El COVID-19 ha afectado a todos los niveles y profesiones, pero ha habido un grupo de personas que se ha visto especialmente aquejado por esta situación: los sanitarios.

Tres años después del inicio de la pandemia, un informe completo de la Alianza Mundial de Profesiones de la Salud (WHPA, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado el alcance del daño físico y psicológico causado a los profesionales de la salud durante este periodo de tiempo.

Bajo el nombre ‘Lo que la pandemia de COVID-19 ha expuesto: los hallazgos de cinco profesiones de la fuerza laboral de salud global’, el documento reúne la evidencia del impacto de la pandemia de cinco miembros de la WHPA, la Federación Dental Mundial, la Federación Farmacéutica Internacional, el Consejo Internacional de Enfermeras, la Confederación Mundial de Fisioterapia y la Asociación Médica Mundial, que en total representan 41 millones de profesionales sanitarios.

El informe, afirma que los trabajadores de la salud temían por su seguridad personal durante la pandemia debido a la falta de equipo de protección y la ausencia de apoyo y seguridad sistemáticos, sintiéndose infravalorados.

El presidente de la WHPA, Jonathon Kruger, ha explicado que, al agrupar los datos de las encuestas realizadas durante la pandemia, las organizaciones de la WHPA han podido armar una imagen única de cómo se veía la pandemia para los profesionales de la salud en el terreno.

“En todo el mundo, la falta de inversión previa en los sistemas de salud produjo fallos en los equipos multidisciplinares”, ha asegurado Kruger, y ha añadido que un primer paso vital sería tener más profesionales de la salud en los puestos de liderazgo más importantes, para así, “contrarrestar la actual desconexión entre los que toman decisiones y los profesionales de la salud que se encuentran en primera línea”.

Líneas principales del informe

El informe rescata una de las demandas más acuciantes del sistema sanitario: la falta de preocupación por la salud mental y el poco apoyo psicosocial experimentado por el personal profesional, además de la interrupción que se produjo en su educación, con el cierre de centros educativos y la postergación o cancelación de prácticas clínicas.

En el documento, se hace referencia a la petición de los profesionales de tener una mayor participación en la planificación, la estrategia y la toma de decisiones de alto nivel sobre las políticas que son responsables de llevar a cabo.

“La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de proteger y salvaguardar a los trabajadores de la salud. Debe existir un compromiso inmediato a nivel nacional”, subraya el informe de los profesionales.

Además, incide en la idea de que, sin una representación adecuada, los trabajadores sanitarios seguirán teniendo una “responsabilidad desproporcionada” y se verán en la posición de “implementar soluciones sin tener la autoridad para hacerlo”.

Para concluir, también aborda el tema de la violencia contra los sanitarios, alegando que la exposición a esta debe ser medida. “Los riesgos agravantes para los trabajadores de la salud deben mitigarse de inmediato a través de políticas proactivas”, explica el documento publicado por la OMS.


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