuta y Melilla son las únicas regiones de España que mantienen una sanción, que puede alcanzar los 1.000 euros, para quienes realizan un ejercicio mixto en su profesión, que ejercen tanto en la sanidad pública como en la privada. “Antes esta sanción era generalizada, pero desde hace 30 años se ha ido retirando progresivamente. Solo nosotros contamos con ella, y es una cuantía importante”, explica el presidente de este colegio, que además de la falta de recursos humanos, denuncia desigualdades como esta que viven día a día los facultativos de las ciudades autónomas.


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