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Con la crisis sanitaria generada por la COVID-19, buena parte de los pacientes que tienen patologías crónicas han visto cómo el confinamiento acrecentaba sus dudas en materia de autocuidado, seguimiento y procedimientos de actuación ante agravamientos.

Conscientes de la necesidad de mejorar la formación de este colectivo en este sentido, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria y Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria han alcanzado un acuerdo para elaborar y distribuir a través de las farmacias especiales para ellos.

Las recomendaciones han sido redactadas y diseñadas para concentrar en una única página consejos y pautas para que los pacientes apliquen a sus rutinas.

Por el momento, se han editado documentos específicos con pautas de autocuidado saludables y enfocadas a la prevención de la salud para pacientes con enfermedades cardiovasculares, EPOC y asma.

Los documentos reflejan ese enfoque transversal y aseguran la continuidad de cuidados que ofrecen ambos profesionales sanitarios.

Para Gisela Galindo, vicepresidenta segunda de Semfyc, “la continuidad asistencial se refuerza cuando los pacientes reciben la misma información en todos los niveles asistenciales. Una información clara, fiable y concordante, hace que las personas conozcan mejor su problema de salud y les da confianza para tomar decisiones de manera independiente facilitando el autocuidado”.

Por su parte, Jesús C. Gómez, presidente de Sefac, señala que “el papel de la farmacia comunitaria durante la pandemia se ha visto acrecentado al ser un centro sanitario considerado esencial y al que muchos pacientes han tomado como referencia para resolver sus dudas y consultas, de ahí la importancia de iniciativas como esta, en la que, junto con los médicos de familia, podemos ofrecer recomendaciones contrastadas para que los pacientes sepan mejor cómo afrontar sus dudas respecto a sus patologías y la COVID-19”.

Hasta el inicio de la pandemia, las consultas sobre patologías crónicas suponían un 80 por ciento de las consultas para los médicos de familia y comunitaria. Durante las fases más graves de la punta epidémica, buena parte de las consultas para pacientes crónicos se redirigieron hacia atención telefónica u otros sistemas de telemedicina.

Muchos pacientes crónicos han visto cómo, durante este proceso, han tenido que tomar más protagonismo, si cabe, en el control de su enfermedad, pues asumieron que como colectivo de riesgo era importante no contagiarse de COVID-19, pero también era importante no entrar en un agravamiento o crisis de la enfermedad que padecen”, señala Galindo.

Asimismo, los médicos subrayan que han empezado a detectar las consecuencias del miedo sobre el bienestar emocional de unos pacientes que, a menudo, además de crónicos, son frágiles, tal y como señala la portavoz de Semfyc. “Establecer el vínculo entre la consulta del médicos de familia, la farmacia y el cuidado domiciliario, es clave”, concluye.


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