Desde hace años, las sociedades científicas de atención primaria reclaman la necesidad de reforzar la presencia de la Medicina de Familia en el ámbito universitario, el primer escaparate para los futuros médicos. Las 200 vacantes en esta especialidad que han quedado en la última convocatoria de plazas de Formación Sanitaria Especializada hacen más evidente aún la urgencia de potenciar el atractivo de esta especialidad desde el origen, sobre la base de que no se puede elegir aquello que no se conoce.

En este contexto, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) han presentado este martes 24 de mayo su “Decálogo de Medicina de Familia y Universidad” en el transcurso de la Jornada Universidad y Medicina de Familia, celebrada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá.

El decálogo parte de la idea de que el ámbito de la atención primaria ha de desarrollarse como en el resto de experiencias internacionales. De igual modo, subrayan que la asignatura de Medicina de Familia en la Universidad debe ser obligatoria y homogénea y que el centro de Salud es el entorno adecuado para el aprendizaje de competencias para los estudiantes.

El manifiesto remarca también que la medicina de familia debe ser impartida por profesionales de este nivel asistencial, cuyo trabajo debe ser reconocido por la ANECA, y pone el acento en que la enseñanza ha de estar centrada no solo en la enfermedad sino en la persona como concepto holístico.

En la misma línea, ambas sociedades científicas consideran que resulta imprescindible fomentar la formación postgraduada especifica en medicina de familia y apuestan por promover la creación de estructuras y proyectos específicos de investigación en Atención Primaria.

Para finalizar, destacan que se han de promover las publicaciones generadas en el ámbito de la atención primaria y que es preciso innovar en metodología docente en la Universidad, utilizando la experiencia de la Medicina de Familia en la FSE, al mismo tiempo que coinciden en la necesidad de crear un espacio de conocimiento propio.

El momento de renacer

Desde la perspectiva de SEMG, su presidente, Antonio Fernández-Pro, admite, a juzgar por los hechos, que la especialidad no es atractiva para los futuros médicos debido al maltrato continuado al que se han visto sometidos los profesionales de atención primaria, agravado durante la pandemia, una idea que ha expresado durante la inauguración.

Según su análisis, “es el momento de generar conocimiento y renacer, y más teniendo en cuenta que no hemos avanzado mucho en los últimos cinco años debido a la COVID-19”, afirma el presidente nacional de la SEMG, que subraya que, en cualquier caso “se necesita voluntad política para solucionar los problemas atávicos que arrastra el primer nivel asistencial desde hace décadas”.

En declaraciones a GACETA MÉDICA, Fernández-Pro insiste en la importancia de tener visibilidad en el ámbito universitario. “Si no te conocen, no te eligen”, apunta.

Entre las barreras en el ámbito universitario, el presidente de SEMG destaca que “la medicina de familia no aparece como un cuerpo solvente de conocimiento, sino más bien como asignatura voluntaria y otras veces ni eso. En algunas ocasiones sí como obligatoria, pero muchas veces ni están implementadas por médicos de familia con práctica asistencial”.

“Eso también lo impide el sistema de acreditación de Aneca, -continúa- donde la asistencia no tiene mucho peso y que habrá que modificar. No podemos vivir con criterios del siglo pasado para afrontar problemas del siglo XXI”.

Fernández-Pro insiste en que “tenemos que avanzar todos juntos y reforzar el conocimiento del estudiante de este ámbito asistencial y esta especialidad”. “Si realmente queremos que sea el eje del sistema, no tiene ningún sentido que no sea así”, añade. Para finalizar, subraya que carece de sentido que a nivel del estado se implementen una serie de líneas estratégicas (en referencia al marco y al plan de acción en atención primaria) y que estas líneas no tengan una continuidad en las facultades de medicina, lamenta.

La urgencia de tomar medidas ahora

En la misma línea José Polo García, presidente de Semergen, destaca como fundamental que la Medicina de Familia se imparta desde la universidad, “una reivindicación que llevamos haciendo desde hace años -subraya- y sobre la cual es preciso tomar medidas ahora.

“Más nunca que los estudiantes deben de conocer la Medicina de Familia desde su formación, además es importante que otras especialidades conozcan la especialidad y la valoren. Queremos ir de la mano de la Universidad para potenciar la medicina de familia”, afirma.

En declaraciones a GM, Polo admite que en la actualidad la formación en la facultad sobre medicina de familia es mínima, “prácticamente no se conoce”. La sociedad, los estudiantes de medicina y el resto de los especialistas han de saber que “somos médicos integrales, y que conocemos al paciente, y vemos al paciente y a su familia desde que nace hasta que muere”, concluye.

Ausencia de masa crítica

Durante la jornada, se ha analizado la situación de la Medicina de Familia en las universidades españolas, al mismo tiempo que se han dado a conocer experiencias de éxito de los médicos de familia, entre otros muchos puntos.

Entre otros muchos ponentes, Aurora Valenzuela, decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, y José Vicente Saz, rector de la Universidad de Alcalá, han ofrecido su análisis sobre la realidad y el futuro de la medicina de familia en la universidad española.

Valenzuela subrayó como uno de los problemas en este sentido es que “falta masa crítica para asegurar la presencia de los médicos de familia en la universidad. Tenemos que realizar el doctorado, hay que investigar y estimular la acreditación universitaria. Si no somos capaces de hacerlo, las universidades no van a poder acogerles en las competencias que pueden desarrollar”, advirtió.

Necesitamos a los médicos de familia, necesitamos más especialistas en medicina de familia, hay que dignificar la profesión y hay un reto importante”, indicó la decana.

Según su análisis, “los responsables del problema somos todos, hay que utilizar la imaginación y tenemos que tomar decisiones”. Valenzuela remarcó que necesitamos profesionales acreditados “y esto significa abrir la mente, conversar, aplicar el sentido común y tener mucha capacidad de adaptación a los cambios sociales que nos exigen un rediseño”.

La portavoz también subrayó como esencial que se creen unidades docentes con el nombre de medicina de familia, más allá de áreas de conocimiento como tal.

Por su parte, José Vicente Saz Pérez, rector de la Universidad de Alcalá, recordó que inicialmente el modelo de acreditación parte de otro tipo de enseñanzas universitarias con una base de formación científica, como la Física, que busca formar científicos. “En medicina no es así”, sentenció.

El experto echa en falta una figura intermedia, junto a los catedráticos y las figuras docentes actuales: “Necesitamos integrar otro tipo de profesores con menor recorrido científico que sean excelentes profesionales”. “Estoy seguro de que mis maestros, que se dedicaban a la docencia y eran grandísimos profesionales en la práctica, no se habrían podido acreditar en la actualidad”, concluyó.


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