Almudena Fernández Madrid | viernes, 27 de enero de 2017 h |

Recientemente nombrado vocal de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), Benjamín Abarca comentó a GM la tarea a la que se enfrenta en este nuevo cargo y analizó la situación de la AP que necesita muchos cambios en los próximos años.

Pregunta. ¿Cuáles son sus retos dentro de Facme?

Respuesta. Acepté participar en Facme porque el presidente propuso dar continuidad a lo ya hecho, que es mucho, crear un equipo que le dé aún más cohesión y con unos objetivos muy claros. La parte que a mí me corresponde será ayudar a construir una estructura que permita que todas las sociedades científicas españolas se sientan a gusto en Facme y la consideren su casa. Una vez construida esa parte, yo creo que sería importante ser ese interlocutor de referencia, algo que prácticamente se ha conseguido. Quizá falta crear unos mecanismos que sean reconocidos para poder garantizar que la presencia de la federación sea real en toda la toma de decisiones, ese es un objetivo muy claro de toda la Junta Directiva. Otra cuestión que para mí es sustancial es dar siempre el punto de vista de los médicos de familia a los que represento, de las tres sociedades de AP.

P. ¿Cree que atención primaria debería tener un papel más importante dentro de Facme?

R. Ahora mismo estamos representamos más que razonablemente. El puesto de secretario y los dos de vocales, uno de los cuales por un error de interpretación no pudo cubrirse, pero esperamos que pueda solucionarse, creo que son suficientes. Además, no veo a Facme como una relación de puestos, eso lo ha trasmitido perfectamente su presidente, Fernando Carballo, queremos formar un equipo que sea el impulsor de todos los cambios, y aunque en todo equipo siempre hay un líder, todos formamos parte del mismo y eso es lo fundamental.

P. ¿Cómo se puede poner en valor la medicina de familia desde Facme?

R. Facme es una herramienta y lo que pretende es aglutinar en su seno a todas las sociedades científicas y buscar esa confluencia que nos dé un valor añadido. Evidentemente, la AP tiene su peso específico y nosotros trataremos de dar el punto de vista de la primaria en todas las decisiones que se vayan tomando.

P. ¿En qué situación se encuentra ahora mismo la especialidad? ¿Cree que está mejorando?

R. Es evidente que la AP ha sido una de las partes del sistema que más ha sufrido durante esta época de crisis, y nada de lo que se ha ido perdiendo hasta la fecha se ha recuperado. Una de las cuestiones absolutamente básicas y fundamentales es recuperar la tasa de reposición, será crucial en los próximos cinco o diez años, si no la AP va a tener sufrir un revés muy importante, pues durante ese periodo cerca del 50 por ciento de los médicos de primaria se jubilarán. Por eso, hay que reponerlos con médicos jóvenes, que los hay y están muy preparados. Hay que tener voluntad política de cubrir las plazas y ahora mismo está limitado por la tasa de reposición.

P. ¿Qué otros cambios son también urgentes para 2017?

R. Poner en valor real la AP, que se crea de verdad que debe ser el núcleo del sistema. El protagonista, evidentemente, es el paciente, pero el que está más cercano a él, en la puerta de entrada del sistema, es el médico de familia, y eso hay que dotarlo de capacidades y de recursos. Una de ellas es que tenga capacidad de gestión real, que se pueda involucrar al profesional en la toma de decisiones, eso es algo que se demanda. También hay que darle opciones de verdad para mejorar la calidad, que es lo que buscamos todos. Esto es lo primero, y todo lo demás viene en cascada.

P. Con el cambio que se ha producido en el Ministerio de Sanidad, ¿cree posible que se avance en gestión clínica?

R. Carlos Macaya y su equipo dejaron la gestión clínica muy a las puertas, yo creo que se está retrasando en función del avatar político del último año, pero confío en que 2017 sea el impulso definitivo a la misma, que necesariamente ha de ir con paso firme pero no apurado, de la mano del consenso. También hay gente que la ve como una amenaza, y lo que hay que hacer es explicar lo que es e ir avanzando en algo con lo que yo creo que todo profesional se siente cómodo, que es en involucrarse en la toma de decisiones. Eso los profesionales de cualquier nivel lo asumen y lo quieren, lo que pasa es que hay que poner las condiciones para que sea así y vaya a buen puerto, y evidentemente con el consenso de la inmensa mayoría, esa es la clave.

P. El Tribunal Supremo ha declarado nulo el Decreto de Troncalidad y, precisamente, la medicina de familia había mostrado su descontento con el rumbo que estaba tomando el mismo en los últimos meses, ¿qué cambios serían necesarios?

R. Desde el Foro de Médicos de Atención Primaria se hizo un manifiesto en el que se explicitaban perfectamente estos cambios fundamentales. El modelo que entendíamos que era el adecuado se ha cambiado en algunos aspectos y para nosotros es absolutamente fundamental que conserve lo que era la esencia del primer modelo.

Con el actual podría darse la paradoja de que un médico de familia durante los dos primeros años de troncalidad —ya no digo todos los demás, que también, pero específicamente un médico de familia— no pasase por el centro de salud, lo que es absolutamente inaceptable. Aquí volvemos otra vez al principio, y es un momento muy interesante para retomar algunas de las cosas que se han hecho. Nosotros estuvimos y estamos a favor de la troncalidad, pero no de esta troncalidad, sino de una que asuma parte de las cuestiones que planteó la Comisión Nacional de Medicina de Familia que, por razones que desconozco, no se tuvieron demasiado en cuenta. El ministerio también está en la línea de retomar los puntos que parecieran conflictivos y esperemos que se llegue a buen puerto. Yo estoy convencido de que sí porque no puede haber razones que alejen tanto lo se hablaba antes del verano de lo que finalmente se comentó a final de 2016.