La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) ha realizado un llamamiento sobre los datos de vacunación que recoge el último informe sobre el “Estado mundial de la infancia 2023”, realizado por Unicef. Según este análisis, que está centrado en la vacunación infantil, uno de cada cinco niños y niñas, alrededor de 67 millones, nunca ha sido vacunado o no ha recibido todas las vacunas que necesita. La entidad remarca que estos niveles no se habían visto desde 2008 y subraya que cerca de 48 millones no han recibido ninguna vacuna. Datos que sustentan la impresión de los especialistas en todo este tiempo y que confirman que las consecuencias de la pandemia de COVID-19 han sido catastróficas para la inmunización infantil.

Algunas enfermedades están resurgiendo en países donde se había logrado controlar, y al mismo tiempo se están registrando más casos en países que aún no lo habían conseguido. Aepap cita en este sentido, como ejemplo, brotes de cólera, sarampión y poliomielitis.

  • Cólera. Esta enfermedad suele propagarse debido a la falta de agua potable e instalaciones de saneamiento. Puede causar la muerte en cuestión de horas si no se trata. Tras años de declive, en 2022, los casos de cólera y las muertes asociadas a la enfermedad aumentaron en todo el mundo. Se vieron afectadas regiones de África Oriental, Oriente Medio y Asia Meridional que no habían registrado ningún brote a gran escala en más de diez años. Paralelamente, en Haití, una grave epidemia de cólera afectó a miles de niños y niñas.
  • Sarampión. Esta es una de las enfermedades más contagiosas y mortales del mundo. Algunos casos pueden tener complicaciones graves, tales como neumonía, diarrea grave, ceguera e inflamación cerebral. En 2021, una cifra sin precedentes de casi 40 millones de niños y niñas no recibieron la vacuna contra el sarampión. Al año siguiente se produjeron decenas de brotes masivos y con consecuencias devastadoras en todo el mundo.
  • Poliomielitis. Es altamente infecciosa y afecta a las niñas y niños no vacunados. En casos graves, puede causar parálisis permanente y la muerte. Se han logrado avances extraordinarios en el camino hacia la erradicación de la poliomielitis. En los dos últimos años, sin embargo, estos esfuerzos se han visto amenazados por un aumento de los brotes. Los niños y niñas de Chad, Nigeria, la República Democrática del Congo y Yemen se han visto especialmente afectados. En 2022, además, aparecieron casos de poliomielitis en Malawi y Mozambique, dos países que durante décadas habían estado libres del virus. También, en estos primeros meses de 2023 se ha registrado un caso en Estados Unidos y otro en Perú, países libres de poliomielitis desde hace décadas. La detección del virus en aguas residuales en Reino Unido e Israel pone de manifiesto que el riesgo alcanza a todo el mundo.

“No vacunar a los niños, es poner en peligro su vida y su salud, así como el crecimiento y el desarrollo de la propia sociedad

Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de Aepap

La historia de los niños y niñas que no reciben las vacunas que necesitan está marcada por la desigualdad, la pobreza y la escasez de servicios básicos (sanitarios, educativos, infraestructuras) en las comunidades. De cada cuatro niños sin vacunar en todo el mundo, más de tres se encuentran en solamente 20 países. Son niños que viven en las zonas rurales más remotas, en los barrios marginales de las ciudades, en regiones en crisis o en comunidades de migrantes y refugiados, y es muy urgente llegar a ellos con vacunas, remarcan desde la asociación.

Acción inmediata

“No vacunar a los niños, es poner en peligro su vida y su salud, así como el crecimiento y el desarrollo de la propia sociedad, presionada por los gastos para atender a las personas enfermas. Las vacunas ayudan a los niños a desarrollarse, sirven de apoyo a las familias y sus cuidadores, y benefician la salud de la comunidad en general”, asegura Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de Aepap. Las vacunas ofrecen un rendimiento inigualable de la inversión: cada dólar gastado en vacunación produce un retorno de la inversión de 26 dólares, insisten.

A pesar de los innegables progresos alcanzados a lo largo de muchas décadas, este informe de Unicef revela que muchos niños siguen sin recibir vacunas esenciales para su supervivencia. Es necesario actuar de inmediato para vacunar a todos los niños, con independencia de dónde han nacido, quiénes son y dónde viven. Si tomamos medidas ahora, ofreceremos a la infancia de hoy y a los adultos de mañana la oportunidad de desarrollarse plenamente.

El informe de Unicef analiza las causas y propone un conjunto de medidas que pueden contribuir a la resolución del problema. Entre ellas destacan:

1) Reforzar la confianza en la vacunación, establecer una comunicación eficaz con las comunidades.

2) Invertir en inmunización y en atención primaria de salud.

3) Promover las innovaciones e invertir en tecnologías novedosas para ampliar la accesibilidad y la asequibilidad de las vacunas.

4) Mejorar la vigilancia de las enfermedades.

Uno de los problemas detectados y puestos de manifiesto en el informe de Unicef es que hay indicios preocupantes de que la confianza en las vacunas está disminuyendo en algunos países. Y es que la confianza de las familias es clave para el éxito de los programas de vacunación. Los datos de UNICEF señalan que en España el índice de confianza, en estos tres últimos años, ha descendido un 8,3 por ciento, hasta situarse en el 88,6 por ciento. Es, aún, un nivel considerable, pero constituye una llamada de atención, una señal de alarma a la que hay que responder con reflexión, análisis de los datos y acciones sin demora.

Para finalizar, desde Aepap remarcan que la sociedad científica se siente comprometida con los objetivos de recuperar el nivel de confianza de la población en las vacunas y las caídas de las coberturas vacunales comprobadas como consecuencia de la pandemia.


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