El insomnio crónico y prolongado ataca a más de 6 millones de personas en España. Y se estima que la incidencia de estos problemas es de entre un 20 y un 48 por ciento, lo que conlleva implicaciones en la salud mental y física de las personas, así como en el normal desarrollo de sus vidas en su día a día.

“Dada la situación actual, es importante concienciar a la población, a los profesionales sanitarios y a toda la sociedad de que el problema existe y debemos abordarlo”, explica a GM, Odile Romero, prestigiosa especialista en Neurofisiología Clínica. Junto con Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES) y Carlos Mur, ex presidente de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática (SEMP) y director de los servicios de salud mental del SAAS (Principat d’Andorra), lidera y coordina la Alianza por el Sueño. Un proyecto que tiene como objetivo mejorar el cuidado y la salud del sueño de los españoles y concienciar sobre la importancia de dormir bien, así como ser un referente en la atención y el cuidado de los pacientes.

“Queremos fomentar la divulgación del sueño y su relevancia en la salud, también consolidar las unidades del sueño para aquellos que tengan este tipo de trastornos

Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES)

“En primer lugar, queremos fomentar la divulgación del sueño y su relevancia en la salud. En segundo lugar, también consolidar las unidades del sueño para aquellos que tengan este tipo de trastornos. Para ello, solicitamos que haya un área de competencia específica para que así todos los profesionales que se dedican a la Medicina del Sueño estén avalados institucionalmente”, afirma Carlos Egea.

Asimismo, Odile Romero considera que el insomnio, a pesar de ser muy prevalente, es muy desconocido. “A la hora de detectarlo encontramos un problema en los circuitos asistenciales, el paciente consulta con su médico de atención primaria y éste no le da la suficiente importancia por tener otras muchas dolencias que tratar”, denuncia la doctora que, además, considera que “al no existir una formación reglada vía MIR de especialidad para los trastornos del sueño, es imprescindible que estas unidades tengan una visión multidisciplinar donde especialidades como Neurología, Psiquiatría, Neurofisiología e, incluso, Neumología (para tratar los trastornos respiratorios del sueño) u Otorrinolaringología, tengan cabida”.

“La Alianza es una plataforma clave para iniciar toda una estrategia de pedagogía y sensibilización a largo plazo”

Carlos Mur, director de los servicios de salud mental del SAAS (Principat d’Andorra)

De esta forma, los coordinadores quieren acercar a las administraciones su proyecto. “La Alianza es una plataforma clave para iniciar toda una estrategia de pedagogía y sensibilización a largo plazo con todos los interlocutores políticos e institucionales”, explica a GM, Carlos Mur.

Odile Romero, Carlos Mur y Carlos Egea.

En la misma línea, Odile Romero considera que a los pacientes les cuesta mucho llegar a hasta una Unidad del Sueño debido a las trabas burocráticas y a cómo están estructurados los circuitos sanitarios actuales: “es importante ponerlo en la agenda política para que las administraciones se den cuenta de que han de facilitar la puesta en marcha de más Unidades de Sueño en este país”.

“En 2023, queremos consolidar lo que se ha realizado desde el punto de vista político e institucional en 2022. Hemos estado en el Congreso de los Diputados y en el Senado”, comenta el presidente de Fesmes.

Prevenir la pérdida de sueño

Desde la Alianza consideran importante que la sociedad sea consciente de que el sueño es uno de los soportes para tener una adecuada salud y que, de manera fácil y con medidas concretas, conseguiremos un sueño de calidad. “Hay que ser consciente de que el sueño es un pilar del bienestar social”, comenta Egea, que recomienda dormir entre 7 y 9 horas para aprovechar el “tiempo total” del sueño.

Debemos darnos un tiempo para dormir y no abusar de bebidas con cafeína y de los dispositivos móviles

Odile Romero, prestigiosa especialista en Neurofisiología Clínica

Al igual que con otros hábitos que consideramos importantes, como la alimentación o el ejercicio, para mejorar nuestra salud también debemos valorar nuestro sueño. “Debemos conocer cómo funciona nuestro sueño para poder conseguir un descanso de calidad. Debemos darnos un tiempo para dormir y no abusar de bebidas con cafeína y de los dispositivos móviles”, recomienda Romero, que también considera relevante evidenciar todos los problemas que existen relacionados con el consumo excesivo de sedantes hipnóticos.

“Actualmente son los fármacos que se dan en primera línea para el tratamiento del insomnio, ya que antes no había otras opciones terapéuticas. Son tratamientos que tienen numerosos efectos secundarios y crean altos niveles de dependencia”, afirma la neurofisióloga. Carlos Egea coincide en que el objetivo de la Alianza no es solamente la divulgación de lo que significa el sueño, sino también tratar las consecuencias (beneficiosas) que tiene el uso “discriminado” de fármacos, así como las consecuencias negativas que puede tener el abuso de los mismos.

De la misma forma, Mur considera que muchos aspectos de nuestra vida diaria determinan la higiene y patrón de nuestro sueño. “Es fundamental mantener las adecuadas medidas de higiene del sueño. Por ejemplo el ejercicio moderado antes de las 19 horas, técnicas de meditación, cenas ligeras, huir de la luz y de la radiación de los dispositivos móviles dos horas antes de conciliar el sueño”.

COVID-19 y sueño

El COVID-19 ha sido un factor estresor y ha supuesto un incremento de casos de problemas relacionados con el sueño, sobre todo cuando se habla de insomnio. “Todas las circunstancias que se han dado con la pandemia a nivel personal, familiar, económico, etc. han propiciado esta situación”, comenta Romero, que achaca este aumento a los horarios, los hábitos sociales y el uso de dispositivos móviles.

“La investigación de esta infección nos aporta claves para comprender cómo la neuroinflamación es una vía patogénica que contribuye al desarrollo de insomnio crónico”, expone Mur, que reflexiona sobre cómo la pandemia ha generado nuevas preocupaciones y trastornos adaptativos con síntomas de ansiedad y depresión, estrés post- traumático… Y secuelas neuropsiquiátricas en la COVID persistente. Todo ello desfavorece a un sueño de calidad.

“Un 30-40 por ciento de los pacientes que padecen trastornos del sueño, acaban desarrollando un problema de salud mental”

Odile Romero, prestigiosa especialista en Neurofisiología Clínica

Desde la alianza consideran que poner el foco en la medicina del sueño puede reducir el número de pacientes que padecen algún problema de salud mental, ya que el insomnio es un factor de riesgo de suicidio o ideación suicida y de abuso de alcohol y otras drogas. “Un 30-40 por ciento de los pacientes que padecen trastornos del sueño y, en concreto, el insomnio que padece un 15 por ciento de la población, acaban desarrollando un problema de salud mental”.

Por otro lado, la situación creada por la pandemia provocó la saturación de los centros de atención primaria, lo que originó que se retrasara el diagnóstico y atención de los pacientes con trastornos de sueño. Como consecuencia se han incrementado de forma elevada las listas de espera y han desaparecido muchas Unidades del Sueño. “Como parte positiva las consecuencias de la pandemia han ayudado a que se hable más sobre la importancia del sueño y de los numerosos problemas y enfermedades que conlleva la falta de descanso”, concluye Odile Romero.

Esta gran Alianza cuenta con otros profesionales y el respaldo de numerosas Sociedades Científicas y Asociaciones de Pacientes como son: el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos (CGCOF), la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) y la Asociación Española de Enfermos del Sueño (ASENARCO), entre otros.


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