Los interlocutores policiales aparecieron en el sistema en el año 2017 con una misión fundamental: asesorar a los sanitarios ante una lacra en aumento que les persigue cada vez más, las agresiones.

Estas unidades de la policía nacional están presentes en todas las capitales de provincia y en tres grandes ciudades españolas: Algeciras, Gijón y Vigo. El comisario Manuel Yanguas, como interlocutor policial nacional, es el encargado de coordinar al resto de interlocutores en esta labor que poco a poco ha concienciado a los sanitarios de la importancia que tiene denunciar las agresiones que sufren en sus puestos de trabajo. “No consideramos que haya un incremento de las agresiones en los últimos años, sino un incremento en las denuncias”, explica a GM Yanguas.

La insistencia de esta unidad de la policía en la importancia de denunciar cada agresión se basa en que un delito no denunciado es un delito no conocido por las Autoridades y por lo tanto es un delito que “no existe”.

“El médico de hace una década estaba menos concienciado que el de ahora, nuestra unidad ha ayudado a sensibilizar sobre este asunto. Siempre que participamos en jornadas y congresos hacemos hincapié en que se deben denunciar las agresiones”, apunta Yanguas.

Formación

Las formaciones que realizan los interlocutores sanitarios consisten en enseñar al personal como debe controlar una situación tensa para evitar que vaya a más, “nos centramos en medidas preventivas, enseñamos a los médicos técnicas y herramientas con las que controlar la situación”, comenta Yanguas, que afirma que es importante saber detectar a la persona que llega a la consulta alterada o que se va alterando según la información que recibe por parte del médico.

Los interlocutores sanitarios se reúnen muy a menudo con el personal sanitario, las organizaciones y los consejos, para fomentar mediante jornadas lo fundamental que es denunciar los hechos. “Distribuimos entre los centros cartelería y crípticos informativos”, menciona Yanguas que resalta que, aunque por el momento esta formación ha estado centrada en el personal sanitario, desde hace unos meses quieren centrarse también en los pacientes: “Queremos distribuir cartelería para los pacientes, para las personas que están en la sala de espera”.

Asimismo, Yanguas menciona que estamos acostumbrados a ver carteles que advierten sobre los derechos de los pacientes y que sería recomendable también incorporar, en cierto modo, alguno que diga cuales son las obligaciones de los mismos. “Buscamos aconsejar a los pacientes que tengan un trato preferente, respetuoso y cariñoso con el personal sanitario”, explica el comisario.

“Cualquier persona que resulte condenada por una agresión a un sanitario debe saber que tendrá antecedentes penales”

Comisario Manuel Yanguas, Interlocutor Nacional de Agresiones a sanitarios

“Queremos también prevenir de las consecuencias que puede tener para el agresor atentar contra una autoridad sanitaria”, añade Yanguas.

El objetivo de la unidad es también formar a las nuevas generaciones. Actualmente dan cursos en las facultades de medicina, farmacia y enfermería de la Universidad Complutense de Madrid y dentro de poco empezarán a hacerlos de la misma forma en la Universidad Francisco de Vitoria. “También preparamos a estudiantes de psicología para que puedan atender a los médicos agredidos y enseñarles técnicas y herramientas para superar una agresión. La respuesta de las nuevas generaciones está siendo buena, están concienciados y encantados con las actividades que promovemos desde la unidad”, resalta Yanguas.

Los agresores

Una de las consecuencias mencionadas por el comisario Yanguas es la de tener antecedentes penales una vez terminado el proceso y determinado que el agresor es el culpable de los hechos. “Hay multitud de profesiones, cómo la de policía o vigilante de seguridad, que tienen como requisito para ser desempeñadas no tener antecedentes. Cualquier persona que resulte condenada por una agresión a un sanitario debe saber que los tendrá”, afirma con contundencia el comisario.

Actualmente, los colegios y consejos de médicos y enfermeras se están personando en los procedimientos penales como acusación particular para solicitar ordenes de alejamiento. Esto presenta un perjuicio más para los agresores, puesto que tienen que cambiar de centro u hospital y desplazarse la próxima vez que necesiten acudir a estos.

A menos que sean delitos graves, los agresores no suelen ser privados de su libertad. En el caso de daños morales, amenazas, insultos, etc, se enjuicia a través de multas. “Estas multas están contempladas como días-multa, que son variables y dependen de la capacidad económica del condenado. Son estimadas por el juez en base a la capacidad económica del agresor”, comenta Yanguas.

“Los agresores reinciden porque les da resultado. Mediante la violencia consiguen la receta, obtienen la baja o que les adelanten la hora, por ejemplo”

Comisario Manuel Yanguas, Interlocutor Nacional de Agresiones a sanitarios

En los casos más graves sí que están previstas medidas penales con penas de cárcel para los agresores. Cuando las lesiones son más graves la ley lo contempla como atentado a la autoridad si el delito se comete contra personal sanitario calificado como funcionario público y afecta a aquellos que trabajan en la seguridad social, igual que en el caso de los docentes. Sin embargo, de esta forma, quedan más desprotegidos quienes trabajan en la sanidad privada.  

