Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2021, los mayores de 65 años en España representan el 19,7 por ciento de la población. Unos datos que reflejan que la población española está envejecida. Además, se estima que esta situación se agravará y que de aquí a unos 40 años el país tendrá más de 14 millones de personas mayores, es decir, casi el 30 por ciento de la población total, lo que implicará un importante número de enfermos crónicos en el Sistema Nacional de Salud. 

Cabe destacar que los mayores de 65 años conviven con una media de dos o más enfermedades crónicas. Unas patologías con una prevalencia muy alta en España: afectan a más de 19 millones de personas, de las cuales, 11 millones son mujeres, según datos del Informe Cronos que elabora la Asociación Española de Enfermería Comunitaria.

Ante este escenario, un 72,5 por ciento de los residentes y jóvenes médicos de familia que han participado en una encuesta flash realizada por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) consideran que la atención a las personas ancianas, que incluye la nutrición, la valoración geriátrica, la gestión de largos supervivientes o de dichas enfermedades crónicas, es uno de los retos clínicos más importantes de los próximos años en el día a día de las consultas de atención primaria (AP).

La resistencia a los antibióticos, otro importante desafío en AP

En la misma línea, el 68,6 por ciento de los encuestados afirman como un reto de futuro de este nivel asistencial la resistencia a los antibióticos. Conviene recordar que en España cada año mueren unas 4.000 personas como consecuencia de infecciones resistentes, según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, lo que supone cuatro veces más que las muertes provocadas por accidentes de tráfico.

Por otro lado, en 2020 el Grupo de Trabajo de Semfyc en Utilización de Fármacos publicó un estudio que concluye que en diez años se ha triplicado la población en tratamiento con 5 o más medicamentos y que la polimedicación se incrementa especialmente en el grupo de edad de 80 o más años. También señala que el tanto por ciento de personas con polimedicación excesiva, es decir, con prescripción de 10 o más medicamentos simultáneamente, se multiplicó por 10 entre 2005 y 2015.

Los médicos de familia deben tener conciencia sobre su contribución al buen uso de los antimicrobianos. En primer lugar, evitando su prescripción en situaciones en las que no son necesarios y, por ende, reduciendo la presión antibiótica global. En segundo lugar, optimizando los tratamientos en los casos en que sí son necesarios y, particularmente, en los pacientes susceptibles de infecciones graves o de consecuencias graves de procesos infecciosos, como son las personas mayores, aquellas con ciertas comorbilidades o las que residen en centros sociosanitarios”, explica Mª Mercedes Martínez Granero, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, y miembro de la semFYC.

Abordaje clínico

Durante el transcurso del XLII Congreso de la Semfyc en Sevilla, que tendrá lugar del 30 de junio al 2 de julio, se abordarán, mediante ponencias, estas cuestiones que serán clave en la rutina de los médicos de familia de ahora en adelante.

Así, sobre la atención a las personas ancianas, se celebrará la charla “Malnutrición en el anciano. La receta para enfrentarse a un viejo problema”, que tratará una problemática de alta prevalencia que frecuentemente pasa inadvertida en las consultas de atención primaria, y “La vuelta al mundo en la valoración geriátrica”, que aportará claves para prevenir, identificar y tratar todas las situaciones clínicas relacionadas con las personas mayores en AP, a través de una valoración global que aúne todas las esferas en un diagnóstico preciso y con un buen plan de tratamiento.

Asimismo, el congreso organiza una actividad vinculada a la resistencia a los antibióticos en la que se tratarán elementos como la descripción de la prescripción de antibióticos en la comunidad, el impacto de la pandemia por la COVID-19 en la prescripción de antibióticos, cómo puede ayudar en este proceso la Guía terapéutica antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud y las líneas actuales del Plan Nacional de Resistencias y estrategias para impulsar los programas de optimización de antimicrobianos en Atención Primaria.

En esta cita también se presentará el proyecto europeo Happy Patient, en el que participa la sociedad científica, que tiene como objetivo reducir en un 40 por ciento la prescripción arbitraria de antibióticos en cinco países. Ana Moragas Moreno, médica de familia y miembro de Semfyc, apunta que Happy Patient “es una auditoría antes y/o después de una intervención multifacética, con el objetivo de optimizar el uso de antibióticos en las infecciones agudas adquiridas en la comunidad” y añade que “el proyecto se realiza con profesionales de la Medicina de Familia, urgencias de Atención Primaria, residencias y farmacias comunitarias”.


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