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Hematología al igual que han hecho el resto de especialidades ha tenido que adaptar el abordaje asistencial a la nueva realidad sanitaria. La crisis de la Covid-19 ha interrumpido procesos clave como la investigación, en un área que lleva tiempo sumando avances. El presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, Ramón García Sanz, avanza en GM el escenario actual y analiza el futuro de esta especialidad.

Pregunta. La Covid-19 ha puesto ‘patas arribas’ el abordaje asistencial de diversas patologías. Desde los servicios de hematologia, ¿cómo se le ha hecho frente?

Respuesta. Cada servicio se ha adaptado a sus necesidades. Lo primero ha sido tratar de reducir nuestra actividad lo máximo posible. En los laboratorios hemos pedido a nuestros clientes que intentaran restringir al máximo la actividad y se ha hecho en un 75 por ciento. Hemos pasado de 400 muestras semanales a 100. En paralelo, hemos intentado incrementar esa reducción por otro, dando servicio a microbiología, y cediendo equipos y personal para la Covid-19. La hemos hecho con nuestros equipos porque tenemos un laboratorio de biología molecular.

En cuanto a los pacientes, hemos intentado reducir actividad. Muchos de ellos  han decidido no venir, y en muchos casos ha sido un problema. También se han reducido tratamientos, retrasando terapias CAR-T. Hemos dedicado profesionales directamente al tratamiento de pacientes Covid. Esto lo han hecho también otras especialidades. En nuestro caso hemos tenido 6 ó 7 facultativos que pasaron a los equipos Covid.

En cuanto al tratamiento de los pacientes, hemos buscado circuitos limpios. Hubiese sido ideal un circuito intermedio para pacientes dudosos, pero eso no ha sido posible. Lo que sí que hemos intentado es discernir entre Covid positivo y Covid negativo.

Desde el punto de vista de la sociedad científica hemos tratado de dar la máxima información a través de nuestra web, tratando de potenciar ensayos clínicos dando ayuda y difusión en el ensayo con tratamientos con plasma. Asimismo, dando soporte en el aspecto de coagulación con muy buenos resultados con anticoagulantes. Por supuesto, nos hemos puesto a disposición de las autoridades para tratar de dar soporte donde se pueda.

P. ¿Cómo está siendo la atención  al paciente hematológico en esta pandemia?

R. Estamos volviendo a la situación de antes, potenciando herramientas como la teleconsulta, utilizando los centros de salud para obtener las analíticas… Ahora, de los 6 facultativos que teníamos en Covid tenemos solo dos. Los técnicos de laboratorio han regresado, y ya estamos teniendo la actividad habitual.

Estamos volviendo a la normalidad, volviendo a ver pacientes con transplante alogenico o pacientes CAR-T. El número de pacientes positivo con enfermedades hematológicas ha bajado en torno a un 70 por ciento. Estamos recuperando la normalidad previa. Los ensayos vuelven a funcionar. Eso sí, con algunos cambios.

P. ¿Cómo ha afrontado la SEHH está crisis? 

R. Desde el punto de vista de la investigación, aprovechando las ventajas que aporta en enfermedades hematológicas.

La utilización precoz de anticoagulación terapéutica es algo esencial y beneficia en términos de supervivencia. Se ha demostrado ya en algunos estudios. Todos nuestros colegas de coagulación están de acuerdo en que un tratamiento precoz es bueno.  

Asimismo, los tratamientos antitumorales como el anakinra o anti-interleucina-1, indicado para un raro síndrome que se asocia a la macroglobulinemia de Waldenström; los inhibidores de JAK2, indicados en síndromes mieloproliferativos; la interleucina-6.

Se trata de fármacos muy útiles en nuestro ambiente que están siendo utilizados, aunque es pronto para decir si ofrecen beneficios o no. Hay también mucha expectación con el plasma. De momento sabemos que son seguros, que no producen toxicidad. Todos tenemos la impresión o más bien la esperanza de que sí, pero hay que esperar. En terapia celular hay ensayos muy prometedores pero están bajo intento de publicación. Tenemos que ser prudentes. Se han intentado hacer cosas que no han funcionado como la hidroxicloriquina, que son ensayos que han bajado la calidad científica. Esto ha afectado a la investigación, que se ha visto interrumpida como los ensayos CAR-T. Algunos se están reiniciando pero otros que estaban en marcha se han visto afectados, con reducción de recursos, pacientes que no han podido entrar, etc. Tenemos las dos caras de la moneda.