Según los datos del ministerio de sanidad, hay un 20 porciento de reincidentes, es decir, de agresores que lo vuelven a hacer en más ocasiones. “Lo hacen porque les da resultado, mediante la violencia consiguen la receta, obtienen la baja o que les adelanten la hora, por ejemplo. Al ver que sus actos no tienen consecuencias y que consiguen lo que quieren, lo repiten”, atestigua el comisario.

Manuel Yanguas durante su entrevista con Gaceta Médica.

Aunque no se trata de algo general, desde la unidad han detectado algunos casos en los que aparte de las lesiones o insultos también se han producido delitos de odio contra mujeres y personas migrantes.

Según el ministerio, una de cada cuatro agresiones es producida por los familiares y los acompañantes de los pacientes. “Hablan en nombre del paciente porque este no está en condiciones de protestar en muchas ocasiones”, menciona el comisario, que además considera que este tipo de agresiones, como la explicada en GM hace unos meses, se produjeron en mayor cuantía durante la época de las restricciones. Los familiares y acompañantes se crispaban y agredían física o verbalmente en más ocasiones debido a que nos les dejaban entrar en las consultas.

Por otra parte, En el año 2015 se produjo una modificación del código penal en el que se bajaron las penas por vejaciones e insultos leves, dejando de ser estos delitos-falta, y pasando de ser contemplados como infracciones penales pasando al orden civil. Yanguas lo considera un error, cree que castigar con más dureza las agresiones a sanitarios ayudaría a que estas se redujeran. “Si se volvieran a condenar, se incrementasen las penas o convirtiéramos en delito estas conductas cortaríamos por los sano estas vejaciones o insultos menos graves”, opina.

Más seguridad

Actualmente, los centros sanitarios tienen un gran problema de presupuesto. “Es fundamental incrementar los presupuestos dirigidos a la seguridad, con creación de departamentos enfocados a ello, que tengan directores de seguridad centrados en este tema”, asegura el comisario.

Yanguas explica que estos departamentos deben de tener responsables que se ocupen de evaluar los riesgos, para saber donde se están produciendo las agresiones y en que franjas horarias por ejemplo, para así saber que tipo de medidas de seguridad deben aplicarse y en que centros son más necesarias.

“Queremos que puedan denunciar desde la propia consulta, para ahorrarles molestias”

Comisario Manuel Yanguas, Interlocutor Nacional de Agresiones a sanitarios

Además, Yanguas afirma que este aumento de la seguridad se tiene que dar en los centros de atención primaria, ya que los grandes hospitales están más organizados en este aspecto.

El interlocutor pide más control de acceso a los centros porque considera que, “hay demasiada poca seguridad en lugares donde se están cometiendo conductas reincidentes”.

Es importante invertir en más seguridad en estos centros, ya que al ver que el médico no denuncia y que no hay guardias de seguridad que les detengan o impidan la agresión, los agresores reinciden.

El procedimiento

En ocasiones a los médicos les produce molestias tener que ir a una comisaría a denunciar por distintos motivos. A veces es por la normalización de estas situaciones. Los médicos tienen que seguir trabajando y tratando al resto de pacientes y por un “simple” insulto no quieren abandonar su puesto de trabajo. “Queremos que puedan denunciar desde la propia consulta, para ahorrarles molestias”, comenta Yanguas.

Otro motivo es el miedo. “En lugares con menos población, muchos de ellos temen encontrarse con sus agresores, que pueden ser sus vecinos. En otras ocasiones hemos detectado que tampoco denuncian incluso por empatía”, añade Yanguas que asegura que muchos sanitarios se ponen en el lugar de los agresores.

“Cuando la situación es insostenible, gracias a la App Alertcops, los médicos podrán conectar con la comisaría más cercana y pronto serán atendidos por un vehículo radiopatrulla”

Comisario Manuel Yanguas, Interlocutor Nacional de Agresiones a sanitarios

El comisario tiene comprobado que cuando se trata de hechos menos graves, los médicos deciden comunicarlo a los colegios ya que el procedimiento a seguir es más sencillo. “A muchos les causa trastornos denunciar, porque no saben si los hechos son denunciables y les es más cómodo comunicarlo en colegios”, explica Yanguas.

Advierte de que en comisarias estas denuncias suelen llegar a término, mientras que en los colegios se limitan a hacer estadística y llevar una contabilidad de esta lacra, además de remitir al agredido a la comisaria, donde ya se le toma declaración, a él y al agresor.

Yanguas recuerda de la importancia de Alertcops, una aplicación que cuenta ya con 1.300 inscritos y anima al personal sanitario a descargársela: “Los interlocutores estaremos más adelante para asesorar. Pero cuando la situación es insostenible, gracias a esta App, los médicos podrán conectar con la comisaría más cercana y pronto serán atendidos por un vehículo radiopatrulla”.

Uno de cada diez sanitarios agredidos presenta secuelas psicológicas como pueden ser depresión o estrés postraumático. Cada día recurren a más bajas por ansiedad. Los médicos de por sí tienen niveles muy altos de estrés debido a las exigencias de su trabajo, esto sumado a que se les agreda y no se respete su profesionalidad ha hecho que tengan incluso tasas más altas de suicidio que la población general.


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