La exposición profesional a la COVID-19 en profesionales sanitarios no conlleva más gravedad clínica ni mortalidad. Asimismo, los que fueron hospitalizados a causa de la infección por SARS-CoV-2 presentaban “menos comorbilidades, síntomas más leves y un mejor pronóstico” que los trabajadores no sanitarios. Así lo han reflejado los resultados de un estudio de cohorte observacional basado en datos del Registro SEMI-COVID-19, de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Este trabajo viene firmado por 25 médicos internistas y ha sido publicado en la Revista Científica PLOS ONE bajo el título “Healthcare workers hospitalized due to COVID-19 have no higher risk of death than general population. Data from the Spanish SEMI-COVID-19 Registry”.

Entre los trabajadores sanitarios, 142 (33,9%) eran médicos, 107 (25,5%) eran enfermeras, 98 (23,4%) eran auxiliares de enfermería y 72 (17,2%) desempeñaban otros cargos y funciones en el ámbito sanitario. Los departamentos a los que pertenecían la mayor parte de ellos fueron Atención Primaria (16,6%), Servicio de Urgencias (11,3%) y Medicina Interna (11,3%).

En dicho estudio, se incluyeron datos de un total de 4.393 pacientes en una horquilla de edad entre los 20 y 65 años. De ellos, 419 eran profesionales sanitarios y 3.974 trabajadores no sanitarios. La mediana de edad se situó en los profesionales sanitarios en 52 años y el 62,4 por ciento eran mujeres.

Variables del estudio

En el estudio, se analizaron aproximadamente 300 variables, incluyendo datos epidemiológicos, datos de RT-PCR, historial médico personal y de medicación, síntomas y hallazgos de exámenes al ingreso, pruebas de laboratorio y de diagnóstico por imagen, tratamiento farmacológico, soporte respiratorio durante la hospitalización, complicaciones y muerte durante la hospitalización, así como reingresos y supervivencia 30 días después del diagnóstico.

La prevalencia de comorbilidades y los hallazgos radiológicos graves al ingreso hospitalario fueron menos frecuentes en el grupo de profesionales sanitarios. Por el lado opuesto, fueron más habituales en el grupo de no sanitarios (entre estos hallazgos figuran, por ejemplo, el derrame pleural).

No obstante, no hubo diferencias respecto a la necesidad de soporte respiratorio y la necesidad de ingreso en UCI entre ambos grupos. Aun así, la sepsis (1,7% en trabajadores sanitarios frente a 3,9% en no sanitarios) y la mortalidad hospitalaria (0,7% frente a 4,8%) fueron menos frecuentes entre el personal sanitario.

La dependencia moderada y severa fue más frecuente en trabajadores no sanitarios. Un hallazgo interesante del estudio fue que al ingreso el trabajador sanitario presentó síntomas más leves, tales como pérdida del olfato o gusto y artralgia, así como un mejor perfil analítico.


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