“Buscar financiación alternativa o hacer registros ha sido muy complicado”

P. ¿Precisamente este ha sido uno de los daños colaterales de la Covid-19?

R. Las CAR-T han sufrido una interrupción abrupta que va a costar mucho volver a recuperarla. Estas terapias consumen muchos recursos en términos de transporte y las CAR-T dependen de los vuelos entre Estados Unidos y Europa. También el transporte terrestre se ha visto afectado. Hemos tenido problemas en ese sentido. Además, mucha parte de esos ensayos consumen recursos de compañías que han destinado la mayoría de sus recursos a Covid-19.

Las CAR-T son tratamientos que funcionan. De hecho, estamos viendo resultados muy buenos en mieloma. Creo que se van a quedar y van a conseguir superar ese momento de duda. Realmente van a aportar muchas ventajas a los pacientes. Después de este parón van a volver a reanudarse y los ensayos seguirán adelante. Lo recuperaremos con satisfacción.

P. ¿Esto pone sobre la mesa, la necesidad de reactivar ya el Plan de Cáncer?

R. El Plan de Terapias Avanzadas va funcionando y va limando defectos. Creo que todo esto es puro aprendizaje. Ahora, uno de los problemas de las CAR-T era el consumo de recursos, que va mejorando porque según avanzamos vamos conociendo más y reduciendo la necesidad de recursos. Por ejemplo, ninguno de nuestros pacientes necesitó UVI. Seguro que se van a mejorar y se harán antes y tendremos pacientes en mejores condiciones. El propio plan va a mejorar los términos de coordinación y burocracia. Se superarán los sistemas de registro para evaluar de forma más ágil. Esto nos permitirá mejorar todo lo que es el plan. Creo que pasará lo mismo que ocurrió con los trasplantes alogénicos. En principio eran muy complejos y ahora se han agilizado. Con las CAR-T pasará lo mismo y mejoraremos los resultados. Será bueno incluir este Plan de Terapias Avanzadas con el conjunto de innovaciones de cáncer. Cuando metamos a muchos pacientes como los que hay en tumores sólidos, veremos si sigue funcionando.

P.  En la antesala de la EHA, nos puede adelantar algunos de esos avances que veremos? 

R. Lo primero es ver que tal funciona tanto este encuentro europeo como ASCO, que se celebran casi al mismo tiempo. Queremos ver si un congreso virtual funciona o no funciona. Creo que la falta de interacción física reduce la capacidad de comunicación. En cuanto a novedades como siempre habrá muchas novedades. Se actualizarán ensayos con nuevos fármacos. Ensayos potentes como el ASPEN que se va a presentar con resultados relevantes. Otros con nuevos inhibidores o anticuerpos monoclonales o CAR-T. Va a ser un congreso muy bueno a pesar de las dificultades.

Por otra parte, la terapia génica también se está evolucionando muy bien. Seguiremos con anticuerpos monoclonales en hemofilia. No solo en hemato-oncología sino en hematología benigna también habrá novedades. Seguro que el plasma de pacientes covid tendrá un protagonismo esencial.

Desde la sociedad estamos desarrollando también una encuesta para ver cómo afecta a los pacientes con terapias hematológicas en toda España. En pacients con linfoma, trasplante, mieloma y estamos haciendo una encuesta global para ver cuál es la incidencia en nuestros pacientes, que es muy diferente por territorios. Estamos analizando cómo es la mortalidad de estos pacientes a través de esta encuesta a nivel de Estado.

“El Plan de Terapias Avanzadas va funcionando y va limando defectos”

P. ¿Cómo valora la gestión de esta crisis sanitaria? 

R. Hemos visto que la administración es muy poco ágil y no ha sabido responder con toda la rapidez que se precisaba. Buscar financiación alternativa o hacer registros ha sido muy complicado. Hay compañías que han ofrecido financiación y la burocracia lo ha impedido. Hemos visto una falta de coordinación a la hora de decir vamos a hacer ensayos pero a coordinar ensayos clínicos. Algo que también está pasando en otros países como Estados Unidos. No hacen falta 200 ensayos para la cloroquina, por ejemplo. En cuanto el reconocimiento a los profesionales, creo que se queda corto. A la gente se le olvida este aspecto: ya salen sin mascarilla, no guardan distancia física… En cuanto a nosotros, la Covid-19 era una enfermedad profesional y nos han dicho que será una enfermedad común. Por ese lado lo veo con pesimismo.