Los conflictos armados afectan a las poblaciones de maneras que van más allá de la violencia directa. Uno de los aspectos menos visibles es su impacto en la salud, especialmente en las enfermedades crónicas. En este sentido, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha elaborado un informe que arroja luz sobre esta realidad que en estas situaciones de conflicto suelen pasar desapercibidas y, a menudo, pasado por alto: la “muerte silenciosa” que acecha a quienes padecen enfermedades crónicas en zonas de conflicto.

Las guerras generan un caos que desmantela los sistemas de salud y socava las estructuras sociales y económicas. En este contexto, la atención médica para enfermedades crónicas se ve gravemente comprometida, dejando a quienes dependen de ella en una situación de extrema vulnerabilidad. La interrupción de la cadena de suministro de medicamentos, la destrucción de infraestructuras sanitarias y la migración forzada de profesionales de la salud son solo algunas de las consecuencias que agravan la carga de enfermedades crónicas en medio del conflicto.

“Muerte silenciosa”

El informe de SESPAS destaca cómo esta “muerte silenciosa” se manifiesta de múltiples formas. En primer lugar, está el acceso limitado o nulo a medicamentos esenciales para el control de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o el VIH/SIDA. La falta de suministros médicos básicos se convierte en una sentencia de muerte para aquellos cuya supervivencia depende de un tratamiento constante y adecuado. Las personas con enfermedades crónicas se ven obligadas a enfrentarse a la disyuntiva de arriesgarse a sufrir complicaciones graves o mortales debido a la interrupción del tratamiento, o bien enfrentarse a los peligros de desplazarse en busca de atención médica en medio de un conflicto.

Además de la escasez de medicamentos, las condiciones de vida extremas durante los conflictos también agravan las enfermedades crónicas. La desnutrición, las condiciones insalubres de refugio, la falta de acceso a agua potable y saneamiento adecuado son factores que exacerban los síntomas y complicaciones de las enfermedades crónicas. Por ejemplo, un paciente con enfermedad renal crónica puede experimentar un deterioro rápido de su salud debido a la falta de acceso a una dieta adecuada y a la insuficiencia de diálisis.

Otro aspecto crucial destacado en el informe es el impacto psicosocial de los conflictos armados en las personas con enfermedades crónicas. El estrés, la ansiedad y el trauma derivados de la violencia y la incertidumbre pueden agravar los síntomas de las enfermedades crónicas y dificultar la adherencia al tratamiento. Además, la pérdida de redes de apoyo social y el desplazamiento forzado pueden dejar a estas personas aisladas y desamparadas, aumentando su sufrimiento y su riesgo de complicaciones médicas.

Respuesta Integral

La falta de atención a las enfermedades crónicas durante los conflictos armados no solo tiene consecuencias inmediatas, sino que también genera un legado de enfermedad y discapacidad a largo plazo. Las personas que sobreviven a un conflicto armado con enfermedades crónicas no tratadas se enfrentan a un futuro marcado por el deterioro de su salud y su calidad de vida. Además, la carga adicional que representan estas enfermedades para los sistemas de salud ya debilitados dificulta la reconstrucción y la recuperación después del conflicto.

Para abordar esta crisis de salud pública en zonas de conflicto, se requiere una respuesta integral y coordinada a nivel nacional e internacional. Es fundamental garantizar el acceso continuo a medicamentos y servicios de salud para las personas con enfermedades crónicas, incluso en los entornos más hostiles. Esto implica no solo la provisión de suministros médicos y la reconstrucción de infraestructuras sanitarias, sino también la implementación de estrategias de salud pública centradas en la prevención, el monitoreo y la atención integral de las enfermedades crónicas en contextos de conflicto.

Además, es necesario abordar las causas subyacentes de los conflictos armados y trabajar hacia la construcción de sociedades más justas, pacíficas y equitativas. La prevención de conflictos y la promoción de la paz son componentes esenciales de cualquier estrategia para proteger la salud y el bienestar de las poblaciones afectadas por la violencia armada.


También te puede interesar..